"Va a ir a peor": la ira mediática que ha despertado el juicio de Amber Heard y Johnny Depp anticipa una era de opiniones cada vez más polarizadas en redes sociales, según los expertos

Amber Heard

REUTERS/Evelyn Hockstein

En sentido estricto, perdieron los dos. En el que, con permiso de O.J Simpson, ha sido el juicio más mediático de la era moderna, la actriz Amber Heard y el actor Johnny Depp fueron condenados por el estado de Virginia, en EEUU, por difamación

Es verdad que ella salió mucho peor parada que él. Heard deberá hacer frente al pago de cerca de 10 millones de euros, a los que habría que sumar otros 5 millones por daños punitivos, pero en Virginia el tope de multa por este delito se queda en 350.000 dólares.

Depp, en cambio, sale de todo el lío debiendo tan solo a su exesposa algo menos de 2 millones de euros al cambio actual. 

Calderilla para un hombre que, según el portal Celebrity Net Worth, posee una fortuna valorada en 150 millones de dólares y negoció su salario en la última película de Piratas del Caribe, para la que Disney finalmente decidió prescindir del capitán Jack Sparrow, en unos 20 millones de dólares.

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Pero difamar, lo que se dice difamar, difamaron los dos. Difamó Heard a Depp cuando en un artículo de 2018 publicado en The Washington Post se presentó a sí misma como víctima de violencia de género cuando todo el mundo sabía que se estaba refiriendo a su exmarido, Johnny Depp.

También difamó Depp cuando su abogado, en un artículo en el Daily Mail publicado en 2020, vino a decir poco menos que Heard y sus amigos urdieron un malévolo complot para, en mitad de una noche de borrachera, acusar a Depp de maltratador tras llamar a la policía.

Donde el jurado, 5 hombres y dos mujeres, no apreció difamación fue en las palabras de en las que tilda las acusaciones de maltrato de Heard de bulo. 

A falta de un relato oficial (el juicio no era por maltrato, sino por mentir el uno sobre el otro), Depp y sus abogados se agarran a esta interpretación del jurado para proclamar su victoria. En el lado contrario, Heard y su equipo legal asumieron de inmediato la sentencia como una derrota.

Pero, por encima de cuestiones legales, las redes sociales hace semanas que han emitido su veredicto: Heard, culpable

Culpable de todo: de la infelicidad de Depp y de la cancelación de su último acuerdo con Disney (aunque los constantes retrasos de Depp y su reconocido alcoholismo convirtieran la grabación de la última película de la saga en un infierno), por supuesto.

Pero Heard era también culpable de las denuncias falsas en casos de violencia de género (aunque el porcentaje de estas sea ínfimo) y, en definitiva, de cualquier injusticia cometida alguna vez hacia algún hombre.

Apenas unas horas después de saberse la sentencia, Twitter ardía convertido en una hoguera donde muchos arrojaban a Heard.

"Me provoca mucho placer pensar cómo estará sufriendo Amber Heard, vuelta loca, llorando, sin dormir, llena de odio y frustración. Te mereces todo lo malo de este mundo y del infierno también", dijo en Twitter la usuaria de Twitter @bathorydeec.

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No es una opinión singular. Ni siquiera es la que más lejos va en su afán de desear el peor de los males a la actriz. Más bien al contrario, el pasado 1 de junio, en cuestión de minutos, miles de mensajes como este inundaron redes sociales como Twitter.

Aunque el paso de los días ha ido matizando algunas opiniones (otras directamente han sido censuradas por el algoritmo de Twitter, el mismo contra el que protesta Elon Musk) y dando espacio también a los defensores de Heard, aún es posible ver a muchos usuarios de la plataforma expresarse en términos parecidos.

"Te odio Amber Heard. Yo no le deseo el mal a nadie, pero ojalá no te contraten nunca por mentirosa y mala persona", dice @satellitely. "Merece todo el odio, odiar a Amber Heard no te hace misógino, sino que odias a alguien que mintió, robó testimonios de víctimas y es encima una manipuladora", añade @jojo_hanma.

Y la lista suma y sigue hasta el infinito.

Un discurso organizado por la extrema derecha

Un manifestante sostiene un cartel de apoyo a Amber Heard en medio de una multitud de fans de Johnny Depp, a las afueras del Tribunal de Fairfax, Virginia.

"Hay una verdadera batalla cultural en el tema de la violencia de género que se está trasladando a las redes sociales de forma tramposa. No es una cosa orgánica de Twitter", explica por teléfono a Business Insider España Marcelino Madrigal, experto en tecnología que lleva años estudiando las redes sociales. 

"Más preocupante incluso que el juicio en sí, que ha sido un show desde el principio hasta el final, ha sido el modo en que la extrema derecha lo ha utilizado para defender su tesis de las denuncias falsas", opina el experto.

Madrigal ve en Heard una víctima más o menos colateral de un intento del conservadurismo más radical de recuperar las posiciones perdidas por la avalancha que supusieron campañas como el #Metoo.

