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McKinsey organizó un retiro corporativo en Kashgar, cerca de una cárcel china con miles de prisioneros de una minoría étnica

Uighur men in the in the far western Xinjiang province, China.
Uighur men in the in the far western Xinjiang province, China. Kevin Frayer/Getty Images
  • McKinsey & Company celebró un lujoso retiro corporativo en Kashgar, a unos seis kilómetros de donde miles de chinos musulmanes están encerrados en un campo de internamiento, según informó el sábado The New York Times.
  • El retiro destacó el trabajo de McKinsey con China, ya que los consultores disfrutaron de hogueras, paseos en camello y alfombras rojas.
  • Esta anécdota habla de una tendencia preocupante en McKinsey: trabajar con líderes autoritarios de todo el mundo, aun cuando la firma consultora profesa "marcar una diferencia positiva".


Se dice que hasta un millón de ciudadanos chinos han sido encerrados en la región occidental de Xinjiang, una remota provincia china de mayoría musulmana poblada por la minoría étnica uigur.

Los informes de un estado policial masivo que China ha lanzado en Xinjiang han horrorizado a la gente de todo el mundo, que ha exigido a China que cese su vigilancia, encarcelamiento y reeducación forzada de los musulmanes chinos. Las Naciones Unidas han exigido que China libere a los ciudadanos encarcelados.

Pero a la gente del reciente retiro de McKinsey & Company en Kashgar, una ciudad de Xinjiang, no pareció importarles. Un informe del The New York Times reveló el sábado que McKinsey organizó un retiro corporativo en Kashgar, a unos seis kilómetros de un campo de internamiento que alberga a miles de uigures.

 

A police officer checks a Uighur man's ID documents in Kashgar, Xinjiang, in March 2017.
A police officer checks a Uighur man's ID documents in Kashgar, Xinjiang, in March 2017. Thomas Peter/Reuters

La anécdota habla de una tendencia mayor en McKinsey, escribieron los reporteros del New York Times Walt Bogdanich y Michael Forsythe:

En un momento en que las democracias y sus valores básicos son cada vez más atacados, la icónica empresa estadounidense ha contribuido a elevar la estatura de los gobiernos autoritarios y corruptos de todo el mundo, a veces de manera que se contraponen a los intereses estadounidenses.

De hecho, en el retiro de Kashgar, los consultores de McKinsey pasaron su tiempo discutiendo su trabajo con empresas chinas de propiedad estatal, así como montando camellos y yendo a lujosas hogueras, reportó el Times. Pasaron su tiempo en tiendas de campaña en el desierto de Kashgar que estaban unidas por alfombras rojas. Y los consultores documentaron la experiencia "similar a la de Disney" en Instagram, según The New York Times.

La decisión de hacer negocios con empresas estatales y de realizar un suntuoso retiro a cuatro millas de un campo de internamiento, aplicando políticas islamofóbicas por parte del gobierno chino, contrasta con lo que McKinsey alega que es su misión y propósito en el mundo. El segundo "valor" que aparece en su sitio web es "observar altos estándares éticos".

El informe del Times también detalló los negocios de McKinsey con figuras autoritarias en Ucrania, Rusia, Arabia Saudita y Malasia.

"Desde 1926, McKinsey ha buscado hacer una diferencia positiva en las empresas y comunidades en las que vive y trabaja nuestra gente", dijo la compañía en una declaración al Times.

"Como muchas otras grandes corporaciones, incluyendo a nuestros competidores, buscamos navegar en un entorno geopolítico cambiante, pero no apoyamos ni participamos en actividades políticas", agregó la compañía.

 

Lee el reportaje entero sobre McKinsey en The New York Times aquí.

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