Elena Manjavacas, de Mota del Cuervo al espejo del espacio: la joven astrónoma española que trabaja en el ‘cerebro’ del próximo gran telescopio de la NASA

La astrónoma Elena Manjavacas.
La astrónoma Elena Manjavacas.

E.M.

  • Elena Manjavacas, una joven astrónoma de Mota del Cuervo (Cuenca) que apenas tiene 34 años, participa en el proyecto del telescopio espacial James Webb, apadrinado por la NASA y la Agencia Espacial Europea.
  • Según cuenta durante una entrevista a Business Insider España, será el más potente y tendrá una resolución sin precedentes.
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El destino de Elena Manjavacas estaba escrito en el cielo. Cuando era pequeña, su tío le regaló por Navidad un telescopio que le cambió la vida.

Desde Mota del Cuervo, un pueblo conquense de 6.000 habitantes, la niña se obsesionó con las estrellas que se veían desde la sierra de los molinos, como cuenta en su blog.

Si no llega a ser por sus maestros, que se tomaron en serio las inquietudes de la pequeña, Manjavacas no estaría ahora participando en el proyecto del telescopio espacial James Webb, apadrinado por la NASA y la Agencia Espacial Europea.

"Había un tema de astronomía que me cautivó mucho y yo preguntaba constantemente a mi maestro, Don Aníbal, que no tenía problema en parar la clase y alimentar mi curiosidad", comenta la joven de 34 años durante una entrevista con Business Insider España

Durante su infancia, mientras sus padres trabajaban cortando ajos, ella contemplaba fascinada el espectáculo de estrellas que podía ver desde su balcón. La afición no paraba de crecer y siguió alimentándose con enciclopedias y todo lo que se cruzase en su camino.

Elena Manjavacas en los molinos de Mota del Cuervo
Elena Manjavacas en los molinos de Mota del Cuervo

E.M.

Pero llegar desde El Balcón de la Mancha hasta Baltimore, donde reside ahora, ha sido un largo camino que ha llevado a esta joven astrónoma de 34 años a recorrer el mundo estudiando galaxias lejanas.

Dejó Mota del Cuervo para estudiar Física en Madrid, algo que en su casa sonaba a locura, pero que ella tenía claro desde el principio. 

"No fue fácil, porque mi familia es gente de campo y no teníamos ejemplos de personas que vivieran de esto. Creían que era otra cosa que se le había metido a la 'chicota' en la cabeza, pero sacaba buenas notas y no podían decir que no", asegura.

Después de 5 años de carrera y un máster en Astrofísica en la Complutense, se doctoró en el instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg (Alemania)y se especializó en enanas marrones.

Tras ello continuó su formación en el Instituto de Astrofísica de Canarias, y de allí viajó a Estados Unidos, donde se ha asentado. "Aquí hay más competición, pero también hay más financiación por lo que encuentras más opciones para trabajar", explica.

Primero estuvo en Tucson, en Arizona; de ahí pasó a los observatorios Keck de Hawaii y actualmente desarrolla su labor profesional en el Space Telescope Science Institute en Baltimore, donde se prepara el lanzamiento del mayor telescopio que la humanidad haya puesta jamás en órbita.

Puesta a punto del telescopio espacial James Webb

La joven manchega trabaja sin descanso en el proyecto del lanzamiento del telescopio espacial James Webb, en el Space Telescope Science de Baltimore –operado por la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial de Canadá–. 

Se trata del telescopio más potente que jamás se ha conocido y su lanzamiento está previsto el próximo 18 de diciembre. Tardará unos 20 días en llegar al L2 –un punto de equilibrio entre el Sol, la Tierra y la Luna– donde se quedará entre 5 y 10 años, dependiendo del combustible.

El James Webb, que tendrá una resolución sin precedentes del universo, es el telescopio más grande que se ha puesto nunca en el espacio con 6 metros de longitud.

Se espera que sea muy sensible porque al estar en el espacio no sufrirá las distorsiones que puede provocar la atmósfera y va a llegar donde no ha llegado nadie. 

La astrofísica recuerda la importancia que tuvo el lanzamiento del telescopio Hubble en la década de los 90, que permitió conocer planetas fuera del sistema solar, para revelar la magnitud de lo que va a pasar con este acontecimiento que está llamado a seguir su estela. "Es muy emocionante", afirma.

"El Hubble, que medía tan solo 2 metros, llegó a hacer cosas que nadie pensaba que se podían hacer y se descubrieron objetos que se desconocían. Esto es el paso siguiente", añade. "Hay cosas que no nos podemos imaginar que van a pasar a partir de ahora".

Su misión será investigar los objetos más lejanos de cualquier tipo, ya sean galaxias o planetas superpequeños. Una auténtica revolución en el campo de la astronomía, ya que se podrá ver con gran detalle cosas que hasta hora solo se pueden ver débilmente.

El papel de la joven moteña en este proyecto es esencial. "El telescopio es como un ojo, pero necesita un cerebro que interprete lo que ve para que sirva de algo. Ese cerebro es el instrumento en el que yo trabajo", puntualiza.

La astrónoma se dedica a hacer las pruebas para comprobar que dicho instrumento funciona una vez el telescopio esté volando. Ahora, el equipo hace simulaciones para revisar que los datos llegan y que todo funciona correctamente.

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Además de este gran proyecto, Manjavacas lidera un programa de mentoras para la igualdad dentro de la Comisión de Mujer y Astronomía de la Sociedad Española de Astronomía, de la que forma parte. 

"Cuando empecé me encontraba un poco sola en el campo y veía que había pocas mujeres, algunas incluso pensando en dejarlo, lo que era muy desesperante", confiesa.

Su objetivo es reivindicar el papel de la mujer en el mundo científico y hacer ver a las mujeres que estudian la carrera que se puede seguir, ya que una vez la finalizan, son muchas las que van quedándose por el camino.

Tras más de 2 años fuera de casa por la pandemia, la joven vuelve ahora de visita a su pueblo natal para subir a la sierra de los molinos y seguir contemplando el cielo que lo cambió todo.

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