¿Marisco en Navidad? Estos son los riesgos que debes conocer antes de comerlo

pescadería

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  • Es habitual que el menú de Navidad incluya una buena variedad de marisco.
  • Y aunque estos alimentos sean apreciados por su sabor y valor nutricional su consumo puede conllevar algunos riesgos serios para la salud que es necesario conocer antes de comerlos.
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En Navidad es habitual que se dispare el consumo de marisco. 

Llegan las fiestas y toca deleitarse comiendo majares que habitualmente no se disfrutan. Y por su elevado precio, es normal que muchos se esperen a las ocasiones especiales, como estas fiestas, para poner en su mesa percebes, cigalas, ostras y por supuesto también gambas y langostinos.

En general el marisco, como el pescado, es fuente importante de proteínas, vitaminas y minerales como el calcio, el magnesio, el yodo o el potasio.

Pero aunque su valor nutricional sea destacado y resulte un placer chupar la cabeza de las gambas, lo cierto es que el consumo de marisco puede conllevar ciertos riesgos asociados. Entre los efectos más peligrosos, alergias e intoxicaciones alimentarias asociadas a productos contaminados o en mal estado.

Tal es el caso que el consumo de marisco suele estar desaconsejado en mujeres embarazadas, niños o personas con alguna enfermedad o que siguan tratamientos inmunodepresivos.

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Entre los mejores consejos a la hora de comprar marisco, está el dejarlo para el final cuando se va a hacer la compra, para no tenerlo durante mucho tiempo en casa y asegurar que sigue fresco.

Como aconseja la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), debes saber que mariscos y moluscos bivalvos como ostras, berberechos, mejillones o almejas se venden vivos. Para comprobarlo, al tocarles las partes blandas deberían cerrarse. Si no están vivos desestima comprarlos ya que pueden no estar en buenas condiciones.

A continuación, los riesgos que puede conllevar comer marisco, para que los tengas en cuenta antes de tus comilonas estas navidades.

Reacción alérgica al marisco

comprando marisco

Reuters/ NEIL HALL

El pescado y los mariscos son unos de los alimentos que con mayor frecuencia pueden producir reacciones alérgicas. Esto se debe a que el sistema inmune de ciertas personas puede tener una reacción anormal a las proteínas presentes en ellos.

Como indica la Clínica Mayo, mientras que alguien puede ser alérgico a un tipo en concreto, otras personas pueden serlo a todos ellos.

El riesgo de consumir marisco siendo alérgico es elevado ya que las reacciones pueden ser leves, como urticaria o nariz congestionada, hasta potencialmente mortales.

La reacción alérgica al marisco puede provocar anafilaxia, entre los síntomas vinculado a ella, hinchazón de la lengua o el rostro, mareos o descenso de la presión arterial. 

Los efectos de una reacción alérgica al marisco aparecerán minutos después de su ingesta. Es fundamental avisar a un médico ante cualquier posible síntoma vinculado a ello.

Intoxicaciones alimentarias por marisco contaminado

marisco

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Las intoxicaciones alimentarias por marisco pueden estar producidas por bacterias patógenas, virus o toxinas naturales presentes en estos animales si no se ha llevado a cabo un control adecuado sobre estos.

Las toxinas se acumulan en la parte comestible de los mariscos. Llegan a ellos a través del medio en el que se crían, es decir por toxinas producidas por algas presentes en el agua o por la propia contaminación microbiológica del agua. 

Esto se da sobre todo en moluscos bivalvos (como ostras o mejillones). El problema es que estas toxinas suelen ser capaces de sobrevivir a los tratamientos de depuración e incluso de cocción. Piensa entonces las otras que ni siquiera se cocinan. De ahí la importancia de adquirir marisco de calidad.

Entre los efectos perjudiciales que puede provocar el consumo de marisco contaminado se incluyen desde afecciones más leves como diarreas hasta otras más serias como salmonela, vibriosis, o incluso hepatitis.

Un abuso del consumo de marisco puede provocar gota

Ostras sobre hielo
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Un abuso del marisco puede conducir a desarrollar gota.

La gota es una forma dolorosa de artritis, según explica la Clínica Mayo, que se genera cuando los niveles elevados de ácido úrico en sangre provoca que se formen cristales alrededor de una articulación.

El ácido úrico se produce cuando el cuerpo descompone una sustancia química llamada purina. Estas se encuentran en el organismo de manera natural, pero también se incorporan a través de ciertos alimentos, como la cerveza, las carnes rojas y el marisco.

Aún así, como explica la web médica, un consumo moderado de este alimento no debería conllevar riesgos.

Ciertos mariscos pueden conllevar sulfitos

marisco, gamas y ostras

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En ocasiones el mariscos puede contener sulfitos, aditivos que en alimentación se utilizan como colorantes o conservantes.

El motivo es que algunos mariscos, sobre todo las gambas, pueden mostrar un oscurecimiento de la cabeza o la parte superior del abdomen, una reacción que se conoce como melanosis. Si bien esta no entraña peligro para la salud, como señala la OCU, sí que confiere mal aspecto al producto, lo cual podrían impactar en su venta.

Para evitarlo, fabricantes o comerciantes pueden añadir al marisco sulfitos, con los que colorear ese oscurecimiento. Al ser considerado un alérgeno, la presencia de sulfitos debería ser advertida en todo marisco que lo contenga.

Estos pueden provocar crisis de asma en personas sensibles, y su consumo tampoco es recomendado en niños, de ahí que desde la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se haya establecido un nivel máximo permitido y una ingesta total recomendada conjunta. 

Ingesta excesiva de cadmio al comer ciertas partes del marisco

marisco

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Si te gusta chupar las cabezas de las gambas, debe saber que estas puede acumular gran cantidad de cadmio, como advierte la experta en seguridad alimentaria Beatriz Robles en su libro Come Seguro comiendo de todo.

El cadmio es un metal pesado presente en el medio ambiente, tanto de manera natural como contaminante. Desde aquí pasa a los alimentos, siendo estos una de las principales fuentes de exposición en personas. También lo es el tabaco.

Al ingerirlo, este metal se va acumulando en el hígado y el riñón, resultando tóxico para ambos órganos. Además, como remarca la experta puede producir desmineralización ósea e incluso se ha vinculado con el cáncer.

Entre los alimentos que más cadmio contienen se encuentra el marisco.  En concreto en estos animales se acumula en grandes cantidades en el hepatopáncreas, o dicho de otra manera, su sistema digestivo, el cual se encuentra en la cabeza de gambas, langostinos, quisquillas y otros crustáceos que cuentan con "cabeza".

Asimismo este metal también está presente en cangrejos, centollos, nécoras y otros tipos similares en lo que se tiende a identificar como "cuerpo". 

Qué hacer entonces, la recomendación es clara, evita chupar y deleitarte con la cabeza de estos mariscos.

"El resto de las partes comestibles como el 'cuerpo'de los langostinos o las patas de los cangrejos, también contienen cierta cantidad de cadmio, pero en mucha menor medida y no suponen riesgo", explica la experta.

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