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Cómo convivir con una lechuga una semana y no morir por ensalada

Enorme, verde y deliciosa... y enemiga de las personas que viven solas y de la economía doméstica. Una buena lechuga es un alimento ecónomico, socorrido y universal, pero que en las cantidades en que se vende (y crece naturalmente, claro) supone una pesadilla. A menos que se quiera estar una semana comiendo ensalada o arruinarse con las famosas bolsas de lechuga lavadas y cortadas, poco ecológicas y un auténtico agujero en el bolsillo con respecto a la verdura tradicional.

Por eso tenemos algunas ideas y curiosidades sobre cómo conservar la lechuga y recetas para sacarle todo el provecho, de modo que nunca acabe en la basura y se le pueda sacar todo el partido.

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Puede ser sustento de una ensalada básica; cama para anchoas y queso; figurante en una crema o incluso pasar por la plancha y servirse con pollo, pimientos asados... La combinación es tan amplia como variedades están disponibles en el mercado más cercano: desde cómo preparar una ensalada César simplificada y ligera en menos de cinco minutos a una crema para rematar el día, acompañada de otras verduras que hayan ido quedando dormidas al fondo de la nevera.

Además de todo, te enseñamos cómo lavarla y conservarla como para que aguante el suficiente tiempo, no se ponga mustia y se le puedan aprovechar todas las recetas que encierra sin aburrirse ni acabar tirando mucho más alimento del meramente imprescindible a la basura: cuestión de creatividad y paciencia.

Mira el vídeo y vuelve a enamorarte de la lechuga.

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