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MWC: 800 euros por la entrada más barata, ¿quién puede permitírselo?

Entrada a la Fira de Barcelona para el Mobile World Congress
La entrada principal al recinto donde se celebra el Mobile World Congress. GSMA

La industria tecnológica desplaza su epicentro por unos días de Silicon Valley hasta Barcelona, escenario del gigantesco Mobile World Congress (MWC 2018) al que asistirán más de 100.000 personas de todo el mundo en un evento enorme que inunda la ciudad, implica un gran impacto turístico y económico para la ciudad y que va mucho más allá de los smartphones. Sin embargo, no es una feria para todo tipo de públicos.

A nadie se le escapa que el Mobile World Congress es puro negocio, pero sobre todo lo es de puertas hacia dentro. La feria se ha convertido en un escenario exclusivo donde uno puede codearse con personas con mucha influencia y poder dentro de la industria, pero a pesar de que en la cita se presentan algunos productos de consumo que luego se venderán por millones a nivel mundial resulta casi imposible encontrarse con curiosos.

Pase de exhibición: 800 euros

La entrada más barata para acceder al MWC como público general cuesta 800 euros. Y ese pase ni siquiera permite el acceso a la mayor parte de las grandes conferencias de un evento que en los últimos años ha contado con la presencia de líderes del sector como Mark Zuckerberg (Facebook), Reed Hastings (Netflix) o Eric Schmidt (Google).

¿Qué permite hacer la entrada más barata en el MWC? Pasearse por las zonas de exposición de la feria, tanto en el recinto principal situado en Hospitalet de Llobregat que dispone de 8 pabellones y más de 115.000 metros cuadrados como como en la feria paralela 4 Years From Now (4YFN) que se celebra en el recinto de Montjuic donde se dan cita decenas de startups, emprendedores e inversores.

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Además, el pase de exhibición incluye la posibilidad de asistir a los seminarios de la GSMA, organizadora del evento, realizar recorridos temáticos por el Mobile World Congress o participar en los programas montados por las marcas.

Y a cambio de esos 800 euros el asistente también tiene la oportunidad de ponerse en contacto con el resto de personas que se hayan registrado para acudir a la feria a través de un sistema de networking similar a Linkedin disponible tanto en la página web de la feria como en la app del evento.

Pase de plata: 2.199 euros

El precio para acceder al MWC 2018 sube drásticamente en la siguiente categoría de entrada a cambio solo de dos ventajas: acceso a las conferencias del evento y posibilidad de acudir a la ceremonia de entrega de los premios GLOMO que reconocen a las personas y organizaciones que están mostrando cómo la tecnología móvil está inspirando nuevos niveles de innovación a nivel mundial.

Este pase por tanto es la opción más económica para acudir a una de las charlas de la feria, que este año contará con Kathy Calvin, directora y presidenta de la Fundación de las Naciones Unidas; Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial; Ajit Pai, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos (FCC); Vittorio Colao, consejero delegado de Vodafone; o Fernando Alonso, piloto de Fórmula 1, entre otras personalidades.

Pase de oro: 2.699 euros

El pase de oro además de incluir todo lo descrito anteriormente ofrece informes elaborados por la organización, acceso al comedor principal del recinto o la posibilidad de entrar a las zonas de networking para vips. 

Pase platino: 4.999 euros

La entrada más cara del MWC asciende hasta los 4.999 euros, aunque más que por el ticket de acceso se paga por vivir una experiencia: el denominado Platinum Pass integra servicios complementarios exclusivos como la recogida en el aeropuerto con transporte privado, acceso a zonas reservadas en exclusiva para vips a lo largo de toda la feria o butacas reservadas en las primeras filas de las conferencias.

