Por qué el mercado de conciertos y festivales está sufriendo una burbuja como el de la vivienda

La cantante Rosalía durante uno de sus conciertos.
La cantante Rosalía durante uno de sus conciertos.

REUTERS/Henry Romero

  • La industria de la música en vivo ha experimentado en los últimos años un crecimiento explosivo en todo el mundo, incluido España, pero se está dando la vuelta.
  • Cientos de festivales y conciertos se están cancelando en todo el mundo y España no es la excepción. 
  • Altos costes operativos y precios desorbitados para el gran público, en una pescadilla que se muerde la cola y un mercado con un futuro incierto. 

Todo es economía y se aplica también a la cultura y el espectáculo, que al final también es negocio sujeto a oferta y demanda. Aquello de que todo lo que sube, tiene que bajar, parece que también se aplica al mundo de la música y los festivales. Tras el boom de conciertos y festivales tras la pandemia, comienza a desinflarse una burbuja, e incluso muchos de estos eventos están en riesgo de desaparecer, una situación que se asemeja a una burbuja económica, similar a la del mercado de la vivienda. ¿Por qué se ha llegado hasta aquí y cuál es el futuro inmediato?

La proliferación de conciertos y festivales: un crecimiento insostenible

La industria de la música en vivo ha experimentado en los últimos años un crecimiento explosivo en todo el mundo, incluido España, con el aliciente del factor turismo y clima. Han proliferado festivales y conciertos, atrayendo a millones de asistentes y generando enormes ingresos. 

Sin embargo, este crecimiento no ha sido sostenible. Países como el Reino Unido y Holanda han visto más de 100 cancelaciones de eventos en 2024, con 60 festivales menos en Holanda y 40 en el Reino Unido.

Parte del crecimiento se ha atribuido a un 'efecto rebote' tras la pandemia. La gente, ansiosa por volver a la vida pública después de meses de confinamiento, asistió en masa a eventos en vivo. Sin embargo, esta demanda inicial ha comenzado a estabilizarse, y la capacidad de mantener tantos eventos se ha puesto en duda.

Las razones detrás de la burbuja

Uno de los factores principales detrás de la burbuja y de su pinchazo es la disminución en las ventas de entradas. Muchos festivales no han logrado vender suficientes boletos para ser rentables. Además, los precios han aumentado significativamente debido a factores como el aumento del IVA y los costes operativos. Si has ido o querido asistir a un concierto o festival de música, habrás visto los precios desorbitados en muchos casos, y no solo hablamos de superestrellas

Un ejemplo aparte y aumentado es Francia, donde los organizadores se han enfrentado a problemas adicionales relacionados con la seguridad por los Juegos Olímpicos de 2024, lo que ha aumentado aún más los costes.

Cancelaciones de artistas principales

Es otro factor que ha contribuido al panorama actual. Los festivales dependen en gran medida de sus cabezas de cartel para atraer a multitudes. La incapacidad de encontrar sustitutos a tiempo ha llevado a la cancelación de muchos eventos, pero también la falta de rentabilidad y falta de público, como en el caso de artistas como Bertín Osborne (el vídeo se hizo viral) y grupos internacionales como Pearl Jam, en este caso aludiendo a problemas de enfermedad, otro clásico.

Factores económicos y legislativos

Las políticas de permisos y los aumentos fiscales también han contribuido a la crisis. En Holanda, por ejemplo, el aumento del IVA del 9 al 21% ha sido un golpe duro para la viabilidad económica de muchos festivales. De hecho, Holanda ha sido uno de los países más afectados, con festivales como Chilville, Mañana Mañana y Psy-Fi cancelados debido a problemas económicos y logísticos. 

Lo mismo pasó en Australia, con festivales emblemáticos como Groovin The Moo cancelados debido a un aumento del 40% en los costes operativos, lo que llevó a la imposibilidad de vender suficientes entradas para cubrir esos costes. La pescadilla que se muerde la cola.

En el Reino Unido, festivales históricos como el Towersey Festival han anunciado su última edición debido a los costes crecientes y las pérdidas relacionadas con el Brexit y la pandemia. Los organizadores citan los altos costes de compra y almacenamiento de equipos, así como la inversión en ubicaciones, como las razones principales.

Y la lista continúa: Italia (Dissonance), Eslovenia (MetalDays), Bélgica (TW Classic), Alemania (Melt!), Finlandia (Sideways), Francia (Electrobeach), EEUU (Sierra Nevada, Landlock), Canadá (Metro Metro)...

El caso de España

Nuestro país no ha sido ajeno a todo ello y sigue la senda general. Se han cancelado más de 100 festivales de música o bien se ha anunciado que será el último año de celebración. La cifra sitúa a España al nivel de Reino Unido y Holanda. 

El papel de los fondos de inversión

En medio de esta crisis, los fondos de inversión han comenzado a adquirir acciones en grandes lotes, concentrando el mercado de festivales y conciertos en pocas manos. Un ejemplo son las adquisiciones de Superstruct Entertainment por parte de KKR y la concentración de más de ochenta festivales bajo su control.

Estos fondos tienen el músculo económico para mantener los eventos más rentables, dejando a los festivales más pequeños y menos rentables en una situación precaria. La estrategia parece ser concentrar el poder y reducir la competencia, lo que podría llevar a una mayor homogeneización del mercado.

Qué futuro próximo le espera a la industria

Todo indica que la oleada de cancelaciones en 2024 es una manifestación de la explosión de la burbuja de los festivales. Los eventos más débiles están siendo eliminados del mercado, mientras que los grandes fondos de inversión continúan apostando por los festivales más sólidos. Nada nuevo bajo el sol económico.

Al hilo de esa frase, es por eso que el futuro de los festivales más pequeños es incierto. La concentración del mercado en manos de unos pocos grandes jugadores podría llevar a una menor diversidad en la oferta de festivales y a la desaparición de eventos más minoritarios.

Para sobrevivir, los organizadores de festivales y conciertos deberán adaptarse a la nueva realidad económica, buscando formas innovadoras de reducir costos y atraer a más asistentes. Esto podría incluir colaboraciones, nuevas estrategias de marketing (este verano se están ofreciendo promociones con descuentos de última hora o un '2x1') y una mayor eficiencia operativa.

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