Por qué tener los ojos más oscuros podría hacerte más susceptible al trastorno afectivo estacional

Las personas con ojos oscuros liberan más melatonina en invierno que las personas de ojos claros. Elza Shimpf/ Unsplash
  • Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Gales del Sur, las personas con ojos más oscuros pueden tener un mayor riesgo de sufrir trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés).
  • También se cree que la afección afecta a las personas durante todo el año, a pesar de que estén completa y fisiológicamente sanas.

Te levantas triste y también te sientes así cuando llegas a casa después del trabajo; muchas personas están muy familiarizadas con esta rutina a lo largo del invierno.

Aquellos que trabajan en una oficina lo tienen todavía peor, al estar muy poco en contacto con la luz del sol.

No es de extrañar que muchas personas se depriman en el invierno, y se cree que el Trastorno Afectivo Estacional (SAD, por sus siglas en inglés) afecta a aproximadamente a 10 millones personas solo en Estados Unidos, según Psychology Today.

Sin embargo, esta depresión invernal también puede afectar a personas con buena capacidad fisiológica durante el resto del año como ha descubierto Lane Workman, profesora de psicología de la Universidad del Sur de Gales en un estudio publicado en Behavioral Science & Psychology, en el que asegura que el color de los ojos también puede desempeñar un papel relevante en la forma en que eres susceptible a SAD.

Las personas con ojos azules liberan menos melatonina

En experimentos con 175 estudiantes de dos universidades en el sur de Gales y Chipre, Workman y sus compañeros encontraron que aquellos que tenían ojos más claros u ojos azules tenían un riesgo mucho menor de padecer tristeza invernal que aquellos con ojos oscuros o marrones.

Como sospecharon los investigadores, esto podría estar relacionado con la capacidad del ojo para absorber la luz.

El estudio encontró que las personas con ojos más claros tenían un riesgo marcadamente menor de SAD que aquellas con ojos oscuros. Shutterstock

La retina es increíblemente sensible a la luz.

Cuando la luz ingresa al ojo, las células dentro de los impulsos nerviosos transmiten información sobre los niveles de luz al hipotálamo en el cerebro.

Cuanto más luz llega al hipotálamo, mayor es la absorción de melatonina. La melatonina es la hormona que no solo regula nuestros relojes corporales, sino que también es responsable de hacer que te sientas cansado cuando hay poca luz.

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Como los pigmentos de los ojos más claros son más sensibles a la luz esto significa que no tienen que absorber tanta luz para que la información se transmita desde las células de las retinas a su hipotálamo.

En consecuencia, las personas con ojos azules liberan menos melatonina en invierno que las que tienen ojos marrones u oscuros.

Las personas con ojos más claros pueden producir vitamina D más rápidamente en sus cuerpos

Como la investigadora también sospecha, las personas con ojos azules tienen la misma mutación que es responsable de un color de piel claro.

Esta mutación conduce al aumento de la producción de vitamina D y asegura que las personas en partes del mundo donde oscurece más temprano en invierno, o que no son realmente muy luminosas, puedan producir la vitamina rápidamente con poca luz solar.

Aquellos que pasan demasiado tiempo en interiores a menudo producen muy poca vitamina D y, como resultado, tienen más probabilidades de sufrir una deficiencia, lo que puede llevar a tendencias depresivas y problemas de concentración.

Los paseos habituales durante las horas del día pueden ayudar a combatir el trastorno afectivo estacional. Shutterstock

Sin embargo, hay un lado positivo: los investigadores recomiendan tomar una sencilla medida para combatir la depresión durante el invierno, como salir a caminar.

Las caminatas habituales a la luz del día, —especialmente cuando hay sol— ayudarán a tu cuerpo a producir vitamina D e inhibirán su absorción de melatonina, que a su vez aumentará tu estado de ánimo.

Si esto no soluciona el problema, también existe la posibilidad de una fototerapia, en la que la piel se trata con radiación ultravioleta. Según los investigadores, cualquier persona que sospeche que puede estar sufriendo el trastorno debe primero abordar sus dudas con su médico.

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