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Más de 3.000 empresas trasladan su sede fuera de Cataluña: este es su impacto en la economía

La crisis política catalana ha tenido efectos sobre la economía.
La crisis política catalana ha tenido efectos sobre la economía. PEXELS

Los nombres de Caixabank, Gas Natural o Banco Sabadell sonaron con fuerza en medio de la crisis política catalana al anunciar que decidían trasladar su sede social fuera de Cataluña en medio de la incertidumbre generada por el proceso independentista. No han sido las únicas compañías que han dado este paso, en total 3.023 empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña desde el 2 de octubre hasta 13 de diciembre, según los datos del Colegio de Registradores. Más allá de la fuga de empresas, la crisis catalana ha impactado en otros indicadores económicos que hemos ido conociendo como el turismo o el consumo. Aunque habrá que esperar a ver cómo evoluciona la situación para tener una imagen completa del impacto económico generado. 

El referéndum convocado el 1 de Octubre sin la autorización del Gobierno abrió un periodo de dudas sobre qué iba a ocurrir en Cataluña donde los datos económicos se convirtieron en uno más de los campos de batalla política. La amenaza de la Generalitat de aprobar una declaración de independencia unilateral, conocida como DUI, aumentó las dudas sobre la seguridad jurídica. Lo que hizo que las empresas cotizadas con sede en Cataluña (y de forma especial los bancos) recibieran un fuerte castigo en bolsa. Fueron las cotizadas más pequeñas como Oryzon o Eurona las primeras en anunciar sus cambios de sede social. Tras ellas, llegaron las decisiones de las grandes compañías que marcaron un punto de inflexión en la salida de empresas y en la crisis catalana.

“Lo relevante de este cambio de sedes no es tanto el impacto directo (algo que no ocurre si no se traslada la producción), sino que es un indicador de la extrema situación de incertidumbre”, apunta María Jesús Fernández, economista senior de Funcas (think tank dedicado a la investigación económica y que forma parte de la obra social de la CECA). Fernández explica que esta incertidumbre puede estar teniendo un efecto sobre la inversión productiva. Por ahora considera que los indicadores económicos que se han ido publicando como el consumo o el paro "reflejan cierto cambio de tendencia" . "No es dramático, ni se esperaba que fuera dramático, pero sí es un cambio", apunta.

Un cambio de sede social no implica necesariamente un traslado general de personal, ni de producción, ni de todas las oficinas. Aunque en muchas ocasiones este ha ido acompañado de un traslado de sede fiscal que sí que conlleva que un grupo de gestores tengan que cambiar de ubicación. Respecto al pago de impuestos, el cambio de sede fiscal no supone un impacto directo en la economía española en el impuesto de sociedades, ya que, este se paga a nivel estatal y posteriormente se distribuye. Sí, que supondría un golpe para la hipotética hacienda catalana de la que hablaban los políticos independentistas. Hay otros tributos menores, como pueden ser el impuesto de actos jurídicos o el IBI, que se pagan a nivel autonómico o local y que por tanto, cambiarían de manos. Aunque sus cantidades son significativamente menores que las del impuesto de sociedades.

Las grandes empresas marcan el camino

Banco Sabadell, el cuarto grupo bancario español, decidió el 5 de octubre cambiar su sede social a Alicante tras 130 años de historia. Ese mismo día se conoció que el Gobierno preparaba un decreto para que las empresas pudieran trasladar su sede social sin que fuera necesario que esta decisión fuera aprobada por la junta. La norma, que en la práctica agiliza el trámite de cambio de sede, se aprobó al día siguiente en consejo de ministros. Ese mismo día (el 6 de octubre) Caixabank, segundo mayor banco español por activos, anunció el traslado de su sede social a Valencia. Gas Natural también tomó esa misma tarde la decisión de trasladar su sede social, en su caso a Madrid.

Tres de los grandes emblemas del tejido industrial catalán tradicional habían decidido dar este paso. Más allá del efecto económico esto tuvo un impacto simbólico difícil de cuantificar porque fue una muestra de que las grandes empresas catalanas rechazaban una posible declaración unilateral de independencia.  A estos nombres se unieron otros como Abertis, Cellnex o Catalana Occidente. Y se les sumaron otras compañías sin presencia en bolsa, pero que también querían guardarse las espaldas ante la incertidumbre legal como Codorniú o Bimbo.

