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Mercadona está en lo cierto: el ecommerce no acaba de despegar en España

Mercadona Juan Roig
Mercadona
  • Los últimos estudios de compras de alimentos por internet avalan la teoría de Juan Roig: el español siempre querrá ir al super.

Hace dos años, en la presentación de resultados de Mercadona, Juan Roig dio una declaración demoledora que quedará para siempre en la hemeroteca de la empresa: la web de Mercadona “es una mierda”.

La declaración incendiara, realizada a una pregunta de este diario, escondió algo menos mediático pero trascendente: Juan Roig se mostró escéptico ante la venta por internet. Es un negocio en el que no cree. No lo ve claro y lo ve como una línea de negocio que sólo implica gasto, pérdidas y complicaciones logísticas.

En privado y en alguna ocasión en público, el rey de los supermercados en España, el hombre que ha logrado acaparar el 25% de la compra de todas las familias españolas, suele aportar un dato demoledor: la venta por internet en alimentación apenas supone entorno al 1% del total.

Un reciente estudio de Kantar Worldpanel ratifica la percepción de Juan Roig: las ventas de productos de alimentación por internet apenas alcanza el 1,6%, mientras que en Francia supera en 5% y en Reino Unido el 7%.

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El consumidor español no se fía de internet para hacer su compra semanal. La firma de estudios de mercado atribuye la reticencia a que el consumidor español otorga una gran importancia a los productos frescos: carnes, pescados, frutas y verduras. Y, precisamente, para la compra de estos productos, el consumidor quiere verlos, olerlos y tocarlos.

Otro factor que frena el crecimiento de internet es la enorme red de supermercados, hipermercados y tiendas de proximidad. La cercanía de este tipo de comercios facilita la compra presencial.

La última apuesta de Mercadona

Hasta hace dos años Juan Roig, propietario y presidente de Mercadona, aseguraba que el negocio online sólo traía pérdidas para el negocio: debe destinar tiempo de los trabajadores para seleccionar los productos, ubicarlos en un espacio físico en los supermercados y hacer el reparto. Se trata de tiempo, recursos logísticos y complicaciones para una operación que es deficitaria. La empresa aseguró entonces perder 50 millones de euros con la venta por internet.

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El año pasado, Roig matizó su visión negativa acerca del la venta por internet en España y apostó por un modelo que podría sacar algún tipo de rentabilidad o, al menos, acabar con las pérdidas.

Para ello, encargó a su propia hija Juana reformar el negocio, remodelar la web y enfocarse de lleno en la venta por internet. Pero la web sigue con su apariencia habitual, las mejoras tardan en llegar y el servicio mejorado de entrega a domicilio sigue en pruebas un año después.

   

 Artículo Original de Economía Digital

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