La alta prevalencia y el porcentaje de asintomáticos podrían limitar el éxito del rastreo de contactos: los obstáculos a los que se enfrentan los 'detectives' que vigilan posibles rebrotes

Desarrolladores trabajan en una aplicación de rastreo para Alemania
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  • El rastreo de contactos se ha consolidado como una estrategia necesaria para contener la pandemia durante la desescalada. 
  • A pesar de que todos los expertos advierten de que es necesario y lo único que podrá realmente evitar un rebrote, un nuevo informe revela todos los obstáculos a los que se enfrenta el rastreo de contactos. 
  • El alto número de asintomáticos, la propagación por el aire y las preocupaciones en torno a la privacidad son algunos de los problemas que podrían limitar el éxito de esta medida. 
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El rastreo de contactos se ha consolidado como una estrategia necesaria para contener la pandemia durante la desescalada y todos los expertos coinciden en que los detectives rastreadores son esenciales para vigilar la aparición de un posible rebrote. 

De hecho, en España, tener la capacidad de rastrear los contactos de un contagiado para localizar y aislar posibles asintomáticos es uno de los requisitos que determinarán si una zona pasa de fase en el proceso de desescalada. 

El objetivo del rastreo es tratar de reconstruir los pasos previos de un contagiado por COVID-19. La idea es saber si, en los 2 días anteriores a que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad o en las 2 semanas posteriores, el positivo tuvo contactos estrechos con otras personas, que podrían ser nuevos contagiados todavía no detectados. 

El rastreo de contactos ha acaparado titulares con el coronavirus, especialmente con la llegada de la desescalada, pero los responsables explican que no es un método nuevo. 

"Es lo que se hace cuando hay una enfermedad infecciosa, como una meningitis, o cuando hay infecciones intrahospitalarias", explicaba Julián Domínguez, jefe de Medicina Preventiva  en el  Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa) y responsable de rastreadores de la ciudad autónoma, a Business Insider España

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Sin embargo, aunque el rastreo de contactos "puede ser un valioso instrumento de salud pública, su éxito depende de ciertas características del patógeno; la epidemiología de la enfermedad en cuestión; la minuciosidad y el seguimiento de los contactos identificados;la disponibilidad de pruebas rápidas, tratamiento preventivo y/o una vacuna; y la aceptación y eficacia de la cuarentena para los que podrían estar incubando una infección y de aislamiento para los que se encuentren infectados", señala un informe realizado por el Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota (CIDRAP, por sus siglas en inglés). 

El CIDRAP ha estudiado todos los obstáculos que podrían limitar el éxito del rastreo de contactos y advierte de que un aumento de casos en una hipotética segunda ola podría ser inmanejable para los rastreadores.  

El alto número de asintomáticos dificulta el rastreo

REUTERS/Susana Vera

El informe revela que la incertidumbre en torno a los asintomáticos complica la efectividad del rastreo. Aunque el papel que juegan estos pacientes en la propagación estos síntomas no está claro, la incapacidad para identificar todos estos casos de forma apropiada hace que no se pueda tener un control real sobre la expansión de la enfermedad. 

"Con el COVID-19, la transmisión se puede producir de una forma muy rápida porque puede haber un elevado grupo de gente asintomática", señalaba Julián Domínguez. 

"Si muchos de los casos son asintomáticos y muchos contactos son imposibles de rastrear, puede que no sea posible alcanzar un umbral para el cual un programa de rastreo de contactos sea capaz de seguir el ritmo de la propagación de un brote y reducir la tasa de transmisión", concluye el informe. 

Esta semana, la Organización Mundial de la Salud ha asegurado que es "raro" que las personas asintomáticas propaguen el coronavirus. Sin embargo, varios expertos en salud público han sido rápidos en señalar que la realidad es más compleja y aseguran que la investigación hasta la fecha revela que las personas presintomáticas —actualmente los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que el 40% de la transmisión ocurre antes de que haya síntomas—y las personas asintomáticas pueden propagar el virus.

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La propagación por vía respiratoria no permite identificar a todos los contactos

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La principal vía de transmisión del coronavirus es a través de las gotas respiratorias. Es decir, las partículas viajan mejor entre personas en pequeñas gotas de líquido —como la saliva o la mucosidad, por lo general. Estas partículas pueden avanzar más allá de los 2 metros y quedar suspendidas en el aire durante algunos minutos.

Si estas partículas entran en los ojos —una de las principales vías de contagio—la nariz o la boca de una persona, pueden infectarse. 

"Debido a que el virus se transmite con relativa facilidad por la vía respiratoria, no será posible identificar todos los contactos expuestos, haciendo que el proceso sea menos efectivo", asegura el informe.

