Me gano la vida embargando aviones de dueños morosos: me han retenido a punta de pistola, metido en una cárcel de Haití y he requisado aeronaves por valor de 30.000 millones

Nick Popovich lleva 40 años dedicándose al emmbargo de aviones.
Nick Popovich lleva 40 años dedicándose al emmbargo de aviones.

Chris Rose

Al crecer en el noroeste de Indiana, nunca he seguido los consejos de mi padre, excepto una vez. Tenía 16 años cuando me dijo que me sacara la licencia de piloto porque podría ser útil algún día. En eso le hice caso.

Después de graduarme en el instituto, fui a la Universidad de Indiana durante un semestre, pero la facultad no era para mí. Decidí entonces comenzar a volar para Braniff International Airways. Resultó que tampoco me gustaba hacer eso. Odiaba llevar traje y corbata, y me sentía más como un conductor de autobús que como un piloto comercial. Cuando tuve la oportunidad de convertirme en socio de una pequeña empresa de vuelos chárter en el Caribe, en la Isla de San Cristóbal, no la dejé pasar.

Por qué las turbulencias en un avión no son peligrosas

En 1979, un banquero que conocí llamó para cobrarse un favor que le debía. Una aerolínea comercial de Sri Lanka había incumplido la entrega de dos Boeing 747 y me preguntó si estaría dispuesto a recuperarlos como parte del proceso de embargo del banco.

Acepté el trabajo y rastreé los aviones hasta un aeropuerto en Asia.

Llamé a algunos de mis compañeros pilotos para que me ayudaran. Cuando llegamos, les dijimos a los empleados de la aerolínea que estábamos allí para inspeccionar los aviones y asegurarnos de que funcionaban. La tripulación repostó ambos aviones y presentó planes de vuelo. Lo siguiente que supieron fue que nos habíamos ido, sencillamente cogimos los aviones y nos marchamos de allí. Fue una aventura emocionante, por no mencionar lucrativa. Me pagaron 145.000 dólares (unos 122.000 euros). El banquero me dijo que podría haber cobrado 3 veces más, y eso era todo lo que necesitaba escuchar.

Cómo evitar acabar en el peor asiento de un avión

Ese mismo año, mi entonces mujer y yo fundamos Sage-Popovich Inc., que ofrece servicios de recuperación de aeronaves en todo el mundo.

En la actualidad, somos uno de los especialistas en embargo de aeronaves más grandes del mundo y hemos ampliado nuestros servicios para incluir gestión de activos, servicios de vuelos chárter y servicios de tasación.

Levantar un negocio en mi ámbito laboral no ha sido fácil

Popovich ha viajado por todo el mundo para recuperar aviones.
Popovich ha viajado por todo el mundo para recuperar aviones.

Saverio Truglia

En el transcurso de 40 años, me han apuntado con una pistola, me han metido en una prisión haitiana, y han emitido una orden de asesinato contra mí. A pesar de todo esto, hemos logrado recuperar unos 33.600 millones de euros en aviones y piezas en todos los continentes (excepto la Antártida).

Nuestro negocio tiene su base en mi rancho de 48 hectáreas en Valparaíso, en el estado de Indiana. Todos nuestros clientes vienen por el boca a boca porque, en pocas palabras, vamos a lugares a los que otras personas no irían.

Aconsejamos a nuestros clientes que la recuperación debe considerarse solo como último recurso, después de haber agotado todas las demás posibilidades. Si la aeronave está asegurada y en buen estado, recomendamos que se llegue a un acuerdo. Pero cuando un cliente no tiene otra alternativa, es cuando vamos a buscar el avión y nos lo llevamos.

Algunos trabajos han tardado 3 años en ejecutarse, otros 4 horas

Cobramos a los clientes una tarifa fija. Si no podemos encontrar el avión, no nos pagan. Nuestro trabajo peor pagado fue la recuperación de un solo helicóptero por 22.000 dólares (unos 18.500 euros), y el que mejor fueron 3 millones de dólares (2,52 millones de euros). Desde 1979, hemos recuperado 1.986 aviones. Nuestro trabajo más importante fue para un cliente bancario e implicó requisar 223 helicópteros en 52 ubicaciones después de que una escuela de entrenamiento de vuelo quebrara. Lo hicimos en 24 horas.

