"No tenemos una vacuna aún porque nuestro proceso es más novedoso, ambicioso y complejo": Isabel Sola revela en qué punto se encuentra la investigación de una de las candidatas españolas

Isabel Sola, investigadora del CSIC.
Isabel Sola, investigadora del CSIC.
CSIC

El laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que lideran los investigadores Luis Enjuanes e Isabel Sola lleva más de 35 años trabajando con coronavirus. Sobre todo, busca identificar cuáles son las bases moleculares de los coronavirus para causar enfermedades y diseñar prototipos de vacunas contra los mismos.

Hasta entonces, su trabajo se limitaba al de la investigación y la divulgación, pero con el prototipo que habían preparado para el MERS, el coronavirus de Oriente Medio, el equipo no se lo pensó 2 veces y se adaptó para el diseño —y la producción— de su actual candidata a vacuna contra el SARS-CoV-2.

"Teníamos hecha una [vacuna] para el MERS, que todavía circula pero muy poco entre humanos", explica Isabel Sola en una entrevista con Business Insider España. "Es decir, el desarrollo de una candidata a vacuna iba en la línea de lo que el laboratorio hace normalmente". 

Pero lo que no se podía anticipar es que esto fuera a ser una pandemia y que el trabajo del laboratorio fuera a ir más allá de lo que esto implica, reconoce la científica. 

"Que nuestra candidata a vacuna tuviera esa visibilidad y que vayamos más allá de lo que son los experimentos de laboratorio era algo difícil de imaginar".

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De hecho, reconoce que al principio contaban con que, como sucedió con MERS y el SARS de 2002, el nuevo coronavirus se quedase "en una epidemia de dimensiones más limitadas". 

Pero la capacidad del SARS-CoV-2 para propagarse incluso entre asintomáticos impidió que se pudiese proceder como con el anterior, cuando se aislaban a los casos en los hospitales —que eran muchos más graves que los del COVID-19— y se evitaba su propagación.

"El anterior era más mortal, causaba infecciones más severas y la gente que iba a los hospitales enseguida se aislaba y se limitaba la transmisión. Pero este virus se transmite entre personas que tienen muy pocos síntomas, con lo cual está circulando por ahí sin que tú lo sepas", describe.

"Ahora estamos en la etapa preclínica, pero mejorando el rendimiento de la producción de la vacuna para dar el salto a los humanos"

La vacuna, más conocida como la del laboratorio de Enjuanes, sigue la línea de las candidatas que habían desarrollado para otros coronavirus, explica la codirectora de la investigación. 

Está desarrollada desde cero con el propio virus, basada en un replicón derivado de este, pero sin los genes que le confieren la virulencia y la capacidad de saltar a otras células. Se administraría en una única dosis, posiblemente por vía intranasal, en vez de la tradicional inyección intramuscular.

"En las vías respiratorias, que son la vía de entrada del virus, hay unas mucosas que tienen una inmunidad específica diferente de la sistémica", explicaba Sola en una entrevista anterior con Business Insider España.

"En los modelos de ratón —el que mejor reproduce lo que sucede en humanos, en el sentido de que los ratones pueden morirse cuando les pones el virus humano—, hemos comprobado que nuestra vacuna protege al 100%", asegura. 

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"Ahora, ¿en qué punto estamos? Estamos en la etapa preclínica, pero optimizando y mejorando el rendimiento de la producción del producto de laboratorio para que cumpla las especificaciones que exigen las agencias reguladoras de medicamentos", detalla. 

Para ello, el equipo de Enjuanes tiene que dar un salto y pasar de la escala del laboratorio a la escala de producir "un medicamento en condiciones". Esto implica hacer una serie de ajustes para poder contar con la colaboración de empresas para pasar a los ensayos en humanos y producir luego a gran escala.

"Para la parte del desarrollo que hemos hecho en el laboratorio, hemos tenido nuestra financiación —la que teníamos antes— y una financiación especial que hemos recibido del Gobierno y el CSIC a propósito de la pandemia", cuenta Sola.

"El problema vendrá cuando uno dé el salto de escala, porque ya cualquier cosa que tenga que ver con ensayos clínicos en humanos multiplica por 10 o por 100 el coste. Ahí es cuando nosotros, sin cofinanciación externa, no podemos".

Estas declaraciones coinciden con las del líder de la investigación, Luis Enjuanes, a El País, en las que reconocía que, para la fase 3 —la etapa de ensayos en humanos, que implica hasta 60.000 personas—, se necesitan "muchos millones". Y apuntaba: "Eso solo lo puedes hacer si tienes la colaboración de una compañía importante".

"Nuestro proceso es más novedoso, ambicioso y complejo": esto es lo que puede aportar la vacuna del laboratorio de Enjuanes a estas alturas de la pandemia

La vacuna de replicones no infectivos no ha ido "más de prisa" no sólo por la financiación externa, aclara Isabel Sola.

"No tenemos una vacuna aún porque nuestro proceso es más novedoso, ambicioso y complejo que si lo comparamos con lo más parecido, que son las vacunas de ARNm de Moderna o de Pfizer y BioNTech", explica. Lo que se refleja en que:

  • Las candidatas disponibles de ARNm tienen 4.000 letras. La española de Enjuanes tiene 28.000.
  • Las vacunas de Pfizer y Moderna sólo apuntan a la proteína espiga. La que codirige Sola tiene alrededor de 20 elementos del virus (16 + 3 o 4, especifica)

"Desde luego, esa complejidad tiene sus ventajas", insiste.

Además, tal como había reconocido Enjuanes a El Confidencial —después de corregir su previsión para la salida de la candidata—, "las vacunas ya no son tan urgentes como al principio de la pandemia". 

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Esto se debe a que, con los datos actuales y sin una nueva variante, tanto las vacunas disponibles como el sistema inmunológico podrían hacer frente al SARS-CoV-2. Pero, a largo plazo, se necesita una vacuna de inmunidad más duradera y esterilizante —que impida el contagio con el COVID-19—. 

Ahí es donde cobra protagonismo el prototipo español: "Tenemos las vacunas que están autorizadas, que son estupendas y nos han ayudado a hacer que la pandemia esté en el punto en el que se encuentra ahora. Pero no son perfectas en absoluto. Nos protegen de la gravedad y la muerte, pero no impiden que el virus se siga transmitiendo", aclara Sola.

La vacuna española no sólo impulsaría la inmunidad, como han hecho los refuerzos de las de ARNm o las autorizadas recientemente, sino que también sería esterilizante, lo que protege de la enfermedad, de la infección y de nuevos brotes de SARS-CoV-2.

"Si nos conformamos con lo que tenemos, nunca avanzaría el conocimiento. Nosotros estamos en esa frontera de ir mejorando lo que ya hay, que ha sido imprescindible y fundamental, pero que es mejorable", concluye Sola.

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