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La socialista Meritxell Batet es reelegida presidenta del Congreso de los Diputados en segunda votación: las claves del inicio de legislatura

Meritxel Batet, en el momento de su proclamación como presidenta del Congreso de los Diputados.
Meritxel Batet, en el momento de su proclamación como presidenta del Congreso de los Diputados. REUTERS/Juan Medina
  • La socialista repite como presidenta de la Mesa del Congreso tras la breve legislatura fallida.
  • Obtuvo 166 apoyos en segunda votación, suficientes para imponerse a Ana Pastor (PP), con 140.
  • Batet ha contado con las papeletas de su grupo (PSOE), Unidas Podemos, PNV, Más País y PRC.
  • Entre las anécdotas de la cita: los aforismos del presidente de la Mesa y la caída —literal— de Adriana Lastra.
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Una vez más, no pudo ser a la primera. Pero sí a la segunda.

Meritxell Batet Lamaña, diputada por Barcelona, militante del PSC y exministra de Política Territorial, ha sido reelegida presidenta del Congreso en segunda vuelta por 166 votos a favor. 

Al igual que durante la pasada legislatura, la candidatura de Batet tuvo que lidiar en segunda ronda con otra expresidenta de la Cámara —Ana Pastor—, que obtuvo 140 apoyos (PP y Vox). En esta votación sólo se requería mayoría simple, y Batet pudo sumar los votos de PSOE, Unidas Podemos, Más País, PNV y PRC.

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La constitución de las Cortes suele ser el prólogo de cada legislatura no por lo que cuenta, sino por lo que deduce. En este caso, los aforismos y chascarrillos desenfadados del presidente de la Mesa —el socialista Agustín Zamarrón— precedieron a la constatación de las dos claves de la jornada: la división en el Congreso y la importancia de ERC, actor indispensable para el equilibrio en el Hemiciclo y la formación de Gobierno.

PSOE y Unidas Podemos se encuentran solos, más solos que hace unos meses, y también más dependientes de regionalistas y nacionalistas. Por el momento no pueden contar con el apoyo de los de Gabriel Rufián, que decantarían la balanza a su favor, ni con el beneplácito, por acción o por omisión, de PP y Ciudadanos. 

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La postura de Esquerra quedó clara desde el mismo momento en que se inauguró la sesión.

Su diputada más joven, Marta Rosique, que ejerció de secretaria provisional de la Mesa del Congreso, fue protagonista una vez más al mencionar los nombres de los políticos catalanes presos en el procés antes de listar a los parlamentarios electos. Quizá un mensaje a los socialistas sentados en su mesa de negociación.

Pero el gesto más representativo de la formación independentista fue su postura con respecto a la apretada votación entre las presidentas de la Mesa. A pesar de que cada apoyo era importante para decidir a la próxima presidenta del Congreso, el Grupo Republicano —al igual que JxCat— no regaló sus votos y optó por emitir papeletas con un lazo amarillo y la palabra "Llibertat". Finalmente no significó nada.

La papeleta que ha usado ERC en la Constitución de las Cortes.
La papeleta que ha usado ERC en la Constitución de las Cortes. ERC

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Tampoco el mal agüero del PSOE. Su principal negociadora con los independentistas, Adriana Lastra, se torció un tobillo en el momento de la votación y tuvo que salir aupada a que la atendiera un equipo médico. Sólo un susto, igual que el acecho de los votos nulos.

Otro gesto simbólico: el de Ciudadanos. Tras una dura campaña contra el pacto PSOE-Unidas Podemos, la formación naranja no apoyó a Ana Pastor (PP) como presidenta de la Mesa, si bien es cierto que sus escasos 10 escaños no valían de mucho. No apoyaron ninguna opción, lo que en clave de constitutiva podría interpretarse como una apertura de miras a un acuerdo con el inminente Gobierno.

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