He probado el ordenador más extraño de Microsoft en los últimos años: Surface Laptop Studio me convence por su potencia creativa y formato versátil

Surface Laptop Studio de Microsoft
Surface Laptop Studio de Microsoft

Quien crea que dentro del mercado de ordenadores portátiles está todo inventado será porque no ha prestado demasiada atención a los últimos lanzamientos de Microsoft en su familia de dispositivos propios Surface.

En su evento de hardware de septiembre de 2021, la compañía estadounidense presentó su Surface Laptop Studio, que no hizo su llegada al mercado español hasta febrero. 

Es un ordenador portátil, sí, pero se caracteriza por un formato muy particular: a medio camino entre un portátil tipo concha habitual, una tablet y un convertible.

Se encaja dentro de la familia Surface, compuesta tanto de tabletas como de ordenadores portátiles y convertibles. Esta gama se ha abierto un hueco entre las preferencias de muchos profesionales creativos como alternativa a Apple, la gran dominadora de este segmento.

La Surface Pro 8 de Microsoft sigue brillando como rey de los convertibles con deliciosa pantalla, peso pluma y enorme productividad, aunque tiene un par de detalles que no me encajan

Y los resultados por ahora están acompañando a Microsoft, pero sin llegar a ser brillantes. En sus últimos resultados, pertenecientes al tercer trimestre fiscal de 2022, la familia Surface creció un 13% en ingresos, pero esto le sitúa por debajo de las previsiones de la compañía.

El resultado por debajo de lo esperado, aunque compensado en parte por el segmento profesional, se debe sobre todo al mercado de consumo de PC, que cayó un 3% anual en el primer trimestre de 2021 según los datos de Canalys. En España la contracción fue mayor en este periodo, de un 7%, como parte del desplome de la tecnología de consumo que se vive hoy en día.

He podido probar durante casi un mes el particular ordenador portátil creativo Surface Laptop Studio, y te cuento cuál es mi opinión.

El factor de forma, su gran atractivo: no es ligero ni mucho menos pero su bisagra lo compensa a base de una versatilidad deliciosa.

Surface Laptop Studio

Lo primero de todo: dejar claro que Surface Laptop Studio no es el dispositivo para quienes busquen un portátil ultraligero ni un convertible que pese poco para llevar en la mochila o el bolso sin notarse mucho.

Su perfil está muy lejos de un ultraligero, con 19 milímetros, y su peso supera los 1,74 kilos (puede llegar a 1,82 kilos según el modelo). Este grosor y este peso hacen que no sea el más transportable del catálogo de Surface.

Las formas rectas de sus bordes y el uso de un aluminio muy sólido para su diseño hacen que parezca incluso aún más grueso y pesado. Pero tampoco es su propósito ser ligero ni algo que reprocharle a Microsoft.

Parte de su robustez se debe a su particular mecanismo de bisagra, que le permite un factor de forma único en la industria y que es un acierto tanto para el usuario creativo como para el consumidor final.

Al hacer presión en la parte superior de la pantalla, la inferior se desprende y se puede apoyar justo por encima del teclado, en diagonal (como una tablet con funda), o bien plegarlo del todo como si fuera una tableta normal. O si se prefiere, puede usarse como un portátil normal.

Para tener el dispositivo encima de una mesa usando su pantalla táctil para dibujar o encima del regazo para ver contenidos, el formato intermedio me ha parecido el ideal. El modo tablet funciona mejor para usos creativos mientras que la de ordenador portátil es la ideal para escribir, trabajar o jugar a videojuegos. Es cuestión de contexto y de gustos.

Aunque puede costar un poco de práctica dominar esta bisagra, porque hay que hacer más presión que en otros dispositivos, rápidamente resulta cómoda y sorprendentemente sólida para lo versátil que resulta. Pese a que al principio era un poco reacio, lo cierto es que podría acostumbrarme a usar portátiles personales así en mi vida cotidiana.

Un portátil creativo para dominarlos a todos: su pantalla de 14,4 pulgadas destaca si se usa un lápiz óptico.