Quién se puede permitir pagar una entrada para el MWC

Acudir al Mobile World Congress se entiende como una inversión, una oportunidad para hacer networking y cerrar negocios con los actores más decisivos de la industria

Esa exclusividad es una de las señas de identidad del Mobile World Congress a los ojos de la organización, GSMA, una asociación que aglutina a más de 800 operadores de telefonía móvil y 200 empresas del sector (como Samsung, Huawei, Facebook, Microsoft, LG, Nokia, Qualcomm, Vodafone o Telefónica).

Aproximadamente el 55% de los asistentes a la feria ocupa cargos de alto nivel, incluyendo más de 6.100 CEO al mando tanto de gigantes —no solo de la industria tecnológica— como de pequeñas startups

Suelo a precio de oro

El Mobile World Congress es una inversión no solo para los asistentes sino para las propias empresas, cuya facturación anual depende en no pocos casos de los acuerdos que consigan cerrar en Barcelona.

Claro que tener un stand no está al alcance de todo el mundo: aunque las cifras no son públicas se calcula que el precio del metro cuadrado supera los 1.100 euros, por lo que es factible pensar que alguna empresa puede llegar a gastar más de 6 millones de euros por tener un espacio gigante en la mejor zona del recinto, todo esto sin tener en cuenta el precio del diseño del propio stand o el personal de limpieza.

En una feria como el MWC todo tiene un coste. Incluso el Wi-Fi, que entre promesas de la inminente llegada del 5G, tiene un precio nada desdeñable: hasta 2.500 euros por los cuatro días que dura el evento.

Como en la vida, en el recinto del Mobile World Congress también hay clases: las grandes gigantes del sector tecnológico conviven en stands gigantescos mientras las startups se pelean por los espacios diminutos en los que apenas hay una mesa en la que presentar el proyecto a posibles inversores o periodistas.

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En algunos casos los stands salen más baratos gracias a las subvenciones de los países que deciden —previo paso por caja con la GSMA— tener un espacio propio en la feria con el objetivo de impulsar proyectos innovadores. 

Un stand de apenas 8 metros cuadrados en el pabellón de España se paga a 6.500 euros, aunque en esa cifra se incluyen varios extras como una pantalla de plasma, la conexión a internet o 1 pase gold y 14 entradas "básicas", reflejo del otro método para acceder a la feria: a través de la invitación de una de las empresas presentes.

El coste de rebaja hasta los 1.000 euros para las empresas que quieran acudir a la feria sin un stand propio, en cifras más o menos similares a las que pagan —por ejemplo— las empresas finlandesas por un hueco en el pabellón del país.

El ejemplo de Berlín

Toda esa exclusividad se traduce en que uno puede pasearse por la moqueta del Mobile World Congress junto a directivos de auténticos gigantes empresariales, algo similar a lo que sucede en el CES de Las Vegas pero con diferencias significativas respecto a la Exposición Internacional de Radio de Berlín (IFA), una de las ferias electrónicas más antiguas del planeta.

En la capital alemana es bastante común encontrarse a familias, grupos de estudiantes o incluso carritos de bebé paseándose por los distintos pabellones, algo similar a lo que ocurre en el IFEMA por ejemplo cuando se celebra FITUR. Existen algunos días reservados para periodistas y expositores, pero el grueso de la feria está abierto al público.

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Las entradas para acceder a la última IFA costaban 17,50 euros, un importe que se podía rebajar casi un 50% presentando el carnet de estudiante y con rebajas significativas también para los que se presentaban para la sesión de tarde, dos conceptos inimaginables en la feria de Barcelona. Y es que en Berlín aparte de poder ver y tocar los nuevos productos de primera mano la feria es una excusa para celebrar una gran fiesta, con conciertos musicales y exposiciones efímeras dentro del recinto.

El público de Barcelona solo podrá tocar los nuevos productos del Mobile World Congress en las carpas  —cada vez más habituales— que montan las empresas alrededor de la ciudad, pero el recinto ferial sigue siendo coto privado para los bolsillos más pudientes y las figuras más importantes de un sector que ha transformado por completo la sociedad y cuyas empresas se han convertido en las más poderosas e influyentes del planeta.

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