Por otro lado, los científicos saben también que las partículas virales pueden permanecer en el aire en forma de aerosoles (que son más pequeños que las gotitas), pero todavía no están seguros de la concentración necesaria para infectar a una persona que camine por ese espacio. Esto es la llamada transmisión aérea. 

Por ahora, la investigación apunta a que una persona podría infectarse por esta vía en espacios mal ventilados, pero no hay certeza. 

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La falta de recursos para hacer pruebas diagnósticas limita el alcance del rastreo de contactos

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La recomendación para que el rastreo de contactos sea efectivo es disponer de la capacidad para realizar pruebas diagnósticas a todas las personas con síntomas para identificar el mayor número de casos posibles. 

Un desabastecimiento de los test dificultará el seguimiento de la propagación, advierte el informe.  

En las dos últimas semanas y media de mayo, solo los rastreadores de la Comunidad de Madrid realizaron 50.743 test diagnósticos, según El Mundo. En la Comunidad hay 172 rastreadores y el consejero de Sanidad afirmó que podría ampliarse a 400 si era necesario. 

La medida funciona mejor cuando la prevalencia es menor

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En su guía sobre el rastreo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la localización de contactos cuando los casos son esporádicos y no se produce una transmisión generalizada en la comunidad. La OMS afirma que "la localización de contactos puede ser difícil cuando la transmisión es intensa" y recomienda centrarse en los contactos en el hogar, los trabajadores sanitarios, los entornos cerrados de alto riesgo, los contactos vulnerables y los puntos de rebrote. 

En ese sentido, si un segundo la ola de casos se produjera en otoño de 2020, el número de casos podría ser mucho más alto de lo que el rastreo de contactos puede manejar. En ese escenario, podría ser necesario volver a implantar otras estrategias de mitigación, como el confinamiento, advierte el informe. 

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El enfoque basado en las llamadas telefónicas no tiene aceptación por parte de todos

REUTERS/Valentyn Ogirenko

El informe señala que el rastreo de contactos para COVID-19 se realiza predominantemente por teléfono para reducir el riesgo de exposición de los trabajadores a cargo.

"La aceptación limitada de un enfoque basado en el teléfono podría reducir cooperación", advierte. 

En España, cuando una persona ha dado positivo por COVID-19, el equipo de rastreadores se pone en contacto por teléfono con ella para conocer con quién ha estado en contacto y hacer un seguimiento de la cuarentena. 

Los responsables de estos equipos reconocen la molestia que puede causar esta aproximación. "Otros incluso se molestan por la insistencia que mostramos. Es verdad que, con este tipo de seguimientos, las llamadas que puede recibir una persona pueden ser múltiples: de su médico de cabecera, del rastreador, a veces de otras unidades que tienen que hacer controles estadísticos...", explican. 

Las preocupaciones por la privacidad dificultan la implantación de aplicaciones de rastreo, más efectivas que el método tradicional

Aplicación de rastreo de contactos en Reino Unido.Aplicación de rastreo de contactos en Reino Unido.
Aplicación de rastreo de contactos en Reino Unido.
REUTERS/Isla Binnie

El costoso modelo tradicional ha hecho que se dispare el debate sobre la necesidad de complementar el rastreo de contactos con aplicaciones de geolocalización. 

La premisa de las apps de rastreo de contactos es sencilla: los teléfonos móviles de los ciudadanos emitirán y recibirán códigos encriptados a través de Bluetooth, de tal modo que los usuarios podrán tener en su dispositivo un historial con los móviles con los que se ha cruzado en los últimos días por la calle. Si una persona confirma ser un positivo de COVID-19 en la plataforma, todas las personas con las que se cruzó por la calle serán alertadas por haberse visto expuestas a un posible contagio.

Varios países asiáticos que consiguieron mantener bajo control la primera ola de la pandemia utilizaron estas aplicaciones, pero en Europa el debate se ha visto marcado por la preocupación por la privacidad

En España, por ahora solo se está implementando el modelo tradicional. La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, confirmó recientemente en el Congreso de los Diputados que el Gobierno ya trabaja en la implementación de una aplicación. 

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En declaraciones a Business Insider España, Jesús Rubí, directivo de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), apunta a que hasta la fecha no han recibido "ninguna consulta" por parte del Gobierno con respecto a este tipo de iniciativas. También aseguró que iniciarán una investigación para saber cómo afecta esta tecnología a la privacidad.  

Además de las preocupaciones por la privacidad, el informe señala que también será determinante cuántas personas acaben descargándose las aplicaciones. "Para ser eficaces, estas herramientas probablemente requerirán una alta nivel de uso por parte de las personas de la comunidad", advierte.

"Todas estas cuestiones podrían reducir el cumplimiento y la eficacia", concluye el informe. 

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