John Martinis, el científico de datos que ayudó a Google a alcanzar la supremacía de computación cuántica, ha dimitido: "Había mucha tensión"

Sundar Pichai, CEO de Google
Sundar Pichai, CEO de Google
Virginia Mayo

AP Photo

  • John Martinis se incorporó a Google en 2014 para dirigir la división de Computación Cuántica. El ejecutivo y su equipo lograron un gran hito el año pasado. 
  • El científico de datos fue relegado en primavera a un puesto consultivo dentro del departamento, lo que creó muchas tensiones. Ha dimitido a principios de mes. 
  • "Es duro y estoy muy triste", ha dicho Martinis a Business Insider, aunque se ha mostrado satisfecho con su labor dentro de Google. 
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El octubre pasado, Google anunció un gran hito: había alcanzado la supremacía cuántica. Es decir, había logrado diseñar un procesador capaz de calcular en 200 segundos una operación que el ordenador más potente del mundo habría hecho en 10.000 años. 

John Martinis dirigía el departamento de Hardware de Computación Cuántica, que Google creó en 2012. El ejecutivo y su equipo crearon el procesador Sycamore. Pero, a principios de mes, el científico de datos dejó la compañía, creando un gran revuelo en la comunidad científica. 

Martinis empezó a estar molesto cuando otros miembros de la división tomaron las riendas del proyecto y él fue apartado de la dirección, según ha explicado a Business Insider

"Tras la resignación inicial, intenté continuar durante nueves meses, pero veía que no estaba a gusto", ha explicado Martinis sobre su sustitución en la dirección del proyecto. Hartmut Neven, su superior en el Laboratorio de Inteligencia Artificial Cuántica, ha dicho: "Quería que otro grupo se pusiera al frente del proyecto, así que me fui porque no encontraba mi hueco en la nueva reorganización". 

Tras su dimisión, tres miembros del anterior equipo del directivo —cuyos nombres no han trascendido—  estarán al frente del Hardware. Mientras, Neven, ex efe de Martinis, seguirá supervisando todo el proyecto. Este último ha ocupado ya diversos puestos de dirección en Google y, entre otros, se encargó de mejorar la tecnología de búsqueda visual de la firma.  

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Neven fue uno de los principales impulsores del proyecto de computación cuántica en 2012, periodo en el que Larry Page era el consejero delegado de la tecnológica. Entonces, el directivo se decidió a crear ese departamento para que la multinacional estuviera entre las empresas que investigaban sobre computación cuántica. Dos años más tarde, Martinis se incorporó a la división. El departamento fue evolucionando hasta lograr grandes avances, aunque ninguno como el de conseguir la supremacía cuántica. 

Los investigadores siempre tuvieron el apoyo de la compañía, así como el tiempo y los recursos necesarios para lograr el hito que perseguían. "Una razón por la que trabajábamos en este proyecto era, precisamente, demostrar a los altos cargos que la computación cuántica era viable y no un sueño inalcanzable. De hecho, Google siempre nos apoyó", ha dicho Martinis. El científico de datos continúa como profesor en la Universidad de Santa Bárbara en California, lugar donde también fichó a algunos de sus alumnos para su entonces equipo.

Sundar Pichai, CEO de Google, y Daniel Sank, excientífico de datos de la compañíaSundar Pichai, CEO de Google, y Daniel Sank, excientífico de datos de la compañía
Sundar Pichai, CEO de Google, y Daniel Sank, excientífico de datos de la compañía
Google

Handout via Reuters

"Nunca tuvimos presión para hacer las cosas por unos pocos millones de dólares. De hecho, lo mejor fue que el objetivo de Google no era simplemente hacer caja con la computación cuántica, sino que lo que quería era desarrollar el sector y el ecosistema", ha contado el también profesor. 

Martinis considera que él era el jefe "realista" y Neven el "optimista". "Siempre vi eso como algo positivo porque suele haber distintas formas de pensar y de aproximarse a las cosas, así que ambos sumábamos la combinación perfecta para llegar a una solución", ha añadido. 

"Esa fue la dinámica durante mucho tiempo, antes de que, hace un año o año y medio, empezaran los problemas y la cosa dejara de funcionar". "Al final era Hartman el que decidía. Era mi jefe". 

Según su versión, los miembros más jóvenes del proyecto querían dirigir. "Que ellos tomasen las riendas era la prioridad en ese momento, así que no encontramos la manera de que yo encajara y de que todo el mundo estuviera cómodo, algo que ocurre muchas veces". 

