Los cruceros se preparan para zarpar este verano sin coronavirus: revisiones médicas, turnos en la tumbona o ascensores que se activan por voz

Tres personas con mascarillas en el crucero SuperStar Gemini en Singapur durante el coronavirus.
Tres personas con mascarillas en el crucero SuperStar Gemini en Singapur durante el coronavirus.
Edgar Su

Reuters

  • La compañía de cruceros Norwegian Cruise Line implementará un sistema de filtración de aire que elimina casi el 100% de los patógenos. Es una medida para luchar contra el coronavirus en su embarcación. 
  • Sus barcos también contarán con recursos médicos mejorados como kits de prueba, vacunas y medicamentos para tratar el COVID-19.
  • Otra propuesta es sustituir la tradicional tarjeta por un chip que se coloca como pulsera para abrir la puerta del camarote o realizar los pagos de servicios sin contacto.
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Cintillo especial CoronavirusCintillo especial Coronavirus

Son viajes de contacto. Por muy grandes que sean, por muchos restaurantes, piscinas, casinos o salas de espectáculos que tengan, nadie se embarca en un crucero para disfrutar de unas vacaciones en soledad. Pero la distancia social se impone tras la crisis del coronavirus y los cruceros se aferran a la tecnología en su vuelta a una normalidad que ya nunca más será igual.

Norwegian Cruise Line, primera naviera en publicar su programa de higiene y seguridad tras la crisis de la COVID-19, implementará un sistema de filtración de aire de grado médico que elimina el 99,95% de los patógenos

Las medidas irán, así, de revisiones médicas de pasajeros y tripulantes antes del embarque (y seguimiento continuo durante el viaje con controles de temperatura, entre otros) a check-in online para evitar colas durante el embarque, pasando por la reducción del aforo en actividades y espectáculos y desinfección de espacios —se introduce la tecnología de pulverización electrostática—.

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Una de las grandes medidas se relaciona con la filtración del aire. La medida estrella también de las aerolíneas llegará a los barcos con filtros de aire de grado médico H13 HEPA que eliminan, según la naviera, el 99,95% de los patógenos del aire.

Además, los barcos contarán con recursos médicos mejorados: es decir, kits de prueba, vacunas y medicamentos para tratar el coronavirus, así como un incremento del personal médico a bordo.

Repensar los cruceros

Más allá de estas medidas, enfocadas específicamente al COVID-19 —¿qué pasaría si la próxima pandemia está causada por otro virus?— hay quien aboga en la industria por un cambio radical en los cruceros tal y como los entendemos hoy y que vaya más allá del distanciamiento social hasta evitar en todo lo posible el contacto físico.

Porque los filtros de aire pueden adaptarse a las nuevas medidas que impongan organismos como los Centros de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense para la poderosa industria con base en los EEUU pero ¿cómo evitar contagios en toboganes gigantes, buffets, fichas de póker o excursiones?

Los diseñadores industriales y, sobre todo, la tecnología jugarán una baza determinante para recuperar la confianza de los viajeros.

El momento de la creatividad

Según Georg Piantino, arquitecto de la compañía YSA Design de Noruega, líder en diseño de cruceros y con clientes como Disney, MSC Cruceros y la propia Norwegian Cruise Line, “ahora es el momento en que podemos ser creativos y locos”.

Las propuestas que se barajan van desde dispositivos inteligentes para evitar las aglomeraciones a los ascensores que se activan por comandos de voz, pasando por robots camareros.

En general, se trata de llevar mucho más allá aquellos dispositivos que permitan evitar el contacto físico. Algunos ya existen en las líneas de cruceros: es el caso del  por sistemas como el Ocean Medallion, un dispositivo que Carnival desarrolló para Princess Cruises y que, con forma de medallón y tamaño de una moneda de dos euros, sustituye la tradicional tarjeta y permite, sin contacto, abrir la puerta del camarote, realizar los pagos de servicios y extras a bordo e, incluso, localizar a familiares o amigos en el barco. No necesita ser recargado ni encendido, y funciona siempre. Además, se puede llevar como pulsera, colgante o en el bolsillo.

En esta línea, aunque de uso restringido en el camarote, el asistente Zoe, de MSC Cruceros, funciona casi como un mayordomo virtual guiado por inteligencia artificial. Basta activarlo con un "Ok Zoe" para que se encienda: se le pueden hacer preguntas (por ejemplo, sobre la programación de espectáculos o excursiones), solicitar comidas o bebidas y realizar reservas solo con comandos de voz.

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Este dispositivo, desarrollado por la compañía Harman —filial de Samsung Electronics— puede resolver más de 800 cuestiones y hacerlo además en 7 idiomas.

Estas tendencias, desarrolladas en principio para facilitar la interacción de los pasajeros con los servicios de barco, se acelerará y se dirigirá ahora a abordar el gran reto del distanciamiento social, clave en los buques gigantes con miles de pasajeros.

En declaraciones a Bloomberg, el diseñador de YSA Design avanzó algunas de esas posibles soluciones, que algunas compañías ya estarían probando de forma virtual. La tecnología inteligente permitirá, según este experto, avisar a los clientes cuando sea su turno para usar servicios como la tumbona de la piscina o el gimnasio, para embarcar o para acceder al restaurante, dirigiendo a los pasajeros para evitar aglomeraciones en estos momentos críticos e informándoles de los lugares del barco más vacíos en cada momento.

Piatino imagina también casinos sin contacto, donde las máquinas tragaperras sean activadas por el móvil, ascensores que se activen por comandos de voz, eliminando cualquier gesto manual y cartas de los restaurantes que se ofrezcan en el móvil o incluso en soluciones más originales como proyectados en la mesa.

También robots que puedan suplir al personal humano en algunas tareas, como el servicio de comidas y bebidas en algunos espacios o las tareas de limpieza y desinfección.

Preparados para cuarentenas

Después de las imágenes de barcos en cuarentena con enfermos a bordo y sin puertos que los recibieran los grandes buques tendrán que estar preparados para hacer frente por sí mismos a este tipo de situaciones con seguridad.

Según lo imagina el estudio YSA Design los cambios vendrán desde los camarotes, con espacios en la entrada que puedan reconvertirse en estaciones de higienización o incluso comedores provisionales si los pasajeros no pueden salir de la cabina en una hipotética cuarentena.

Crear zonas de los camarotes que se puedan sellar completamente, diseñar muebles funcionales que permitan la reconfiguración de espacios en función de una necesidad médica o trabajar en los textiles para conseguir telas antibacterianas que aplicar a sábanas, mantas, sofás o cortinas son otros de los cambios que veremos.

 

   Artículo original de Cerodosbé.

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