7 motivos por los que no deberías dormir con el aire acondicionado puesto

Aire acondicionado

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  • Llegan las noches tropicales, los problemas para conciliar el sueño en verano y el calor pegajoso que no se desprende en el cuerpo, pero dormir con el aire acondicionado puesto no es una práctica recomendable para todo el mundo. 
  • Estas son algunas razones para no utilizar este aparato por las noches y decantarte por otras opciones a la hora de caer en los brazos de Morfeo. 
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¿Es bueno dormir con el aire acondicionado puesto?, te habrás preguntado en alguna ocasión. La respuesta es que depende, ya que mal utilizado este recurrente aparato sí puede causarte problemas de salud, tal y como advierten médicos y expertos. Además, tu factura eléctrica puede darte un buen disgusto.

Las temperaturas muy elevadas dificultan el descanso, y cuando hay calor sofocante, especialmente en aquellas noches veraniegas en las que el mercurio rebasa los 25 grados, la tentación de recurrir al aire acondicionado es grande. Aunque no es malo per se, sí existen algunos motivos para no usarlo de noche o para moderar su empleo.

Dado que en España se prevé un verano de 2021 más seco y cálido de lo normal, toma buena nota de por qué deberías buscar ciertas alternativas al aire acondicionado

Deshidratación

Agua

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Los sistemas de aire acondicionado secan el aire, algo idóneo en lugares en los que el índice de humedad es muy elevado, pero que en lugares secos de por sí exige tener cuidado y no descuidar el consumo de agua

Desde Mejor con Salud destacan que a posibilidad de deshidratación es mayor en habitaciones que funcionan con aire acondicionado durante muchas horas. Cuando las temperaturas son bajas el organismo siente menor necesidad de beber, por lo que es importante vigilar el asunto y no olvidarse de tomar líquidos. 

La deshidratación puede causar una variedad de problemas como dolores de cabeza, cansancio, labios secos, piel seca y sensación de mareo.

Piel seca o con picazón

Especialmente si tienes la piel sensible, el exceso de aire acondicionado, sobre todo a potencia elevada, puede resecar tu piel. Es importante ventilar, reemplazar el aire, revisar los filtros y echarte crema hidratante a diario, así como consultar con un dermatólogo la aparición de cualquier tipo de problema.  

Existe un problema conocido como el síndrome del edificio enfermo, una afección que empeora con el uso de aire acondicionado y que parte de hacer circular el mismo aire por un espacio cerrado de forma reiterada.  

Se produce cuando la construcción es de mala calidad, con ventilación mecánica común, presencia de contaminantes ambientales o hermeticidad. Los síntomas de este problema son sinusitis, cansancio y fatiga, náuseas, vértigos y mareos, sequedad, erupciones y picor de ojos, nariz, oído, paladar y garganta, así como asma y problemas respiratorios.

Dolores de cabeza

Como el ambiente tiende a ser seco con el exceso de aire acondicionado, si duermes con esta máquina encendida tienes más papeletas de deshidratarte. Cuando los líquidos de tu cuerpo están por debajo de los niveles óptimos, el cerebro puede contraerse o encogerse temporalmente como consecuencia, desencadenando una respuesta de dolor en la membrana que rodea al cerebro.

El dolor de cabeza se trata de uno de los efectos secundarios más comunes del aire acondicionado. Si debido al calor no abres la ventana para ventilar, la pésima calidad del aire también puede ser un desencadenante de migrañas. 

Deterioro de la concentración

Es otra consecuencia de la baja calidad del aire fruto de no ventilar o renovar los filtros. De esta manera puede producirse una elevada concentración de productos químicos procedentes de la contaminación ambiental, muebles, pinturas y un largo etcétera. 

Si duermes con el aire acondicionado puesto es posible que te sientas irritado, de mal humor, emocionalmente fatigado o desconcentrado al día siguiente. 

Problemas respiratorios y catarros

Pasar el verano sin aire acondicionado
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Las personas que pasan una cantidad sustancial de su tiempo en espacios con aire acondicionado tienden a experimentar más síntomas de las vías respiratorias superiores, especialmente en la nariz y la garganta.

Durmiendo con aire acondicionado puedes sufrir a la mañana siguiente obstrucciones nasales, garganta seca o rinitis, ya que la mucosa dentro de la nariz se irrita e inflama. Los síntomas de la rinitis pueden incluir estornudos, secreción nasal y acumulación excesiva de mucosidad en la parte posterior de la nariz y la garganta.

La faringitis es otro de los efectos secundarios de pasar la noche con aire acondicionado en verano, ya que la membrana de la garganta es otra de las zonas que puede irritarse. Sus síntomas principales son dolor, molestias al tragar y dificultad de deglución.

Según Vademecum, las personas con problemas respiratorios son especialmente vulnerables a estas máquinas, puesto que el exceso de aire frío puede provocar una inflamación de la mucosa del árbol bronquial, factor de riesgo para el desarrollo de infecciones respiratorias. 

Desde la web recomiendan seguir las normas de mantenimiento de los sistemas de refrigeración de forma estricta para evitar la colonización de bacterias, como la legionella.

Cabe destacar que Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) apunta a que el aire acondicionado es responsable de un 20% de los catarros que se producen en temporada estival. 

Alergias y asma

Desde Healthline advierten que si empiezas a a sentirse mal al encender el aire acondicionado, varios alérgenos en el aire podrían ser los culpables. Además, estas unidades también pueden propagar bacterias y virus.

La contaminación biológica puede provocar reacciones alérgicas, como neumonitis por hipersensibilidad, rinitis alérgica y asma.

Los síntomas de las reacciones a este problema pueden incluir estornudos, tos, ojos llorosos, cansancio, fiebre y problemas digestivos.

En este aspecto, las personas mayores, los niños y las personas con problemas respiratorios previos son los segmentos de población más vulnerables a los efectos de los contaminantes del aire. 

Las partículas de polen pueden permanecer suspendidas dentro de tu hogar, los ácaros del polvo reproducirse dentro del aire acondicionado y también proliferar moho y hongos. 

Escasa adaptación al calor

Si tu casa está demasiado fresca es probable que tu cuerpo se adapte a las temperaturas frías y luego sufra en exceso al salir a la calle o recibir bruscos cambios de temperatura, muy peligrosos durante las olas de calor.

Soluciones alternativas

Comprar aire acondicionado
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Si no tienes aire acondicionado en casa, puedes recurrir a trucos como tener las persianas cerradas hasta que sea de noche, usar un pulverizador de agua, cenar ligero y no consumir alcohol, no utilizar electrodomésticos como el horno durante el día, darte una ducha antes de dormir, poner un bol con hielos delante del ventilador o usar ropa fresca, tanto de cama como tus propias prendas. 

Existen soluciones todavía más peculiares, desde el método egipcio, consistente en enfriar las sábanas humedeciéndolas con agua fría y escurriéndolas, poner en práctica técnicas respiratorias de yoga para enfriar el cuerpo o enfriar las ensaladas en la nevera para la hora de cenar. 

Y si prefieres dormir con el aire acondicionado encendido, utiliza el modo noche (que se adapta a la temperatura de tu cuerpo, más baja durante la noche), revisa periódicamente el mantenimiento, apágalo justo antes de quedarte dormido, no lo instales encima de la cama, no te pases con el frío y mantén la vivienda en penumbra. 

Otras posibilidades son programar el apagado automático a una hora determinada o invertir en un aparato de aire acondicionado de mayor calidad. Evita los cambios súbitos de temperatura, ajíustalo a una temperatura razonable y evita la sequedad con agua, crema hidratante y lágrima para los ojos. 

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