Los multimillonarios como Jeff Bezos acaparan toda la riqueza que proviene de la globalización, y eso está poniendo a los estadounidenses de clase trabajadora en contra del mundo

Jeff Bezos, CEO de Amazon.
Jeff Bezos, CEO de Amazon.

El siguiente texto es un extracto del libro:

Cuando era un alumno de sexto de Primaria en Houston, Jeff Bezos, diseñó una encuesta para evaluar la eficacia de los profesores de su escuela, con un gráfico de su rendimiento relativo.

Años más tarde, cuando era un veinteañero soltero en Nueva York, tomó clases de baile de salón suponiendo que aumentaría su "flujo de mujeres", desglosando las citas de la forma en que los banqueros de inversión analizan los acuerdos.

Las historias sobre las obsesivas tendencias analíticas de Bezos son tan numerosas que constituyen su propio género

Resuenan como la explicación de cómo un chico empollón de los suburbios estadounidenses tomó una simple idea sobre cómo vender libros y la convirtió en un imperio tan vasto que ha remodelado la vida moderna.

Más que ningún otro hombre de Davos, Bezos es la encarnación del éxito en una época definida por la innovación, la iconoclasia y el valor neto. Los emprendedores en ciernes se dedican a su biografía con una reverencia de culto.

"Davos Man: How the Billionaires Devoured the World", de Peter S. Goodman.

Jeff Bezos ha seguido el juego, sirviendo anodinos "Jeff-ismos" que son adoptados por el mundo de los negocios como los secretos de la gestión eficaz. ("Las claves del éxito son la paciencia, la persistencia y la atención obsesiva a los detalles"). 

Promociona los principios de liderazgo de Amazon, como la "obsesión por el cliente", "contratar y desarrollar a los mejores" e "insistir en los más altos estándares".

El dominio de Amazon refleja sin duda la formidable capacidad de ejecución de su fundador, pero en la declaración de principios de la empresa faltan elementos clave que han sido fundamentales para su ascenso

La lista completa tendría que incluir laconcentración de poder monopolístico y su aplicación para aplastar a los competidores; la presión implacable sobre los trabajadores para obtener productividad; y la manipulación del sistema fiscal para evitar la entrega de dinero al gobierno.

Estos son los ingredientes menos conocidos que han permitido a Bezos hacerse con una parte desmesurada de los beneficios de la globalización, amasando una fortuna personal que supera los 176.300 millones de euros, incluidos los trofeos del estilo de vida del hombre de Davos: un ático tríplex con dos piscinas en la Quinta Avenida de Manhattan, una mansión de 145 millones de euros en Beverly Hills -la propiedad más cara jamás vendida en California- y una casa de 8.200 metros cuadrados en la capital del país, junto con un jet Gulfstream de 58 millones de euros y un yate construido a medida de 417 pies de largo valorado en 440 millones de euros.

Así es por dentro el exclusivo barrio en el que viven Jeff Bezos y Bill Gates, plagado de lujosas mansiones y miles de cámaras de seguridad

Bezos construyó un mercado y una red de distribución milagrosamente eficientes, conectando fábricas de todo el mundo con millones de consumidores. En el camino, otorgó a la humanidad una comodidad antes inimaginable, al tiempo que borró los límites tradicionales del tiempo y el espacio, impregnando la sensación de que ahora se puede comprar prácticamente cualquier cosa en casi cualquier lugar.

Pero los beneficios de este gran logro han ido a parar de forma abrumadora al propio bolsillo de Bezos, mientras que los costes han sido soportados por los trabajadores de todo el mundo, cuyos salarios y condiciones de trabajo han sido presionados de forma implacable por Amazon.

La magnitud de las ganancias de Bezos puede ser un caso atípico, pero su modo es representativo

Así es como el Hombre de Davos saqueó una economía estadounidense que en su día levantó fortunas para todos,capturando la riqueza que antes fluía hacia la gente corriente.

Y así es como muchos trabajadores estadounidenses -especialmente la clase obrera blanca- se enfurecieron tanto con la globalización que llegaron a ver el comercio como una conspiración, abrazando a un presidente que amenazaba con hacer saltar todo por los aires.

La asombrosa escalada de Amazon refleja su éxito sin parangón en la utilización de elementos cruciales de la economía global, entre ellos la explosión del comercio internacional en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Pero la riqueza casi ilimitada de Bezos junto a la desesperación de sus trabajadores proporciona una potente ilustración de por qué la globalización ha llegado a ser representada como una fuerza malévola en muchos países, un sentimiento explotado por los movimientos políticos que ofrecen soluciones falsas a problemas muy reales.

La erosión de la fe en el comercio internacional es un hecho peligroso, una amenaza para un legado vital

El comercio ha sido fundamental para el aumento del nivel de vida en las principales economías durante generaciones. Y el comercio ha demostrado ser un componente crucial de un orden mundial que ha desalentado los conflictos armados.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando las potencias vencedoras diseñaron un nuevo orden, se apoyaron en la noción de que las comunidades cuyos medios de vida dependen del comercio tienen un interés permanente en la paz. Convirtieron a los combatientes letales en lucrativos socios comerciales, creando puestos de trabajo, aumentando los ingresos y disminuyendo el atractivo del nacionalismo.

Esto es lo que el Hombre de Davos ha amenazado al acaparar las bondades de la globalización.

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