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La iniciativa contra el cambio climático de Al Gore llega a España y desvela sus claves

Glaciar
Nathan Yang/Unsplash
  • The Climate Reality Proyect, la iniciativa contra el cambio climático del premio Nobel de la Paz Al Gore, llega a España. 
  • Los expertos vaticinan un cambio en el modelo de negocio y el rol de las empresas energéticas en la transición hasta alcanzar la descarbonización marcada por la Cumbre del Clima de París para 2050.
  • Además resaltan la necesidad de reducir el consumo de carbón, electrificar la economía y crear un marco favorable para las renovables.

Su verdad era incómoda. Tanto que sacaba los colores al dinero. Llegó, aún así, a empaparse en la conciencia del imaginario colectivo. Era el año 2006 y Al Gore ponía cara y ojos, en formato documental, a una realidad latente: el cambio climático. No pocos fueron sus detractores. Muchos otros abrazaron la acción para velar por la Tierra. Él puso también su granito de arena. Fundó el que actualmente es conocido como The Climate Reality Proyect. 

La iniciativa aterriza en España. Álvaro Rodríguez coge el legado del premio Nobel de la Paz y exvicepresidente de Estados Unidos como coordinador general del proyecto en el país, para seguir con la evangelización contra el cambio climático. Con la misma paradoja que utilizó su mentor, hace un llamamiento: “somos la primera generación con herramientas para frenar el cambio climático y la última que puede hacerlo”. 

Es el momento de cuenta atrás. Emitimos 110 millones de toneladas de contaminación cada 24 horas. La temperatura del planeta ya ha aumentado un grado. Estamos ante los años más calurosos de la historia. Aumenta, también, la temperatura del océano. Los desastres naturales son más frecuentes, intensos y destructivos. También hay más sequías, hasta el punto de que determinadas zonas del planeta se volverán inhabitables. Se derrite el hielo en el Polo Norte. Se derrite el hielo y retroceden los glaciares. Su existencia ya peligra. Sube el nivel del mar y algunas islas ya desaparecen.

“¿Estamos pagando realmente el precio del co2?”, pregunta retóricamente Rodríguez. La respuesta la tiene clara, quien más quien menos, para sus adentros. 

Mientras, el mundo sigue girando con el horizonte del 2050 esbozado por la Cumbre del Clima de París, tratando de cambiar su rumbo para ser neutrales en carbono. Mientras, la balanza energética comienza a inclinarse hacia las renovables: la capacidad eólica y fotovoltaica está aumentando y, voilá, de repente, se está convirtiendo en un negocio muy rentable. 

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Y cuando parece que se está alcanzando la paridad entre el coste de las energías fósiles y las renovables, el embajador en España de The Climate Reality Proyect insta a “introducir la lógica ecológica en la lógica económica”,  a seguir el ejemplo noruego, en donde han virado las inversiones de las energías fósiles a las renovables, a pesar de los yacimientos petrolíferos a su abasto. O el ejemplo chileno, con 15 GW de energía renovable en construcción. 

Al final,“Lo injusto del cambio climático es que lo han creado los ricos  pero sus efectos lo sufrirán más los pobres y las generaciones futuras”, recordaba Rodríguez.

Debate abierto

Lo que otrora era un llamamiento a la acción hoy se vuelve casi una exigencia.Y no pueden eludir su rol, tampoco, las corporaciones energéticas. Sin ir más lejos, la directora de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Naturgy, Nieves Cifuentes, abogó, en una mesa redonda tras la presentación del proyecto en España, por eliminar el carbón de la balanza energética. Por efectuar la transición hacia las renovables y hacerlo con gas natural aprovechando su bajo índice de emisiones de gases de efecto invernadero.

No se olvidó, tampoco, de la tarea pendiente: electrificar la economía o, lo que es lo mismo, dar pie al desarrollo de una sofisticada red eléctrica para extender las energías renovables y alcanzar la descarbonización

Hubo consenso en el cometido: la descarbonización, igual que lo hubo en París. La directora general de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica, Paloma Sevilla, se acordó de que la transición implica también electrificar el transporte, la edificación y, como no, las propias empresas. Y recordó, también, que para ello es necesario más inversión y una regulación óptima. 

Al respecto se pronunció el CEO de Kaiserwetter Energy, Hanno Schoklitsch, y apuntó que, como es lógico, el capital está apostando más por luchar contra el cambio climático pero quiere un retorno para su inversión en renovables. Su sugerencia, que es el mismo core de su compañía, es utilizar los datos para dotar de más información al capital y mejorar su capacidad de decisión.

En su futuro, y con la escena energética alemana como referencia, el papel de las energéticas desaparecerá y lo hará en favor del autoconsumo energético.

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La visión de Rodríguez atisba una descomposición en el mercado energético español. Tal descomposición derivará en una reinvención de la estrategia de negocio de las empresas. “Ya no deben venderme el gas”, ejemplifica el cabeza del proyecto contra el cambio climático en España, “Deben venderme soluciones energéticas integrales renovables. Algunas, como Iberdrola o Naturgy, ya se han dado cuenta”, advierte Rodríguez. 

En esta transición falta, todavía, llevar la conversación en introducirla en la educación, opina el CEO de Marco de Comunicación, Didier Lagae. Falta, además, un marco legislativo favorable y capital inversor que vea maximizada su apuesta. “Exijamos a los políticos intervenir y al capital invertir”, reclamó.

En definitiva, con el Acuerdo de París por delante como camino y sus objetivos como meta, el responsable de The Climate Reality Proyect tiene muy claro que se alcanzará la neutralidad del carbono en 2050. Eso pasa por tomar medidas, dentro y fuera de casa, por apostar por las renovables en España, más teniendo en cuenta el potencial que tiene en fotovoltaica, y por virar la estrategia de negocio de las energéticas.
 

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