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Por qué las ofertas de último minuto no son tan buen negocio en los cruceros

por qué te gustará MSC Yacht Club
Un empleado trabaja en el crucero MSC Grandiosa en el astillero Les Chantiers de l’Atlantique en Saint-Nazaire. Stephane Mahe/Reuters
  • Las ofertas de último minuto para los cruceros pueden ser muy tentadoras, pero no siempre se obtienen el beneficio esperado.
  • Se lanzan comercialmente entre 60 y 120 días antes de la salida del crucero.
  • El supuesto descuento por reservar un crucero a último momento se puede diluir cuando se tenga que pagar tarifas aéreas altas al puerto de salida
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Un anuncio publicitario que promociona viajes en crucero al 50% de su valor es una tentación difícil de resistir. Pero el chollo perfecto no existe, y hay que estar atento a la letra chica o a las consecuencias inesperadas que tiene contratar un viaje en alta mar o por un río a último momento.

Dicho de otra forma: hay más ventajas en ser madrugador y realizar una reserva con mucha anticipación que en el supuesto ahorro que se puede lograr con una oferta casi inesperada. 

Cuando se publican las ofertas

Las ofertas de último minuto se presentan unos 60 a 90 días antes de la partida del crucero, o incluso 120 días. ¿No es demasiado tiempo? Pues para las navieras no, porque ahí es cuando se inicia el período de penalizaciones en caso de que los pasajeros quieran cancelar su viaje.

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A partir de esa instancia las compañías saben cuántos camarotes tienen vendidos y hacen cálculos para poder exprimir mejor los resultados del viaje. Pero como en temporada de rebajas, lo que queda en venta es lo que nadie quiso comprar antes, y no todo el mundo estará conforme.

Camarotes y camarotes

Cuanto más tarde se contrate un crucero crecen las posibilidades de que el camarote no sea del agrado del pasajero.

Si bien hay varias categorías disponibles, los que reservan antes tienen la posibilidad de elegir la ubicación de su futura habitación; y las que quedan son las menos deseadas: las cabinas interiores, las que están cerca de las salas de máquinas (y son más ruidosas) o las que tienen vista exterior, sí, pero obstaculizada por las lanchas salvavidas.

Los que suelen quedarse con los camarotes más demandados son aquellos viajeros que, a bordo de un crucero, aprovechan para reservar su plaza para un futuro viaje.

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Además de un jugoso descuento, pueden elegir ubicaciones con mejor acceso o vista exterior, como la de los balcones en la popa en los cruceros de la clase Conquest de Carnival o las habitaciones Scenic Grand Ocean View, de esta misma compañía.

¿Pero al final pagué más o menos?

Aunque se ofrezcan atractivos descuentos de último momento, este no es el único momento en que puede bajar una tarifa de un crucero.

Un buen agente de viajes y algunas aplicaciones informáticas están al tanto si desciende el precio inicial. Cuanto más temprano se reserve, más posibilidades hay de poder realizar el pago final con una tarifa más baja.

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El detalle de los viajes en avión

A menos de que uno viva en el puerto de salida del crucero, al viaje hay que añadirle el vuelo hasta el punto donde zarpará el barco. Y cabe recordar que las tarifas aéreas, cuanto más cerca están de la fecha, más altas son.

O sea, el supuesto descuento que se puede lograr en un crucero puede evaporarse con billetes en avión comprados a último momento. Y a su vez, estas tarifas aéreas son más restrictivas con políticas como la cancelación del viaje.

Quedan pocas excursiones

Las compañías de cruceros ofrecen sus propias excursiones en las escalas, pero el viajero que haya reservado con anticipación puede hacer sus deberes con tiempo y analizar qué compañías de turismo receptivo hay en cada destino, y cuánto cuestan las salidas por la ciudad o los alrededores.

Seguramente habrá muchas empresas para elegir, pero cuanto más al filo de la fecha se contrate un viaje, hay menos posibilidades de poder encontrar un turoperador de precios accesibles y con un servicio de calidad.

Las peores fechas

Si hay ofertas de último minuto, es muy difícil que sean para los períodos en que la mayoría de las personas pueden tomarse vacaciones. Hablamos que la mayoría de los viajes se agotan para las Navidades, la Semana Santa y el mes de agosto.

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Si hay oportunidades, será para la temporada baja en el Mediterráneo, entre octubre y abril, o para el invierno para los viajes al Caribe.

Por ello, a menos de que uno tenga suficiente flexibilidad con el trabajo o las vacaciones de los hijos para viajar en noviembre o febrero, será muy difícil hallar chollos atractivos.

Leer la letra chica

Si se contrata un crucero atraído por los descuentos, hay que leer con atención qué comprende la menor tarifa. ¿Es en el precio total del viaje, o también en los gastos extras como las propinas? ¿Y qué pasa con las tasas de embarque?

Además cabe tener preciso cómo es la política de devolución del dinero o penalizaciones en caso de que, a último momento, haya que cancelar el viaje.

 

  Artículo original de Cerodosbé

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