Para el experto, además, parte de la clave está en seguir el rastro del dinero: "Se hacen pasar como normales opiniones de personas que no ponen su nombre ni su cara. Esto nace de la ultraderecha, y ha ido a peor desde que han conseguido financiación. Se sabe desde hace tiempo que estos discursos los mueve muchas veces el dinero público"

El juicio entre Depp y Heard y el consecuente veredicto final es un antes y un después en la historia reciente del feminismo, explica por correo electrónico Liliana Muñoz, responsable del Social Media Orgánico de la academia Emagister, cuya reputación online debe cuidar día tras día precisamente entendiendo lo que ocurre en las redes sociales. 

"Se trata de un juicio muy seguido tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales, en donde los usuarios contribuían al debate con una participación activa y constante", comenta Muñoz.

"En este sentido, cabe cuestionar la injerencia de las redes en la construcción de un discurso, pues la reacción generalizada ha sido la de endiosar a Depp y contribuir al linchamiento de Heard, tergiversando en algunas ocasiones fragmentos del juicio para desprestigiarla".

Finalmente, explica Muñoz, la posición de Heard ha dado pie a que quienes cuestionaban el #MeToo, aquel "Yo sí te creo" incondicional, se hayan sentido con la confianza de opinar, algo que la extrema derecha no ha tardado en utilizar como argumento para deslegitimar al movimiento entero

"Es un tema complejo, polémico, en el que ni Depp ni Heard salen bien parados, y que sin duda tendrá gran relevancia en el rumbo que tome el feminismo de ahora en adelante", zanja Muñoz.

¿Y ahora qué? ¿Hay que acostumbrarse a que cuestiones como el feminismo, que habían alcanzado ya un cierto grado de consenso, se conviertan en objeto de un cada vez más virulento debate?

Las perspectivas no son invitan demasiado al optimismo.

"Twitter es una red que da voz y a la vez mantiene en el anonimato a los internautas. Una red que te muestra y al mismo tiempo te esconde, ya sea debajo de un hashtag o de los miles de tuits desperdigados en la red social. No sé si las opiniones se han vuelto más extremas, pero sí son más visibles las que lo son. Twitter es el reino de la opinología, sobre todo de la opinología radical", expone Muñoz.

A este respecto, Madrigal recuerda que, a diferencia de lo que ocurre en Europa, en EEUU el discurso de odio es hasta cierto punto legal, siendo que lo único que sancionan de verdad las autoridades estadounidenses es la amenaza de agresión física.

"Con la compra de Twitter por parte de Elon Musk, parece que va a ir a peor. Él mismo usa su cuenta de Twitter como un trol [alguien que usa las redes sociales para provocar con sus opiniones]", comenta el experto en redes.

Opina en la misma línea Muñoz: "Twitter debe aspirar a defender la libertad de expresión. Un empresario, en este caso, Elon Musk, no debería decidir qué se publica y qué no, no puede ser un censor, pues está condicionado por su propia visión del mundo".

Twitter, un lugar de no tanto intercambio de ideas

Esto no siempre fue así. O, al menos, no debía serlo. 

En teoría, redes sociales como Twitter debían servir como espacio para el intercambio sosegado de ideas y pareceres, debía ser un lugar en el que aprender unos de otros y ampliar la perspectiva después de que haber hecho el esfuerzo de ponerse en el lugar del otro.

Vistas las gruesas palabras que han utilizado para calificar a Depp y a Heard (sobre todo la segunda) personas que no los conocen de nada y que muy probablemente nunca los conocerán, cuesta imaginar que este idílico espacio para el debate pueda darse alguna vez.

Estudios recientes apuntan incluso a que forma parte de la manera de pensar del ser humano que nunca lo sea.

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En un artículo publicado en 2018 en PNAS, la revista de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, un grupo de investigadores llevó a cabo un simple y elocuente experimento.

Estos básicamente tomaron a un grupo de personas que se declaraban abiertamente demócratas o republicanos. Durante un mes, les obligaron a seguir un bot de Twitter que retuiteaba opiniones de líderes de opinión e instituciones contrarias a sus ideas: los conservadores eran bombardeados con ideas liberales y los demócratas recibieron un aluvión de opiniones conservadoras.

Acabado el experimento, los demócratas se habían vuelto ligeramente más liberales y los republicanos eran mucho más conservadores. En resumen, unos y otros se habían reafirmado en sus ideas.

El estudio, explica por teléfono María Lázaro, psicóloga y autora del libro Redes sociales y menores (Anaya Multimedia) no solo hizo importantes aportaciones acerca de cómo se construyen las opiniones, sino que hizo tambalearse la teoría de la cámara de eco, que dice que las redes sociales polarizan porque uno solo lee en ellas lo que quiere leer.

El artículo mostró, sin embargo, que incluso cuando uno lee lo que no quiere leer, el ser humano tiende a actuar como un niño que se tapa los oídos y empieza a cantar para no escuchar a sus padres.

Pero es precisamente en la infancia donde Lázaro ve un resquicio para la esperanza.

"Mi percepción es que se identifica al que se muestra más rígido más con el que tiene más autoridad y el que más vale. Es un tema educativo. De lo que se trata es de debatir, confrontar y plantear argumentos sin imponerlos", subraya la experta.

"Es una labor que hay que hacer tanto desde la escuela como desde la familia. Nos hace mucho daño esa idea de que al colegio se va solo a aprender conceptos. Por otra parte, yo sí creo que vamos a mejor porque hay cada vez una mayor preocupación sobre esto. Se están tomando medidas, como el reciente protocolo del Gobierno para combatir el discurso de odio en internet". 

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