Fernando de Trias de Bes, profesor de la escuela de negocios Esade, apunta que estos cambios que en un primer momento son simbólicos con el paso del tiempo pueden suponer un traslado parcial hacia la nueva ciudad. Tras realizar una encuesta a un centenar de directivos catalanes, Trias de Bes concluye además que existe una cierta paralización de inversiones a la espera de que se resuelva la situación y tengan lugar las elecciones.

La aplicación del artículo 155 por el que el Gobierno intervenía Cataluña y la convocatoria de elecciones han tranquilizado la situación. Como muestra hemos visto que algunas operaciones se están volviendo a reactivar. Por ejemplo, en el terreno inmobiliario se cerró la operación de venta de la cartera inmobiliaria de BBVA a Cerberus. La firma de la operación llevaba meses coleando y estuvo a punto de fracasar por la inestabilidad política en Cataluña, ya que, el 47% de la cartera de esta operación está en esta comunidad.

¿Cuál ha sido el impacto económico?

 

Tras los primeros vaivenes de incertidumbre, el Ibex 35 cotiza ahora en niveles similares a los previos al referéndum. El selectivo cerró el 13 de diciembre en 10.260 puntos, solo un 1,1% por debajo del cierre del 30 de septiembre  (la última sesión antes del referéndum) cuando acabó en 10.381 puntos. Mientras que si analizamos lo que hizo durante el mes de octubre, cuando la situación era más inestable, vemos que desde el cierre del 30 de septiembre hasta el fin de sesión del 31 de octubre la cotización del Ibex subió un 1,36% acabando el mes de octubre en los 10.523 puntos. Pocos vaivenes para un índice que se desplomó un 12% la jornada posterior al referéndum británico donde salió victorioso el sí al Brexit.   

Entre los indicadores que hemos ido conociendo, sobre los que Fernández de Funcas apuntaba que estaba habiendo un cambio de tendencia, está el dato del consumo. En octubre, Cataluña lideró la caída de las ventas minoristas con un retroceso del 3,9% mientras que la media española se situó en un 1,2% en octubre frente a las cifras de un año antes. 

Respecto al turismo, uno de los grandes sectores de la economía catalana, hemos conocido los datos de pernoctaciones hoteleras. En Cataluña se registraron 4,56 millones de pernoctaciones en hoteles, una cifra que supuso una caída del 2,7%. Mientras que en el total nacional se registraron más de 30 millones de pernoctaciones, que supusieron un incremento del 1,1% respecto al mismo mes de 2016. Si observamos el número de turistas que hicieron noche en hoteles de esta comunidad la cifra cayó un 4,4%. 

Otro de los datos que se han conocido del mes de octubre es el del paro registrado. En este caso, el aumento del número de parados en la comunidad fue de 14.698 desempleados más, el mayor incremento desde 2008. Un incremento mensual del 3,67% que duplicó a la media de España. Aunque estuvo por detrás de comunidades como Baleares donde el incremento fue del 21,2% tras el final de temporada turística o el 7,1% de La Rioja donde acabó la vendimia. 

Los expertos coinciden en que el impacto sobre el PIB dependerá de cuánto se alargue la situación de incertidumbre. Cataluña supone un peso del 18,9% sobre la economía española. Por ahora, el panel de previsiones de la economía española de Funcas, donde se recogen las previsiones de 17 servicios de análisis y es uno de los más utilizados para medir la evolución de la economía española, ha rebajado en una décima porcentual hasta el 2,6% la previsión de crecimiento económico en España para 2018 en parte debido al efecto de la crisis política catalana.

En el documento de Funcas hacen referencia a la crisis catalana y cómo esta complica la previsión de crecimiento. En texto destacan "la gran incertidumbre que rodea la previsión para 2018 debido a la dificultad de cuantificar el efecto económico de una situación tan insólita; efecto que, además, puede ser muy diferente en función de cómo evolucionen los acontecimientos en los próximos meses". Así que para ver el impacto total, tanto en la economía catalana como española, habrá que esperar hasta que veamos los resultados de las elecciones y cómo evoluciona la situación.

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