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Leche desnatada o entera: cuál es más saludable, según la ciencia

leche entera o descremada cuán es más saludable
Nina Strehl/ Unplash
  • En el mercado puedes encontrar distintos tipos de leche en función de su contenido en grasas.
  • La leche desnatada tienen el mismo aporte de proteínas o azúcares pero puede llevar una pérdida de vitaminas disueltas en los lípidos.
  • No todas las grasas son iguales y las que se encuentran en los lácteos pueden ser saludables.
  • Además ciertos estudios han indicado que la leche entera no contribuye a la ganancia de peso y puede conllevar beneficios ante ciertas enfermedades.
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Entera, semidesnatada o desnatada son los tipos de leche que podemos encontrar disponibles para el consumo en nuestro país.

Su diferenciación radica en la proporción de grasa que incorpora. Según recoge el BOE:

  • la leche entera tendrá un contenido en grasa mínimo de 3,5 gramos en 100 gramos de producto.
  • la leche desnatada tendrá un contenido en grasa máximo de 0,5 gramos en 100 gramos de producto.
  • la leche semidesnatada, a mitad de camino, tendrá un contenido de grasa entre 1,5 y 1,8 gramos en 100 gramos de producto.

Este alimento es muy frecuente en los hogares españoles, la leche es "uno de los alimentos más completos que existen", de acuerdo a la Fundación Española de Nutrición, siendo fuente de proteínas, grasa, lactosa, minerales y vitaminas.

Entre los minerales destaca en calcio y yodo, aportando también cierta cantidad de vitaminas del tipo A, E y sobre todo D.

La leche desnatada mantiene el mismo porcentaje de proteínas, calcio y azúcares, en forma de lactosa, que la entera, pero al retirar las grasas, las vitaminas A,D y E al disueltas ne los lípidos también se pierden. Para contrarrestar esto, a veces la leche baja en grasa puede ser enriquecida con vitaminas.

En general, muchas personas se decantan por la variedad desnatada al pensar que al ser baja en grasa, resultará más beneficiosa para la salud, al tiempo que ayudará a mantener el peso.

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Pero lo cierto es que esto podría no ser así.

Según han señalado varias investigaciones, la leche y en general los lácteos con toda la grasa podría contribuir mejor a combatir ciertas enfermedades incluyendo la obesidad.

No todas las grasas son perjudiciales

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Cortesía de Parmigiano Reggiano.

Durante mucho tiempo las grasas han sido el enemigo de la salud. 

Parte de ello puede residir en que durante los años 60 la industria azucarera comenzara a financiar varios estudios en los que no solo se minimizaba los vínculos entre consumo de sacarosa y problemas cardíacos. En su lugar este foco se trasladó hacia las grasas y el colesterol como causantes de las enfermedades coronarias.

Desde entonces fue común que se recomendaran dietas bajar en grasas. Poco a poco adquirieron mala fama.

Pero es necesario entender que el cuerpo necesita cierto aporte de grasas para su funcionamiento y es que existen distintos tipos: las grasas saludables ( poliinsaturadas y grasas monoinsaturada) y grasas nocivas (saturadas). Lo que marcará la diferencia es escoger entre unas y otras.

Según apuntaba una investigación, reemplazar el 5% del consumo de grasas saturadas por poliinsaturadas y grasas monoinsaturadas puede conllevar una reducción de aproximadamente de entre  el 13% y el 27% en la mortalidad.

La leche entera podría ayudar frente a ciertas enfermedades

Vacas
Getty Images

Más allá de entender que existen grasas saludables que podemos incorporar a nuestro cuerpo, en los últimos años la evidencia científica ha empezado a señalar la posibilidad de que la leche entera sea más saludable que la desnatada.

Resultados de ciertos estudios han mostrado vínculos positivos entre la leche entera — y otros lácteos no bajos en grasa— con la pérdida de peso o la diabetes.

Ya en 2013 una revisión publicada en el European Journal of Nutrition apuntaba a que aquellas personas que consumen productos lácteos enteros tenían menor probabilidad de sufrir obesidad y no encaraban más riesgos que las personas que tomaban desnatados en relación a enfermedades cardiometabólicas.

En 2016, un equipo de investigadores analizó un total de 3.333 personas durante 15 años. Entre sus descubrimientos se evidenciaba que aquellos que tenían concentraciones plasmáticas más altas de ácidos grasos lácteos tenían menor riesgo de padecer diabetes.

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Un año antes, otra investigación publicada en el  American Journal of Clinical Nutrition ​​​​​, afirmó entre sus conclusiones que aquellos pacientes analizados que "tomaron los productos lácteos más altos en grasa tenían un 23% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2". El estudio se basó en los hábitos alimenticios de 27.000 personas de 45 a 74 años.

Centrada en mujeres, una investigación dada a conocer en el American Journal of Nutrition, analizó los efectos de los lácteos sobre el peso. Tras estudiar a un total de 18.438 mujeres , los hallazgos señalaban que los productos más grasos podían ser asociados con un menor riesgo de obesidad.

Todo ello no quiere decir que debamos desestimar sin más la la leche desnatada. Por el momento, a pesar de estos resultados, no se conoce con exactitud el motivo por el que los ácidos grasos de la leche entera podrían beneficiar la salud. 

Lo que sí permiten estas investigaciones es acabar con el mito de las grasas, y hacer pensar que puede ser adecuado incluir una variedad más amplia de productos lácteos,sin temor a beber leche entera.

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