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Naturgy aún tiene atractivo para las firmas de análisis, aunque como valor defensivo

Francisco Reynés Massanet, presidente y consejero delegado de Naturgy
Francisco Reynés Massanet, presidente y consejero delegado de Naturgy Naturgy
  • El 65% del consenso de mercado apuesta por mantener los títulos de Naturgy en cartera.
  • Berenberg, Goldman Sachs, JP Morgan o Santander cree que Naturgy tiene aún opciones en los mercados en el marco en el que se mueve dentro de su sector.
  • Dentro de sus puntos débiles se encontraría la incertidumbre política y regulatoria en Europa.

Naturgy fue una de las grandes ganadoras del pasado año. No hay lugar a dudas.

La compañía cerró el ejercicio con subidas del 19,2% en la bolsa española, en contraste con el 15,4% que descendió el Ibex 35. Actuó de activo refugio para los inversores. Sin embargo, en 2019 parece que podría seguir dando continuidad a ese movimiento. Desde mínimos del 2018 hasta ahora, sus títulos has avanzado más de un 28%, lo cual revela el interés que genera en los mercados.

Si nos centramos en las perspectivas para 2019 para Naturgy, el 65% del consenso de mercado es partidario de mantener las acciones en cartera. El resto, opta por aconsejar comprar acciones de la gasística. Nadie apuesta por vender, mientras que su precio objetivo medio se encuentra sobre su cotización actual.

De ahí a que haya firmas de análisis, como el caso de Berenberg, que recientemente preferían revisar su precio objetivo hasta los 24 euros desde los 19 anteriores con una visión neutral. Estos expertos destacan el buen hacer de su plan de reestructuración. Una estrategia que destacaba por unos objetivos de costes demasiado “ambiciosos” a juicio de esta casa de análisis. 

De esta manera, en esta etapa piensan que los inversores “querrán pruebas de que el programa va a ser eficaz y que potencialmente logrará sus metas antes de hacer una valoración más alta de sus títulos”.

La entrada del capital privado de la mano de CVC y del nuevo CEO, Francisco Reynés, parece haber sido el golpe de timón que la empresa necesitaba. Al menos en los mercados bursátiles. Por eso, Berenberg cree que aunque su objetivo es bastante elevado, “son realistas” teniendo en cuenta el entorno en el que nos estamos moviendo. 

Por su parte, Goldman Sachs estima que Naturgy se convertirá en uno de los líderes del sector en relación al crecimiento orgánico durante los próximos años. El banco estadounidense explica que “el 38% de la capitalización bursátil podría devolverse en efectivo a los accionistas en el próximo lustro”

La valoración del la firma se resume en que el mercado estaría subestimando “el potencial de crecimiento que ofrece Naturgy”. Asimismo, la reestructuración y una mejora en la liberación de los negocios “impulsarán sus ganancias”. Por eso, su precio objetivo lo fijan en los 29 euros. Una cota ambiciosa y por encima de la media de los analistas. 

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En el caso de JP Morgan, cree que el cierre anual de su balance le debería suponer un espaldarazo. Naturgy, añade, permite una toma de posiciones interesante dentro del sector de las utilities reguladas, a pesar de que podría haber más desafíos “en sus actividades vinculadas a las materias primas” donde tiene que someterse a grandes presiones a nivel de competitividad en el entorno global, lo cual puede repercutir en sus márgenes. 

Banco Santander agrega que “es poco probable que el mercado ponga en duda la probabilidad de que logre los objetivos de su plan estratégico”. La entidad española es positiva con “la agresiva política de dividendos de la compañía, con un aumento anual del 5% hasta 2022 y el plan de recompra de acciones”.

Puntos flacos

Dentro de los catalizadores adversos que pueden jugar en contra del precio de Naturgy en bolsa se podría hallar “la incertidumbre política y regulatoria en Europa, las valoraciones poco atractivas, el aumento de la rentabilidad de los bonos y el aumento potencial de la regulación a causa del incremento de precios”, según analizan desde UBS.

Por su parte, Berenberg visualiza dos elementos que podrían hacer aumentar la confusión en relación al grupo. El primero de todos sería lo que denomina la “inercia cultural” y, en segundo lugar, “la regulación en ámbito español”

En cuanto al primer aspecto, concreta que modificar la cultura de una organización “asediada por la ineficiencia y el bajo rendimiento” a lo largo de más de diez años será complejo. Mientras, en relación a la regulación de la red española, la casa de análisis afirma que no es partidaria “del entorno normativo español”, al ser “opaco, subjetivo y generador de incertidumbres”.
 

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