Martinis sostiene que él se hubiera quedado en la empresa, siempre y cuando mantuviera un puesto en la dirección. Sin embargo, tras muchas conversaciones sin éxito, ya relegado del cargo, decidió marcharse. Google se conoce por retener el talento dentro de la compañía y por evitar que sus mejores profesionales se vayan a la competencia, incluso dejándoles que se queden casi con apenas tareas. Eso mismo le propusieron a Martinis, aunque este no quería quedarse con cualquier puesto dentro de la empresa. 

"Construir un ordenador cuántico es muy difícil. Y creo que, aunque no a corto plazo, en 5 o 10 años, se enfrentarán a enormes retos científicos y en ingeniería", ha dicho. "Creo que yo tendría que haber estado en la dirección y no como consultor para abordar esos retos. Como dije, Hartman tenía otro criterio, así que, me acabé yendo después de intentarlo 9 meses". 

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El grupo de computación cuántica se creó en la época de Larry Page, aunque ha sido el actual responsable de Alphabet, Sundar Pichai, el que puso su sello en el proyecto después del descubrimiento del año pasado. El directivo, que hasta entonces había mantenido un perfil bajo como ejecutivo, se convirtió en la cara del procesador Sycamore.

Y, tan solo un mes después, fue nombrado en su puesto actual, es decir, consejero delegado de Alphabet. 

"Sundar siempre estuvo muy involucrado. Siempre apoyó el proyecto y siempre lo hizo con criterio", ha opinado Martinis. 

Lo que pocos saben es que Google tiene un segundo equipo secreto trabajando en computación cuántica, del que sí han salido otros proyectos, como el de 'Wing' y otros que probablemente no lleguen, como el de los ascensores espaciales. 

Otra diferencia entre Hartman y Martinis es que el primero trabajaba en ambos proyectos y el segundo nunca mezcló ambas tareas. "Digamos que ellos estaban centrados en un plano más esotérico, en cuestiones como la gravedad cuántica y otros problemas... Yo siempre estuve centrado en poner las cosas en funcionamiento, más allá del plano teórico". 

El descubrimiento cuántico de Google fue recogido por la revista científica Nature el año pasado, probando que los circuitos superconductores se podían usar para construir qubits, en vez de los bits que hoy en día usamos para procesar información. 

A diferencia de los bits, que solo pueden estar en on o en off, pero no en ambos a la vez, los qubits pueden estar representados simultáneamente en los dos estados, lo que permite al ordenador cuántico procesar tareas muchísimo más rápido.

La competición por la supremacía cuántica de Google e IBM

En todo caso, este hito ha estado rodeado de controversia. IBM, la firma rival de Google en este área, reaccionó al anuncio de Google cuestionando su supremacía cuántica. La organización reconoció que la firma había conseguido enormes avances, pero no creía que Sycamore hubiese conseguido algo que un ordenador estándar no puede hacer. 

"La simulación ideal se puede hacer en un sistema corriente en 2 días y medio y mucha más fiabilidad", recogió IBM, alegando que Google había subestimado su súperordenador, conocido como Summit.

El equipo de Google no paró de darle vueltas a la respuesta de IBM. "La compañía ha propuesto un algoritmo, lo que está muy bien en informática, pero si se quiere reivindicar algo, hay que desarrollar un programa", ha explicado Martinis. "Es cuanto menos curioso que fuéramos nosotros los que hicimos un experimento, pero que fueran ellos lo que sacaran un documento oficial y que hicieran un anuncio institucional al respecto".

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Esta discusión se trasladó inmediatamente a los medios de comunicación. "Al final, nos salió bien porque nosotros conseguimos más publicidad", opina Martinis. 

El exejecutivo de Google seguirá trabajando en la Universidad de Santa Bárbara y, aunque una gran parte de su trabajo pertenece a la firma con sede en California, él seguirá con sus investigaciones. 

"Soy consciente de que hay tecnología que debe mejorarse y estoy leyendo y reflexionando sobre eso. También estoy pensando en cosas que creo que pueden ser útiles para ese campo de investigación", ha comentado a Business Insider.

Martinis ha reconocido estar decepcionado por no poder seguir en Google, donde trabajó casi 6 años.

"Es duro y estoy muy triste. Aunque también estoy contento porque la gente debe tener sus propios proyectos y tener sus propios intereses, lo que pienso que es bueno a nivel profesional". 

"Pienso que abandonar Google fue una decisión que nos convenía a todos. Había muchísima tensión, así que era preferible, tanto para ellos como para mí, que nuestros caminos se separaran. Quizás sea lo mejor para todos". 

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime.

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