Las aerolíneas están teniendo muchos problemas durante la pandemia porque los viajes con restricciones implican que hay muchos aviones en todo el mundo. Estamos viendo más quiebras de las que hemos visto en las últimas décadas.

Cada recuperación es diferente, pero muchos aspectos son idénticos

La mayoría de los aviones que recupera Popovich son el resultado del incumplimiento de los pagos por parte de los propietarios.
La mayoría de los aviones que recupera Popovich son el resultado del incumplimiento de los pagos por parte de los propietarios.

Sage Popovich

Antes de que nos llamen para hacer un trabajo, el banco ya ha notificado al cliente que ha incumplido con el pago y ha buscado una solución. Sin embargo, si el seguro ha caducado o el avión no está en condiciones, no hay más remedio que moverse rápido y recuperarlo. Ahí es cuando entramos en acción.

Una vez que un cliente nos llama para un trabajo, lo primero que hacemos es reunir a nuestro equipo y elaborar un plan de recuperación.

Comenzamos investigando el avión y revisando nuestros registros para determinar lo que ya sabemos sobre él y su estado.

Luego trabajamos con ojeadores para rastrear su paradero, porque en algunos casos los aviones están ocultos para evitar el embargo. A veces están escondidos en un hangar privado. Una vez encontramos un helicóptero escondido dentro de un cobertizo. Tenemos una base de datos con miles de personas en todo el mundo que esencialmente actúan como observadores de aviones escondidos.

Desde que protagonicé el programa de televisión Airplane Repo de Discovery Channel en 2015, nuestra base de datos ha crecido exponencialmente. Tenemos ojos y oídos en todo el mundo.

Nuestros planes de recuperación se organizan con precisión militar

Una vez que sabemos con certeza dónde está la aeronave y cuál es su estado, planificamos cada paso del proceso de recuperación, incluido a dónde debemos ir, cómo llevar a nuestra tripulación de ida y vuelta, y cuánto combustible necesitamos. También tenemos los números de contacto de la policía local, los hospitales y la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Si no tenemos una orden judicial, el proceso se conoce como recuperación por cuenta propia, que es lo que hacemos principalmente en nuestro negocio. En estos casos, colocamos un aviso de recuperación en la aeronave y luego contactamos a la policía local para solicitar un informe del incidente. Llega un oficial para presentar un informe que detalla la fecha y la hora en que se embargó la aeronave. Una vez que presenten el informe, técnicamente el avión es nuestro. Hacemos un seguimiento con el personal del aeropuerto y pagamos las tarifas pendientes, notificamos a la FAA, presentamos un plan de vuelo y partimos.

El personal central de Sage-Popovich consta de 45 personas que cubren todo, desde operaciones, mecánica y coordinación de vuelos hasta ventas y contabilidad. Además de nuestro equipo, tenemos una base de datos de 12.000 pilotos con los que trabajamos.

Un buen piloto está dispuesto a hacer lo que sea necesario para hacer el trabajo sin poner en riesgo a nadie. La seguridad es clave. Si son flexibles y pueden hacer todo eso, son ellos mismos los que le ponen el precio a sus servicios.

Para los trabajos de requisa, tenemos un líder de equipo, un mecánico, 2 pilotos y un reparador cuyo trabajo es garantizar que todo vaya bien entre nosotros, la policía y los responsables del aeropuerto u operadores de bases fijas, que gestionan las pistas de aterrizaje de aviones privados.

Una vez que recuperamos el avión y lo llevamos a un lugar seguro, lo evaluamos

Tomamos nota de cualquier daño y luego seguimos los deseos del propietario, que pueden implicar la contratación para vender el avión en sus instalaciones o mediante subasta pública.

Siempre hay sentimientos encontrados cuando tenemos que recuperar un avión comercial, porque para estas empresas su sentencia definitiva de muerte es el momento en el que se llevan su avión. Es muy diferente a la sensación cuando recuperas un avión privado de un multimillonario en West Palm Beach que incumplió con los pagos y se está escondiendo. Eso a veces puede ser motivo para una pequeña celebración, aunque sin resentimientos.

La gente se sorprendería de la cantidad de personas de las que hemos embargado aviones y que terminaron convirtiéndose en amigos o socios comerciales. El mundo de la aviación es una comunidad muy pequeña. Todo el mundo tiene un trabajo que hacer y, en la mayoría de los casos, no hay rencores.

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