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Me he colado en la fiesta en la playa privada del mayor emprendedor noruego y esto es lo que vi: hogueras, barcos y respeto al medio ambiente

Fiesta privada de Johan Brand
Alberto Iglesias
  • Johan Brand, el emprendedor más famoso y exitoso de Noruega (es el fundador y exCEO de Kahoot!, la popular plataforma educativa) convocó recientemente a un reducido grupo de invitados a una fiesta privada en su playa en Oslo.
  • Acudimos a este evento en el que había desde personalidades de la AAPP de Estados Unidos hasta lo más granado del ecosistema innovador nórdico, inversores y grandes consultores.
  • Vino en bolsas de plástico, saunas móviles y baños en el gélido mar de Noruega pusieron una nota de color a una fiesta de verano de lo más particular.

Oslo, 23 de junio de 2019. Frente a la ola de calor que se vive en todo el sur de Europa, en la capital noruega se disfruta de un espléndido día de sol y temperaturas que rondan los 25 grados durante el día. La ciudad, llena de turistas y locales, de vikingos y curiosos, también congrega a una numerosa y representativa comunidad de emprendedores escandinavos que, al día siguiente, pondrán rumbo a los fiordos occidentales del país para acudir a Startup Extreme, una de las citas del ecosistema innovador noruego más importantes.

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Pero como anticipo, en Oslo se fragua algo. Johan Brand, el emprendedor más famoso y exitoso de Noruega (es el fundador y exCEO de Kahoot!, la popular plataforma educativa) ha convocado a un reducido grupo de invitados a una fiesta privada. La fecha coincide, además, con el solsticio de verano, con lo que la temática parece clara y, por momentos universal: hogueras frente al mar.

Eso sí, con algunas particularidades: la celebración se hará en la playa (de piedra, eso sí) de la exclusiva zona residencial donde Brand tiene su casa y, si bien está limitada la presencia de invitados, sí que estará abierta a sus vecinos para que participen en los festejos.

Fiesta privada de Johan Brand
Alberto Iglesias

Es el propio Johan Brand quien acude en su barco a recoger a los invitados a la fiesta. A seis personas por trayecto, el visionario noruego (que ahora comanda una organización para impulsar a otros emprendedores como él) une la corta distancia entre Akker Brygge -en el centro de Oslo- y nuestro destino, el cual se puede anticipar por la columna de humo que ya comienza a elevarse en el horizonte.

Tras bajar del barco, que nadie se espere una fiesta de locura ni un despiporre típico de las grandes fortunas norteamericanas. El encuentro es más bien calmo, orientado al networking entre los asistentes, acompañado eso sí de cervezas enfriadas en barreños y vino blanco de bolsa (sí, de bolsa, nada de botellas o similar). El menú culinario también es más rudimentario de cualquier barbacoa que de un restaurante de lujo:: hamburguesas (con opción vegana, por supuesto), perritos calientes y burritos. 

Fiesta privada de Johan Brand
Alberto Iglesias

La comida y la bebida no eran el plato fuerte de esta fiesta privada, sino el público variopinto que se dio cita ante la invitación de Johan Brand. En esta fiesta uno podía hablar con inversores noruegos y emprendedores locales para, al darse la vuelta, encontrarse a responsables de la Administración Pública de Estados Unidos, gurús del biohacking o consultores de grandes firmas financieras

El mismo Brand fue el encargado de dar un breve e improvisado discurso a los allí congregados, recordando la fecha elegida y el porqué de la hoguera en cuestión. Hoguera que, por otro lado, era alimentada continuamente de madera y regada por algunos amigos personales del anfitrión, que buscaban así controlar las llamas para evitar incendios o cualquier incidente similar.

Fiesta privada de Johan Brand
Alberto Iglesias

Entre medias, y conforme el alcohol iba haciendo mella en los aguerridos vikingos, algunos de los invitados no pudieron evitar las tentaciones del agua. Pese a las gélidas temperaturas del mar en el fiordo de Oslo, más de una decena de personas no dudaron en darse un chapuzón e incluso varios de ellos dijeron disfrutar de esa sensación de congelación que a los mediterráneos nos parece inverosímil. Para los menos locos, había una segunda alternativa: una sauna móvil localizada justo al lado de la comida y la bebida que hacía las veces de sala de reuniones improvisada.

Fiesta privada de Johan Brand
Alberto Iglesias

La fiesta de prolongó hasta altas horas de la madrugada, como dictan los cánones, aunque la mayoría de invitados fueron abandonando el lugar alrededor de las once o doce de la noche. Eso sí, la vuelta ya no era a bordo del barco personal de Johan Brand, sino en autobuses o vehículos Tesla, según la suerte de cada cual. Y es que, al día siguiente había que madrugar: los asistentes a Startup Extreme debíamos reunirnos de nuevo a las seis de la mañana para compartir coches en un trayecto de otras cinco horas por las enrevesadas carreteras noruegas hasta llegar a la localidad de Voss.

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