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Dos hermanos de menos de 30 años levantan una empresa de bañadores reciclados y ya marcan el futuro de la "moda ecológica"

Jake, a la izquierda, y Caroline, a la derecha.
Jake, a la izquierda, y Caroline, a la derecha. Fair Harbor

  • Jake Danehy, de 26 años, y su hermana Caroline, de 23, son los fundadores de Fair Harbor, una empresa que fabrica trajes de baño con botellas de plástico recicladas.
  • Los dos están trabajando para convertirse en líderes de una industria de la moda cada vez más sostenible.
  • Caroline señaló a Business Insider que Fair Harbor está en camino de reciclar más de 3 millones de botellas de agua de cara al próximo año.
  • En 2019, ambos hermanos entraron en la lista de Forbes 30 Under 30, recibiendo un reconocimiento por sus esfuerzos en la moda y la sostenibilidad.
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Jake Danehy, de 26 años, y su hermana Caroline, de 23, crecieron en el pequeño pueblo de Fair Harbor, Nueva York. Cuando eran niños, ninguno pensaba demasiado en los residuos plásticos que llegaban a la costa.

Todo cambió cuando Jake se especializó en geografía en la Universidad Colgate y aprendió sobre corrientes oceánicas y climatología. Fue entonces cuando empezó a ver con otros ojos su etapa en Fair Harbor.

"Pasé un año entero investigando los residuos plásticos y su efecto en el medio ambiente", indica a Business Insider. "Me dirigí a Caroline, que estaba en el último año de la secundaria en ese momento, y le dije, 'hagamos [algo]'".

Así que, en 2014, los hermanos crearon Fair Harbor: una empresa con el nombre de su ciudad vacacional favorita que fabrica trajes de baño a partir de botellas de plástico recicladas, como parte de la iniciativa para reducir los residuos plásticos de un solo uso.

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Caroline, que siempre tuvo interés en la moda, comenzó a estudiar geografía en la Universidad Colgate también, y juntos, los hermanos participaron en el concurso simulado "Shark Tank" de la universidad, donde Jessica Alba, Jennifer Hyman, MC Hammer, Dave Fiago, y Neil Blumenthal de Warby Parker juzgaron los proyectos de casi 2.000 estudiantes.

Jake y Caroline presentaron su idea para Fair Harbor y ganaron el premio: 20.000 dólares en subvenciones. De ahí nació una nueva empresa de moda única.

El objetivo de Fair Harbor es ayudar a frenar el problema de más de 1.200 millones de kilos desperdiciados en moda

For now, Fair Harbor only makes board shorts, but it hopes to expand its selection in the coming months.
For now, Fair Harbor only makes board shorts, but it hopes to expand its selection in the coming months. Fair Harbor

Después de que Jake y Caroline recibieran el dinero de la subvención, rápidamente se pusieron a trabajar con su nueva compañía. La pareja tuvo una primera ronda de financiación privada a través de amigos y familiares y comenzaron a hacer desfiles privados, con la esperanza de hacer correr la voz sobre su floreciente marca.

También intentaron hablar con clientes potenciales sobre sus productos y la misión de Fair Harbor. Esto, explicó Caroline, fue la forma en que hicieron la investigación de mercado, y terminaron creando sus productos basados en las opiniones de los clientes.

"Nuestros padres son increíbles y siempre bromean con que, ya sabes, cuando escuchas que los empresarios empiezan en el garaje, es una mentira, porque en realidad se apoderan de toda la casa", bromea Jake a Business Insider.

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La industria de la moda ha estado lidiando con su problema de sostenibilidad y tratando de averiguar cómo ser más respetuoso con el medio ambiente en los últimos años.

Como ya informó Business Insider, toda la industria de la moda crea más de 150 millones de piezas de ropa nueva cada año. Casi 1.200 millones de kils de ropa usada, además del 87% de todos los textiles, terminan en los vertederos anualmente, según la Fundación Ellen MacArthur en 2019. La moda emite casi tantas emisiones de Co2 como la industria del automóvil (1.200 millones de toneladas de Co2 anuales).

La moda es también el segundo mayor contaminante de agua; según Morgan McFall-Johnsen de Business Insider, el 20% de las aguas residuales del mundo proviene del teñido de las telas. La Fundación Ellen MacArthur descubrió que la industria vierte cerca de medio millón de toneladas de microfibras plásticas en el océano cada año, el equivalente a 50.000 millones de botellas de plástico.

"Hemos reciclado más de [2,5 millones] de botellas de plástico, y el año que viene haremos más de [3 millones]", dijo Caroline a Business Insider, señalando que reciben las botellas de plástico de instalaciones reciclables de todo el mundo. "Estamos tejiendo estos plásticos de nuevo en nuestros pantalones cortos para darles una segunda vida".

La próxima generación de la sostenibilidad

A millennial and his Gen Z sister used a $20,000 grant to launch a line of swimsuits made from recycled plastic bottles, and it marks the next generation of sustainable fashion
Fair Harbor

El año pasado, el dúo lanzó la Iniciativa de Round Trip, que consiste en recoger trajes de baño viejos de sus clientes y cambiarlos por un código de descuento para futuras compras en Fair Harbor. El plan, similar al programa de reciclaje de tela vaquera de Madewell, tiene como objetivo disuadir a la gente de tirar la ropa vieja a la basura, donde terminará en los vertederos y aumentará la contaminación.

Los hermanos también organizan limpiezas de playas, con el objetivo de reunir a las comunidades para que puedan concienciar sobre la importancia de reducir los residuos en los océanos.

"Creemos en el progreso, no en la perfección", precisa Caroline. "Estos pequeños movimientos y estas pequeñas mejoras pueden tener un gran impacto en cómo todas las industrias y las empresas realmente se acercan a la sostenibilidad".

Los millennials han estado a la vanguardia del movimiento de la sostenibilidad, creando un cambio en la cultura de consumo donde la gente ahora compra productos que tienen un propósito, de compañías con una misión declarada en la que sus clientes creen.

Hay un claro interés en este nuevo y mejorado modelo de venta al por menor: Fair Harbor ha pasado los últimos cinco años ampliando su negocio y abriendo tiendas pop-up en todo el país, con los hermanos fundadores (ambos galardonados con el premio Forbes 30 Under 30) reportando un crecimiento del 1000% año tras año.

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"Se necesita agallas. Se necesita persistencia", aclama Caroline. "Somos afortunados de estar juntos en esto. Definitivamente nos apoyamos el uno en el otro. Siendo hermanos, ha sido una asociación increíble".

El equipo de Fair Harbor espera que otros en la industria de la moda tomen nota de su modelo de negocio, convirtiendo la sostenibilidad en una prioridad real y no sólo ofreciendo una iniciativa única aquí y allá por una buena óptica.

"Nos gustaría ver, [y] lo que estamos viendo ahora, es que cada vez más marcas entienden [la importancia de la sostenibilidad] de forma general, no sólo con el lanzamiento de un producto sostenible", añadió Jake. "Vamos a apoyar algo y empezar un movimiento".

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