Mi soledad tiene alas: el arriesgado y personal estreno de Mario Casas como director

- El conocido actor Mario Casas debuta en la dirección con una ópera prima muy personal y protagonizada por su hermano Óscar: Mi soledad tiene alas.
- Es una película que entronca con la adolescencia y juventud de Mario y de su familia, y que resucita un subgénero que triunfó en los 70 y 80: el cine quinqui.
Tanto en el cine español como extranjero es muy habitual, más incluso que en tiempos pretéritos, que actores y actrices se pongan detrás de la cámara para dirigir películas.
El último caso quizá sorprenda por el perfil, pero ha demostrado su valía como actor y ahora como director, con su ópera prima Mi soledad tiene alas, que se estrena el 25 de agosto, sólo en cines.
Un personal y arriesgado proyecto que se puede encuadrar en un subgénero que triunfó en los finales de los 70 y principios de los 80: el cine quinqui.
El viaje personal de Mario Casas
En los últimos tiempos muchos directores han estrenado títulos referenciando su infancia y la época que les tocó vivir: Roma, de Alfonso Cuarón; Belfast, de Kenneth Branagh; o la más reciente, Los Fabelman, de Steven Spielberg.
Qué mejor en una primera película como director que abordar temas personales y del pasado. En una entrevista para Europa Press, Mario Casas reafirmaba este hecho: "No voy a renegar de mi viaje personal, porque tiene que ver con eso, con mi carrera. Las cosas pasan por algo, y yo confío mucho en el destino, y creo que esta película sí o sí tenía que hacerla".
La película
Mi soledad tiene alas lo define el propio director como "un viaje de más de tres años". La protagoniza su hermano Óscar Casas y la actriz debutante Candela González.
Fiel al género, Mario ha querido que prime un elenco de desconocidos, para dar mayor realismo y verosimilitud al relato. Se ha rodado en Madrid y Barcelona (ciudad donde Mario vivió gran parte de su infancia y adolescencia) y cuenta la historia de un grupo de jóvenes atrapados en conflictos familiares que buscarán escapar de las condiciones marginales de sus barrios.
El reflejo de su pasado
Quizá por eso Mario Casas recalca en la entrevista que la película "tiene alma", algo que ha recalcado también la crítica. "El protagonista es como todos, que pasamos por la vida, siempre intentando buscar respuestas en todo y saber quién eres realmente. Ese es el viaje que va a hacer y es lo que me interesa de alguien que ya no es un adolescente, sino un adulto", ha añadido.
Por su parte, Óscar Casas ha explicado que esta película ha sido un proyecto del que llevaban hablando años los hermanos.
"Mario siempre te hablaba de dirigir y decía que lo único que sabía es que yo iba a ser el protagonista". Él ha entendido muy bien su papel, aunque no vivió lo que su hermano, ya que cuando él nació su familia ya era clase media. "Es verdad que el entorno te coloca en un sitio, una etiqueta o te pone más barreras, eso es lo que se cuenta en la película, pero la sensibilidad y la emoción de los humanos es toda de una manera", añadió.

Mario Casas, un alumno aplicado para su "doctorado"
Dar el salto a la dirección ya son palabras mayores, y la ópera prima lleva consigo una responsabilidad enorme, porque puede marcar la trayectoria, si bien se dice que la clave está en la segunda película detrás de la cámara.
Pero Mario Casas se lo ha tomado muy en serio, y no como un capricho de actor de renombre que quiere ir más allá. Ha confesado que llevaba años con la intención de dirigir, pero el haber realizado cortos y no haberlos mostrado, dice mucho de la cautela que tenía el actor.
Su modus operandi fue ser muy metódico, repasando apuntes cada día y teniendo los planos en su cabeza, aunque la mayor parte de la película está hecha cámara al hombro. Además, tenía claro el máximo realismo con los personajes y sus motivaciones, consultando a especialistas en psicología y psiquiatría, como explicó en otra entrevista promocional en la Cadena SER.
Fecha de estreno y
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