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ING cumple 20 años en España: de revolucionar las finanzas con la Cuenta Naranja a afrontar el futuro con la amenaza de Google o Facebook como competencia

César González-Bueno, consejero delegado de ING en España y Portugal.
César González-Bueno, consejero delegado de ING en España y Portugal. ING
  • En 1999, el banco holandés ING lanzó su filial en España ING Direct cuando no existía el euro e Internet era todavía un desconocido para la gran mayoría.
  • González-Bueno ha señalado que las grandes tecnológicas suponen una mayor "amenaza" para las entidades que las fintech
  • Respecto a cuál será el papel de los neobancos como N26 o Revolut, el directivo ha apuntado a posibles compras.
  • "Es complicado. Suele ser antesala de ser adquiridos por otros, probablemente acaben integrados dentro de bancos", ha apuntado. 
  • "El efectivo tiene más pasado que futuro y nosotros somos una entidad de futuro", ha respondido el consejero delegado del banco.

Hace 20 años irrumpieron en España como el primer banco directo. Era 1999 y el banco holandés ING lanzaba su filial en España cuando ni siquiera existía el euro e Internet era todavía un desconocido para la gran mayoría.  

El consejero delegado de ING para España y Portugal, César González-Bueno, ha explicado en un evento con prensa para celebrar el vigésimo aniversario de la entidad cómo fue el lanzamiento de la ahora popular Cuenta Naranja, pero que entonces sorprendía al mercado por tratarse de una cuenta remunerada. El 12 de mayo de 1999 fue el momento elegido para saltar al terreno de juego. 

González-Bueno ha recordado que el origen de este producto está en Canadá y que en principio "era el fin del banco". Lanzaron en el 99 como un banco que se contrataba a través del teléfono y sin la capilaridad de oficinas tradicional.

Y no se quedaron solo en la Cuenta Naranja, como era su plan inicial, sino que acabaron con el tiempo lanzando la Cuenta Nómina, el Préstamo Naranja o la Hipoteca Naranja. 

Su estrategia, que en gran medida siguen manteniendo, es la de ser un banco sencillo de utilizar con una estructura más ligera de costes. Con estos mimbres, ING llegó hace 20 años y se convirtió en la "bestia negra" de los bancos tradicionales. 

Ahora que Internet ha cambiado los hábitos de consumo y la relaciones con la banca, el modelo de ING ha sido, en parte, imitado por otros grandes bancos. En un escenario más atomizado por la aparición de pequeñas startups tecnológicas, fintech, algunas incluso con licencia bancaria como N26 o Revolut.

A esto se añade que los gigantes del sector tecnológico como Google, Facebook o Apple están empezando a entrar en un terreno que hasta el momento era coto de las finanzas. 

González-Bueno ha señalado que la tesis generalmente aceptada es que las fintech tienen mucho menos de amenaza y más de colaboración, que pueden suponer una mayor "amenaza" las grandes tecnológicas. 

En este sentido, ha señalado que para las fintech puede ser un problema los requisitos de capital, por lo que se quedan en pagos y en financiación al consumo, que tampoco pueden hace de forma masiva. 

En esta situación, González-Bueno ha incluido también a los neobancos, competidores como N26 o Revolout. "Una cosa es tener licencia bancaria y otra cosa es crecer al ritmo necesario que también necesita mucho capital", ha dicho. "Es complicado. Suele ser antesala de ser adquiridos por otros, probablemente acaben integrados dentro de bancos", ha añadido. 

En cambio, el directivo ha apuntado que las grandes tecnológicas no tendrán llegado el momento problemas de capital. "Las bigtech sí que pueden tener una participación muy relevante".  Aunque otra cosa será, ha apuntado, lo que hagan con el marco regulatorio, que tiene restricciones. 

20 años: de 700 llamadas a casi 4 millones de clientes

El actual director de ING España y Portugal ha recordado que el día que tras presentar el banco y lanzarse la primera campaña existía cierta tensión de ver si la gente llamaría para contratar sus cuentas remuneradas.

Recibieron 700 llamadas cuando se lanzó, ha recordado González-Bueno, que ha explicado que tras comunicar esta cifra a Holanda, la central se tranquilizó. 

Esas 700 llamadas fueron el preludio de lo que siguió. El banco ha pasado de 200.000 clientes ese primer año hasta casi 4 millones de clientes.

Entre los datos económicos que han presentado han señalado que la rentabilidad sobre fondos propios supera en casi seis puntos la media del consolidado de entidades españolas situándose a cierre de 2018 en el 13,1%. 

Una de las dudas que se han planteado al directivo es si al banco le pesó tener una ficha bancaria holandesa y si le hubiera ido mejor con ficha bancaria española. "Nos ha ayudado internamente, pero externamente creo que ha sido neutro", ha dicho. 

En estos 20 años también ha habido errores, preguntado por la prensa González-Bueno ha recordado que hubo proyectos que no cuajaron. Algunos no llegaron a salir como el Chollo Naranja u otros que se acabaron retirando como el Pago Naranja. Aunque ha reconocido que el peor momento que atravesó fue cuando ING tuvo que recibir ayudas públicas del estado holandés. 

Un futuro sin dinero en efectivo 

A ING le afectó la batalla de las comisiones de los cajeros al tener una red de sucursales mucho más pequeña que otras entidades. Esta situación le obliga a firmar pactos con otras entidades para que sus clientes puedan utilizar los cajeros. 

El último episodio está todavía por escribir porque ING tenía un acuerdo con Popular para usar sus máquina, pero al ser este comprado por Santander todavía no se conoce que es lo que va a pasar con esto. 

"El efectivo tiene más pasado que futuro y nosotros somos una entidad de futuro", ha respondido el consejero delegado del banco, preguntado por el cierre de los cajeros de Banco Popular, que los clientes de ING usaban para sacar efectivo. 

Asimismo, el directivo ha afirmado que la caída en las retiradas de efectivo es "buena para el blanqueo, la eficiencia y para todo". "Por eso estamos apostando en esa dirección", ha concluido González-Bueno.

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