Surface Laptop Studio

Como portátil convertible creativo que es, Surface Laptop Studio apunta a varios frentes al mismo tiempo y sale airoso en casi todos, con el objetivo de convencer a los profesionales y aficionados más exigentes en todas sus necesidades.

Los usuarios pueden añadir un lápiz óptico (como el Surface Slim Pen 2, con el que lo he probado), que se puede llevar cómodamente junto al ordenador, ya que se acopla a la parte inferior con imán oculto pero muy firme.

El lápiz tiene conexión automática con aplicaciones creativas preinstaladas como las pizarras de Whiteboard, que se abre automáticamente para hacer diseños básicos. Aunque los profesionales creativos podrán utilizarlo también con apps profesionales de diseño.

Surface Laptop Studio junto al lápiz óptico ofrece muchos beneficios: una amplia variedad de puntos de presión para hacer desde trazos muy finos a otros gruesos, un botón en la parte trasera para abrir el menú básico de control, pequeñas vibraciones que señalan cuándo se borra algo, un cursor cuando se acerca el lápiz pero sin llegar a tocar el panel... 

Lo único mejorable de esta experiencia me ha resultado la latencia. He podido apreciar que se produce un retraso perceptible incluso en trazos no muy rápidos, pese a los 120 hercios de su panel. En este sentido, creo que los Galaxy Pen de Samsung van por delante, por ejemplo.

Esgrime rendimiento como gran atractivo: su SSD arranca en un santiamén, y los gráficos y el chip no se quedan atrás.

Surface Laptop Studio

El rendimiento siempre es aquello en lo que los creativos ponen más atención a la hora de renovar su equipo. Y con Surface Laptop Studio, Microsoft ha logrado una bestia en potencia.

Gracias a su SSD, Microsoft ha logrado que sea uno de los ordenadores portátiles Windows más rápidos en encender que recuerdo, aunque la velocidad de transferencia de archivos sigue estando notablemente por detrás de los Macbook.

Además, la integración con Windows Hello de su cámara me ha resultado muy fluida, de forma que permite iniciar sesión con reconocimiento facial de forma más rápida de lo normal en portátiles, casi a la velocidad de algunos móviles.

Si se elige la configuración máxima (2.879 euros), permite llegar hasta unas cifras notables: chip Intel Core i7 de undécima generación, 32GB de RAM, 2TB de almacenamiento y gráfica Nvidia Geforce RTX 3050 Ti.

Yo he probado la versión básica, con especificaciones más humildes (1.499 euros, con chip Intel Core i5 de undécima, 16GB de RAM, 256GB de SSD y gráficos Intel Xe), y pese a ello me ha parecido un equipo potente, más que suficiente para la mayoría de usuarios y situaciones, incluso profesionales que no tengan las necesidades máximas, quienes podrán optar por configuraciones más potentes.

¿Una Surface para videojuegos? No exactamente, pero Microsoft sí que ha buscado que Laptop Studio sea una herramienta competente para jugar.

Surface Laptop Studio

La potencia con la que ha dotado Microsoft a su Surface Laptop Studio hace que sea un portátil gaming competente para quienes no sean especialmente usuarios asiduos. 

El dispositivo incluye de serie un mes gratis de Xbox Games Pass Ultimate, con el que he podido jugar bastantes partidas de un juego de la casa como es Age of Empires IV, con gráficos avanzados pese a ser de estrategia, sin que me dejase tirado. 

No obstante, su versión básica (1.499 euros) evidencia que este no es su uso principal, tanto por el chip Intel Core i5 como, sobre todo, por los gráficos Intel Xe. Aunque en general es fluido, a veces se producen algunos tirones en el rendimiento y fotogramas perdidos incompatibles con el público gamer acérrimo.

La ventilación, un aspecto clave: permite tareas exigentes aunque no es de las más silenciosas.

Surface Laptop Studio

Un aspecto que sin duda es responsable de que las dimensiones de Surface Laptop Studio sean bastante grandes es su ventilador, potente y efectivo.

