El encarecimiento de la vivienda acapara la mayor parte del presupuesto de las familias y resta fuerza a la recuperación del consumo, según la OCDE

Una mujer con mascarilla hace la mudanza a su piso de alquiler en Fuenlabrada (Madrid)

Reuters

  • Un informe de la OCDE asegura que el coste en vivienda ha crecido un 5% entre 2005 y 2015 y ya es el mayor gasto que afrontan las familias, especialmente las más jóvenes, las que cuentan con menos ingresos y las que viven de alquiler.
  • El retroceso en el gasto en alimentación, ropa, ocio o educación puede frenar la recuperación del consumo tras la pandemia de coronavirus mientras los hogares más pobres destinaron en 2020 un 44% de sus ingresos a vivienda, según Cinco Días.
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En 2020, los precios de la vivienda libre aumentaron de media un 2,1%, cerrando un año marcado por la pandemia con el menor incremento de precios inmobiliarios desde 2014, aunque suponga su séptimo año consecutivo al alza. Mientras, en el mismo periodo, las ventas del comercio minorista se desplomaron un 7,1% a pesar del repunte del comercio electrónico y la tasa de ahorro de los hogares se disparó hasta el 22,5%, aunque su distribución es desigual entre los diferentes niveles de renta.

Pese a que la mayoría de las previsiones dan por sentado que ese dinero acumulado ante la incertidumbre y la paralización económica que ha provocado el coronavirus servirá para fortalecer la recuperación del consumo y del tejido económico y empresarial, el encarecimiento progresivo de la vivienda podría acabar por absorber la mayor parte del ahorro pandémico, especialmente en los hogares con ingresos más bajos.

Sobre este fenómeno advierte el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el que se desvela que las familias de los 37 países desarrollados que componen esta organización ya destinan, de media, un 22% de su renta disponible en vivienda, lo que la convierte en el principal gasto doméstico que tienen que afrontar, aunque ese impacto es más grave en los hogares más jóvenes, con menos ingresos o que viven de alquiler.

"Incluso antes de la crisis de la COVID-19, los precios de la vivienda habían aumentado drásticamente en los países de la OCDE durante la última década, especialmente para los inquilinos, y la oferta de viviendas asequibles no ha logrado satisfacer la demanda", critica el estudio, que precisa que 1 de cada 3 personas con bajos ingresos que viven de alquiler destinan más de un 40% de sus ingresos a costear su vivienda, limitando su capacidad de afrontar otros gastos básicos.

"Hoy en día, mientras algunos países comienzan a hacer la transición hacia una recuperación y otros continúan luchando contra la propagación del virus, es más vital que nunca lograr que las viviendas sean sostenibles, inclusivas y eficientes", afirma la OCDE, que reclama una solución a largo plazo para garantizar el acceso a una vivienda asequible, de calidad y eficiente y que critica que las burbujas inmobiliarias han sido "la raíz de muchas crisis financieras".

En concreto, el informe desvela que, mientras el porcentaje del presupuesto familiar dedicado a vivienda ha aumentado un 5% entre 2005 y 2015, se ha reducido un 2% el destinado a alimentación, un 1,3% menos el de ocio y un 1,2% menos el dedicado a la compra de ropa, además de superar otras categorías como el gasto en salud, transporte o educación, aunque esos porcentajes varían ampliamente según el nivel de renta.

Los españoles en riesgo de pobreza que viven solos dedican 7 de cada 10 euros que ingresan al alquiler, casi el doble que en Alemania, Portugal o Francia

Así, la OCDE estima que en 2016 los hogares con menos ingresos destinaron un 37% de su presupuesto a vivienda, mientras en los hogares medios se reduce a un 31% y en los más adinerados supone un 25%, mientras que el gasto en alimentación y ropa pierde peso en las economías domésticas y supone un 26% de los ingresos de hogares con rentas bajas, un 24% en los intermedios y un 21% en los más acaudalados.

Mientras, en España, la población con menos ingresos cada vez destina más dinero a vivienda, pasando de un 36,8% en 2006 a un 44% en 2020, según cifras del INE recogidas por Cinco Días, que destaca que el segmento con mayor renta ha visto pasar el coste de la vivienda del 19,5% de su presupuesto hace 15 años a un 31,6% el año pasado, por lo que estima que este mayor peso del gasto en alojamiento podría restar fuerza a la recuperación del consumo tras la pandemia.

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