Por qué es casi imposible atacar a Putin: un 'ejército' personal, francotiradores, un catador y otras medidas de seguridad le protegen

Vladímir Putin, presidente de Rusia, rodeado de sus guardaespaldas.
Vladímir Putin, presidente de Rusia, rodeado de sus guardaespaldas.

Alessandro Garofalo/Reuters

"¿Hay un Brutus en Rusia? ¿Hay un Coronel Stauffenberg más exitoso en el ejército ruso? La única manera de que esto termine es que alguien en Rusia elimine a este tipo. Le haría un gran servicio a su país —y al mundo—".

Estas declaraciones las realizó el senador estadounidense Lindsey Graham a comienzos de marzo, tras los primeros 10 días de invasión rusa en Ucrania, en un llamamiento a que alguien asesinase a Vladímir Putin, presidente de Rusia.

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Haya o no personas interesadas en cometer ese delito, no lo tendrían nada fácil, ya que el propio Putin se encarga desde hace años de cuidar su seguridad al máximo, con precauciones que han sido comparadas con las de un zar o un monarca medieval.

Estas son las extremas medidas de seguridad de Putin para estar protegido de posibles golpes de estado, atentados, envenenamientos o cualquier otro ataque (o ciberataque) planeado sobre su persona, y que incluyen desde un 'ejército personal' y francotiradores hasta un catador de comida y bebida, aislamiento contra el COVID-19 y un amplio abanico de armas y escudos a su servicio:

Inspección del terreno con antelación

Persona cacheada por seguridad

Antes de que Putin ponga un pie en cualquier ciudad o país para un evento público, su equipo ya se ha encargado de garantizar la máxima seguridad posible para prevenir cualquier tipo de ataque contra el presidente.

Un mes antes de la visita de Putin, los miembros de seguridad acuden al lugar correspondiente para coordinarse con las autoridades locales, revisar dónde se alojará el presidente y controlar cualquier actividad que consideren sospechosa.

Esto implica instalar inhibidores para bloquear cualquier señal de detonación de radio y bloquear los smartphones. De hecho, el propio Putin y sus asesores han admitido que no usa teléfonos inteligentes y que desconfía de internet y, sobre todo, de Google, al que considera un "proyecto de la CIA".

Las leyes rusas ofrecen mucho margen para ello: el equipo de seguridad del presidente tiene derecho a utilizar programas de escucha, realizar registros corporales, acceder a cualquier edificio y organización y confiscar un vehículo, si es necesario para proteger a Putin, aunque solo puede incautar vehículos civiles "en condiciones extremas".

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4 círculos de protección y guardias especialmente preparados

Francotiradores rusos que protegen a Putin

El equipo especial encargado de la seguridad de Putin es el Servicio Federal de Protección de Rusia, que cuenta con más de 40.000 empleados (según fuentes semioficiales citadas por Russia Beyond, medio propiedad del Gobierno ruso) para proteger tanto al presidente como a otros altos cargos, incluido el primer ministro.

En actividades en el exterior, este equipo se organiza en 4 círculos: sus guardaespaldas personales, de aspecto amenazante y siempre en alerta para protegerlo con sus cuerpos; guardias que buscan pasar desapercibidos entre el público mientras vigilan posibles amenazas; otros que rodean el perímetro de la multitud y mantienen alejada a la gente respecto de Putin; y francotiradores ubicados en los tejados de alrededor.

La elección de los guardias no es casual y responde a exigentes criterios que tienen en cuenta aspectos psicológicos y físicos, comprensión de otros idiomas y conocimientos de política. Entre otros aspectos, están entrenados tanto para resistir bajas temperaturas como para no sudar con el calor.

Un 'ejército personal' de 400.000 efectivos

Putin y el ejército ruso

Al Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia lo apoya la Guardia Nacional del país, formada por Putin hace 6 años y considerada un 'ejército personal' del líder, aunque oficialmente su misión va mucho más allá e incluye proteger las fronteras, combatir el terrorismo y proteger el orden público.

Viktor Zolotov, anterior guardaespaldas de Putin, es quien dirige esta fuerza, de unos 400.000 efectivos. "Es un número enorme; las unidades de seguridad para presidentes como el de Estados Unidos no están ni cerca de esa cifra", compara Stephen Hall, académico experto en Rusia de la Universidad de Bath (Reino Unido), para BBC Mundo.

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Vigilancia con la comida y la bebida

Xi Jinping (presidente de China) y Vladímir Putin (presidente de Rusia).

Incluso lo que come y bebe el presidente ruso está sometido a una extrema vigilancia y conforma otra de las medidas de seguridad de Putin para evitar ataques o intentos de asesinato.

Por un lado, el mandatario de Rusia cuenta con un catador personal que se encarga de revisar todo lo que ingiere este para evitar potenciales envenenamientos. Por otro, en sus viajes fuera del país su equipo se encarga de proveerle con alimentos específicos para él.

"Se llevan toda la comida y bebida que él va a consumir. Así, por ejemplo, si hay un brindis oficial con champaña, él toma de la botella que su equipo le trae, no de la del resto", explica Mark Galeotti, experto en seguridad rusa y director de la consultora sobre seguridad Mayak Intelligence, a BBC Mundo.

Armas y escudos

Putin y AK-47

Entre la protección destinada a Putin no solo destacan las personas encargadas de ello, sino también las herramientas con las que lo hacen. 

Así, los diferentes miembros de su equipo de seguridad cuentan con vehículos blindados; armas como AK-47, lanzagranadas o pistolas que disparan 40 balas en un minuto; y escudos protectores con formas tan sorprendentes como simples maletas o paraguas, entre otros elementos.

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Aislamiento contra el COVID-19

Vladímir Putin y Emmanuel Macron, presidentes de Rusia y Francia, respectivamente.

Otra de las medidas de Putin para proteger su vida y cuidar su salud tiene que ver esta vez con la pandemia y el coronavirus, ante los que ha impuesto largas distancias y cuarentenas para las visitas y aislamiento para sí mismo.

"Putin ha estado en gran medida aislado, particularmente en los últimos 2 años con la pandemia, y lo que agrava es el hecho de que tiene muy pocas personas que realmente tienen acceso a él, lo que hace que sea muy difícil recopilar inteligencia en la que tienes fe y confianza", ha afirmado el general James Clapper, que ha supervisado la CIA y el FBI y ha sido uno de los principales asesores de Barack Obama, en BBC Radio 4.

Además, el presidente ruso ha reducido sus viajes y apariciones públicas, ha implementado una cuarentena obligatoria para quienes quieran verlo y exige periódicos test PCR a las personas que lo rodean, recoge BBC Mundo.

Prueba de ello han sido las imágenes que se han hecho famosas, en las que una larga mesa de varios metros se interponía entre Putin y personalidades como Emmanuel Macron, presidente de Francia.

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