Quienes usen aplicaciones creativas exigentes necesitan una buena ventilación y Microsoft no se ha querido jugar el rendimiento a costa de un tamaño más compacto.

Bajo los puertos de ambos laterales emergen unos conductos de ventilación realmente potentes. Cuando más he podido apreciar su efectividad ha sido en el uso de videojuegos como Age of Empires IV, donde he notado que el calor se despide fuera con bastante efectividad y permite jugar partidas de una hora o más sin problemas, incluso con el ordenador sobre el regazo.

Su única pega es una que no puede reprocharse demasiado a un dispositivo enfocado en el rendimiento: genera bastante ruido al funcionar al máximo. Aunque usando la mayoría de aplicaciones, el ruido que causa es casi imperceptible.

Y junto al ventilador, en el lateral del dispositivo se aprecia otro aspecto como es su conectividad, que en este caso me ha parecido uno de los puntos débiles de Surface Laptop Studio.

Solo dispone de 3 puertos USB tipo C Thunderbolt, así como un puerto jack de 3,5 milímetros para auriculares con cable y el puerto de carga. 

He echado en falta enormemente la inclusión de al menos un puerto USB tradicional con el que, por ejemplo, poder conectar periféricos como ratones inalámbricos. Creo que obligar a usar adaptadores es un error y un verdadero fastidio para el usuario medio.

Uno de los sonidos más inmersivos que he visto en un portátil se suma a un teclado cómodo con buen recorrido.

Surface laptop Studio

Con su sonido, Microsoft ha conseguido que Surface Laptop Studio roce la excelencia, muy por encima de lo que podría esperarse al consumir contenidos directamente desde un ordenador portátil.

El ordenador, que cuenta con certificación Dolby Atmos, me ha permitido experimentar una calidad de sonido que nunca había oído en un portátil. No sólo se percibe con claridad la izquierda y la derecha, sino lo que está fuera de campo o detrás, con un resultado muy inmersivo.

Junto a su sistema de sonido se encuentra un cómodo teclado en el que las teclas tienen un recorrido suficiente para escribir (no es tan corto como el de otros portátiles que molestan por este aspecto), y además cuenta con una leve retroiluminación para escribir sin luz.

La batería no es lo más destacado si se usa para jugar o para ver vídeos, aunque me gusta su cargador magnético.

Surface Laptop Studio

La autonomía no es uno de los puntos fuertes de Surface Laptop Studio y, dado su formato poco compacto, esto sí puede ser algo que mejorar para futuras ediciones.

En las especificaciones, Microsoft deja solamente constancia de una autonomía de 19 horas con uso típico para el modelo con Intel Core i5, y de 18 horas para el modelo con i7. La capacidad exacta y el sistema de carga no se especifican.

Jugando a videojuegos la duración de la batería no es demasiado buena, y puede durar fácilmente menos de 2 horas según mi experiencia. Para el resto de funciones puede estar ligeramente por encima de la media de autonomía de un portátil normal, aunque no es algo que destacaría.

Al ordenador le acompaña un cargador magnético que me ha gustado porque evita que el dispositivo se caiga si el usuario se tropieza con el cable, algo muy común. Aunque debo reconocer que se desengancha con demasiada facilidad.

Sus beneficios y su formato único pesan más que sus defectos: es un portátil único que encantará a los profesionales que busquen rendimiento y flexibilidad.

Surface Laptop Studio

Surface Laptop Studio es un dispositivo con un formato que podría calificarse como experimental, pero lo cierto es que Microsoft ha conseguido lanzar un portátil que me parece que tiene muy pocas fisuras.

Su bisagra y su factor de forma tan peculiar son argumentos suficientes como para que resulte atractivo para los usuarios profesionales como diseñadores o arquitectos. Incluso los usuarios generales podrán encontrar su versatilidad como toda una delicia.

Pese a puntos a mejorar como la batería y la conectividad, los cierto es que creo que el carácter único de Laptop Studio supone un soplo de aire fresco para el mercado de portátiles. Algo de agradecer a Microsoft en esta familia Surface que apunta tan claramente a competir con Apple.

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