Los vacunados y recuperados del COVID-19 pueden propagar el nuevo coronavirus de forma asintomática antes de que sus anticuerpos detengan la infección

Chica vacunada.

REUTERS/Daniel Becerril

  • Las vacunas desarrolladas contra el COVID-19 no previenen la infección y pueden hacer que los inmunizados propaguen el virus sin síntomas.
  • Los vacunados y los recuperados de la enfermedad pueden contagiar el COVID-19 si las defensas de su organismo no alcanzan la mayor eficiencia antes de entrar en contacto con otras personas. 
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Las personas que han desarrollado anticuerpos contra el COVID-19, ya sea por una vacuna o por una infección previa, pueden volver a contagiarse y propagar el coronavirus

En la mayoría de los casos, los afectados son asintomáticos gracias a las defensas que tiene su organismo para combatir la infección —que no deja que los contagiados desarrollen la enfermedad que el SARS-CoV-2 provoca—.

Durante este tiempo, los pacientes pueden albergar y propagar el COVID-19 si las defensas de su organismo no alcanzan la mayor eficiencia. 

Uno de los estudios relacionados más recientes, publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM), estima que el riesgo absoluto de dar positivo para el SARS-CoV-2 después de la vacunación es de entre 1,19% y 0,97%. Dicha cifra, a pesar de parecer un riesgo menor, son superiores a los notificados en los ensayos de las vacunas de ARN mensajero, de Moderna y Pfizer y BioNTech.

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Con estos datos y conforme a las declaraciones de Mark Pandori, director del laboratorio de Salud Pública de Nevada, se están subestimando los casos de reinfección

"Son muy difíciles de determinar, se necesitan equipos especializados para hacer ese trabajo o un laboratorio central", dice a Scientific American.

Los anticuerpos que estimula una vacuna o que surgen tras el contagio con el COVID-19 previenen que los inmunizados desarrollen la enfermedad que el virus provoca —pero no que no se infecten con el SARS-CoV-2—. Por ende, no suelen desarrollar síntomas aunque podrían tener el virus activo y pasárselo a convivientes o personas con las que mantenga un contacto cercano.

Esto depende de la carga viral y de cuánto tiempo lleve al organismo responder a la infección. Es decir, entre que los linfocitos B producen los anticuerpos que se enfrentan al virus y los linfocitos T generan intermediarios e impiden su proliferación.

"Es muy probable que los casos sean más numerosos que los detectados, ya que, en la mayoría de las ocasiones, no producen síntomas y, por lo tanto, a esas personas, que se consideran inmunizadas, no se les hace PCR", reconoce a El País Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), quien explica el mecanismo anteriormente mencionado.  

Las medidas de prevención siguen siendo imprescindibles hasta alcanzar la inmunidad de grupo más amplia posible

"La inmunidad es una cuestión de días. Mientras no somos inmunes, el virus o el patógeno tiene mucho tiempo para provocar daños que se reflejan en los síntomas, que son más graves", advierte el experto.

Seth M. Glickenhaus, autor principal de un estudio sobre reinfección en jóvenes publicado en The Lancet y neurólogo de la Facultad de Medicina Monte Sinaí (EE UU) coincide.

"A pesar de haber sufrido una infección previa, los jóvenes pueden contraer el virus de nuevo y todavía pueden transmitirlo a otros. Este es un punto importante a conocer y recordar a medida que continúan los despliegues de vacunas. Los jóvenes deben recibir la vacuna siempre que sea posible, ya que la vacunación es necesaria para aumentar las respuestas inmunitarias, prevenir la reinfección y reducir la transmisión", detalla.

Los expertos creen que la clave para frenar la propagación del patógeno es acelerar el despliegue de vacunas para alcanzar la inmunidad de grupo más amplia posible en el menor plazo de tiempo.

"Es una carrera contra el virus", explicita López Lluch.

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Mientras tanto, las investigaciones evidencian cuán importante es que se sigan implementando las medidas de seguridad establecidas para frenar la propagación del COVID-19 aunque se esté inmunizado frente al virus. 

"¿Durante cuánto tiempo tendremos que seguir con esas intervenciones? El tiempo lo dirá. Una vez que consigamos una amplia cobertura de vacunación en la comunidad, cuando sepamos más sobre lo que la vacuna puede hacer realmente para prevenir la infección, podremos empezar poco a poco a quitar el pie del pedal de estas otras intervenciones y asegurarnos de que la transmisión, de nuevo, no empiece a aumentar", ha reflexionado a anteriores resultados a Dra. Katherine O'Brien de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

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