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Un hospital de Barcelona realiza el primer bioimplante del mundo para reparar el tejido del corazón después de un infarto

Un equipo de Germans Trias trata el primer paciente con un nuevo bioimplante para reparar el tejido del corazón después de un infarto
Hospital Germans Trias
  • Un equipo de médicos españoles ha desarrollado un bioimplante capaz de regenerar el tejido cardiaco tras un infarto. 
  • Es un éxito sin precedentes ya que se ha conseguido por primera vez en el mundo. 
  • El hombre que se ha sometido a la operación, de 70 años, "ha pasado de no salir prácticamente de casa y ahogarse en pequeños esfuerzo a venir a la consulta andando", explica Antoni Bayés-Genís, responsable del equipo de investigación en enfermedades cardiovasculares del hospital Germans Trias de Barcelona. 
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La ciencia española ha conseguido un éxito sin precedentes. Ha logrado, por primera vez en el mundo, desarrollar un bioimplante de células madre de cordón umbilical capaz de regenerar el tejido cardiaco tras un infarto

La información que proviene del El Mundo destaca que el hombre, de 70 años, seis meses después de pasar por el quirófano "ha pasado de no salir prácticamente de casa y ahogarse en pequeños esfuerzo a venir a la consulta andando", explica Antoni Bayés-Genís, responsable del equipo de investigación en enfermedades cardiovasculares del hospital Germans Trias de Barcelona. 

Todo comenzó con una investigación en ratones a los que con células madre mesenquimales procedentes de cordón umbilical lograban reparar pequeños vasos sanguíneos y reoxigenar la zona. El siguiente paso se llevó a cabo con cerdos, que también experimentaron una mejora en la función cardiaca. 

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A finales de 2018 esta investigación, que utiliza un pericardio humano que se vacía de células madre enriquecido después con las mesenquimales del cordón umbilical y que recibe el nombre de PeriCord, obtuvo el permiso de la Agencia Española del Medicamento para su uso en humanos. 

Así es como esta persona se convirtió en el primer paciente que recibió este tratamiento en el mundo y ha sido un completo éxito. "A los tres meses la cicatriz se había reducido un 10%", apunta Bayés-Genís. 

La clave, sin lugar a dudas, es evitar el trasplante a muchos infartados a través de la regeneración del tejido cardiaco con células madre, pero por el momento se quedará como ensayo clínico.

"La idea es continuar el ensayo de forma aleatoria y controlada hasta un total de 12 y si se confirma su capacidad regeneradora, podríamos remitir complicaciones habituales derivadas de estas cicatrices como la insuficiencia cardiaca", sentencia Bayés-Genís. 

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