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El mundo pierde población y esto es lo que puede significar para la economía global

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Robert Galbraith/Reuters
  • Los economistas predicen que el crecimiento de la población mundial disminuirá en las próximas décadas.
  • Algunos piensan que podría traducirse en una caída en la producción mundial.
  • Pero otros han argumentado que la automatización podrá compensar una fuerza laboral en declive.

Los economistas predicen que el crecimiento de la fuerza laboral de todo el mundo se desacelerará, y algunos están preocupados por lo que eso podría significar para la economía global. 

"La caída del crecimiento de la población y el envejecimiento de la misma tendrá un gran peso en el crecimiento económico en los próximos diez  o veinte años", apunta Andrew Kenningham, economista jefe global de Capital Economics, en un comunicado enviado recientemente a los clientes. "Estas fuerzas se verán compensadas solo en parte por una mayor participación de mujeres y personas mayores en el mercado laboral".

Se prevé que la población mundial en general crecerá en las próximas décadas, según Naciones Unidas, pero a un ritmo más lento. Los expertos estiman que la tasa de crecimiento de la población será del 0,8% en 2050 frente a la tasa de entre el 1% y el 2% de las últimas décadas.

Tal vez lo más preocupante en opinión de los economistas es que la población en edad de trabajar experimentaría una caída aún más abrupta y más rápida, con una tasa de crecimiento que descenderá alrededor del 0,4% antes de 2030.

La tendencia parece que continuará a largo plazo. Los analistas predicen que el número de personas de 65 años o más en el mundo se duplicará en 2050, mientras que el número de menores de 15 años caerá un 8%.

Gráfico índice de crecimiento de la población
Capital Economics

Esto se podría traducir directamente en una desaceleración del crecimiento económico global, según un análisis de Capital Economics. Y una disminución del 0,4% podría ser significativa, ya que el crecimiento del Producto Interior Bruto mundial ha alcanzado una media del 3,5% en las últimas dos décadas.

"La reducción de la tasa de crecimiento de la población en edad de trabajar es inevitable y es la razón principal para esperar que el crecimiento económico mundial se mantenga débil, algo que ya ha ocurrido en la última década", escribe Kenningham.

Un crecimiento mundial más ralentizado no tendría tanta importancia si el PIB per cápita se mantuviera en niveles actuales o superiores. Pero Kenningham señala que dado que la población en edad de trabajar está cayendo, habrá más presión sobre el PIB per cápita que la producción agregada.

No todo el mundo está de acuerdo en que los cambios demográficos tendrán un impacto significativo en el crecimiento global. La Asociación Americana de Economía publicó el año pasado un estudio, firmado por Daron Acemoglu del MIT y Pascual Restrepo de la Universidad de Boston, argumentando que la robótica y la inteligencia artificial tienen el poder de compensar los efectos negativos del envejecimiento de los trabajadores.

Acemoglu y Restrepo apuntan que desde principios de la década de 1990 y 2000, los períodos considerados comúnmente como el comienzo de los efectos adversos del envejecimiento en gran parte del mundo avanzado, no hubo una asociación negativa entre el envejecimiento de la población y el menor PIB per cápita.

Gráfico Pib per cápita
American Economics Association

En un estudio más reciente, Acemoglu y Restrepo aseguran que los cambios demográficos son las principales fuerzas detrás del desarrollo y el uso de la automatización.

"Los países y los mercados laborales de EE.UU. que están experimentando un mayor cambio demográfico han invertido significativamente más en nuevas tecnologías robóticas y de automatización", señalan.

Pero el cambio de trabajadores por robots conlleva elevados costes, según Kenningham, principalmente al aumentar las disparidades de riqueza a nivel mundial.

"La expansión de los robots y el uso de la inteligencia artificial continuará reduciendo la demanda de mano de obra no cualificada y podría conducir a un aumento de la desigualdad, aunque las presiones demográficas empujen en la dirección opuesta", apunta.
 

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