JPMorgan ha empezado a controlar qué hacen sus empleados en su jornada laboral: "Estamos estresados, agotados y nos da miedo contar qué está pasando", dice un trabajador

Uno empleado anónimo afirma que JPMorgan Chase le hace sentir como en 'Gran Hermano'.
Uno empleado anónimo afirma que JPMorgan Chase le hace sentir como en 'Gran Hermano'.

Malte Mueller/Getty Images

Este artículo se basa en una conversación con un empleado de JPMorgan Chase que ha preferido permanecer en el anonimato para proteger su carrera. Business Insider ha verificado su identidad y  su empleo. La conversación ha sido editada para mayor extensión y claridad.

A fecha de la publicación, esta persona ya no trabaja para JPMorgan Chase.

He trabajado en JPMorgan Chase durante 15 años, pero estoy buscando un nuevo empleo porque me siento traicionado por una empresa en la que he puesto toda mi ilusión. No voy a convivir con un sistema que infunde miedo.

Actualmente, el banco hace un seguimiento de la asistencia a la oficina y recoge datos sobre nuestro trabajo diario. 

No es seguro que vuelva a la oficina 

En abril, JPMorgan Chase envió una carta anunciando que la mayoría de trabajadores tendrían que volver a la oficina, en un modelo semipresencial que ya se conoce como trabajo híbrido.

Sin embargo, considero que para mí es demasiado arriesgado. Tengo una hija demasiado pequeña para ser vacunada, y no quiero ponerla en peligro moviéndome en transporte público y exponiéndome a contagiarme de COVID-19 en la oficina.

Todavía no he vuelto a la oficina y no pienso hacerlo.

Por otro lado, el banco está haciendo un seguimiento de la asistencia utilizando tarjetas de identificación. Saben exactamente quién viene, cuándo y con qué frecuencia. 

He escuchado incluso que la gente se ofrece a pasar las tarjetas de otros compañeros para sortear el contro. Normalmente, los empleados suelen ser muy obedientes con este tipo de normas, por lo que me parece raro.

Y esto no es todo: han instalado un programa llamado Workforce Activity Data Utility que puede rastrear el tiempo que pasamos en Zoom, escribiendo correos electrónicos o hablando por teléfono. 

He oído que también vigilan los movimientos de nuestro ratón y sé que algunos compañeros han instalado en sus ordenadores aplicaciones que lo mantienen moviéndose durante todo el día. Todo esto no ha sido confirmado, por lo que no sabemos exactamente qué están rastreando y por qué. Esa incertidumbre es lo que más me molesta.

Parece que el 'Gran Hermano' nos vigila

Muchas empresas rastrean datos y entiendo perfectamente que trabajo en un sector muy regulado. El verdadero problema para mí es saber quién puede acceder a los datos: los empleados tememos que nuestros superiores puedan saberlo todo en todo momento.

Que las oficinas de recursos humanos tengan cierta información está bien, pero considero que los directivos no tendrían por qué saber ciertas cosas. Es incómodo que alguien con quien tienes una relación personal pueda extraer mucha información sobre ti; me he distanciado de cualquiera que crea que pueda tener acceso a ella.

Cuando los trabajadores nos enteramos de este rastreo, sentimos pánico. Empezamos a preguntarnos si habíamos hecho algo para merecer esta vigilancia, cuando no era así. Lo más duro ha sido ver a mis compañeros asustados constantemente.

Nuestra cultura de trabajo ha evolucionado a peor

La cultura laboral no tiene nada que ver a la que había antes de que se anunciasen estas nuevas medidas de control. De hecho, he notado como trabajador que nuestro rendimiento y calidad han bajado.

Antes pedía favores a la gente y me respondían: "No hay problema". Pero ahora, los compañeros dicen que no. El tono ha cambiado completamente. 

La gente parece mucho más irritada y estresada, sobre todo quienes ocupan puestos intermedios. Es lógico ya que tienen que lidiar tanto con la alta dirección como con el resto de empleados.

Además, noto síntomas de agotamiento y enfado. Pero es evidente que la gente tiene miedo de hablar de ello en los canales profesionales.

En las llamadas de Zoom, ha empezado a mencionar los momentos en los que pasará 5 o 10 minutos inactivo. Me parece ridículo: todo el mundo puede tomarse un descanso de 10 minutos sin informar al resto.

Me quedé fuera de la carrera por ocupar una vicepresidencia

Por mi parte, le he dejado muy claro a mi jefe que no pienso ir a la oficina. Cuando se lo dije, percibí que se sentían decepcionados con mi respuesta y temo que eso haya socavado mis posibilidades de ascender a nivel profesional. Su argumento es que que mis razones para negarme a ir no tienen sentido. Llegaron a mencionar que temían que esto afectara a mi bonus y a mi rendimiento y que era candidato a ocupar una vicepresidencia, pero mis opciones se habían esfumado.

Recuerdo que me sentí muy traicionado en ese momento. Les dije que lo entendía porque no sabía qué más decir. He oído decir a la gente que las empresas nunca son recíprocas con la lealtad y yo siempre lo supe en mi cabeza, pero mi corazón me decía otra cosa. Siento que ese día me lo demostraron.

Como no quería estar siempre yendo a trabajar con miedo, debido al impacto negativo que tendría esto en mí, empecé a buscar un nuevo trabajo justo después de esa conversación.

Aunque mi hija se vacunara ahora mismo, o aunque me dijeran que puedo trabajar desde casa indefinidamente, no creo que pudiera quedarme. Mi visión de la empresa ha cambiado, y no estoy seguro de poder volver a confiar en una compañía como he confiado hasta ahora en JPMorgan.

La nueva política podría ser contraproducente para conseguir que haya una plantilla diversa

Por el momento, no se ha sancionado a nadie por no venir o por no estar conectado. Así que no estamos seguros de lo que esta nueva política implica realmente, ni para qué se están utilizando los datos obtenidos.

Sin embargo, sí se puede apreciar el impacto negativo que esto tiene para la diversidad de la plantilla. Por ejemplo, hay gente con trastornos como el TDAH, que dificultan enormemente la concentración en la oficina. 

Los estudios demuestran que la diversidad en el lugar de trabajo es importante para el éxito de la empresa. Es lo que nos hace fuertes. Y creo que los diferentes orígenes y estilos de trabajo también son esenciales o, de lo contrario, haríamos juicios basados en nuestros propios paradigmas. Eso no es bueno para nadie. 

Políticas como estas solo alejan la diversidad.

Si algún ejecutivo de JPMorgan Chase está leyendo esto, por favor, dadnos la oportunidad de hacer lo que hacemos como sabemos hacerlo.

Esto es lo que respondió un portavoz de JPMorgan a Business Insider en un comunicado: "Nos resulta difícil comentar anécdotas y circunstancias anónimas. Dicho esto, sabemos que hay empleados con situaciones únicas, por lo que hemos trabajado para atender y acomodar a aquellos que lo necesitan, y seguiremos haciéndolo. No cabe duda de que el teletrabajo y la mayor flexibilidad han llegado para quedarse, pero la interacción en persona es importante para la creatividad, la cultura y la formación, entre otras cosas. Tenemos una amplia gama de roles y funciones en todo el banco y acuerdos de trabajo flexible que apoyan a nuestros empleados y nos ayudan a servir mejor a nuestros clientes".

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