Espejos rotos, gatos negros y sal derramada: el origen de las 10 supersticiones más conocidas y aún vigentes

Supersticiones
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  • Tocar madera, cruzar los dedos, evitar casarse en martes 13, empezar el día con el pie derecho... este es el origen de las supersticiones que en algún momento irrumpieron en tu vida.
  • Muchas de las supersticiones tienen origen religioso o divino. Al fin y al cabo antaño los dioses servían para explicar lo que era inexplicable.
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¿Por qué los gatos negros teoricámente traen mala suerte? ¿Por qué el número 13 se teme hasta el punto que algunos hoteles no tienen plantas nº13? Aquí tienes el origen de muchas supersticiones conocidas.

1. Los gatos negros

Gato negro
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Hoy en día se sigue recordando que cruzarse con un gato negro puede traer mala suerte. ¿De dónde viene esta superstición? Pues de la Europa de la Edad Media.

En aquella época oscura, la Inquisición dio comienzo la conocida caza de brujas. Entre los siglos XV-XVII, decenas de miles de personas, sobre todo mujeres, fueron ejecutadas por practicar brujería

Aunque ahora asocies brujería con la magia, en aquella época era un concepto demasiado flexible: se te podía acusar tanto por elaborar medicamentos como por ir en contra de las reglas sociales (por ejemplo, no ir a misa).

La gente aprendió inconscientemente a temer a las mujeres, especialmente a las ancianas, ya que estas solían ser curanderas. Imagina qué ocurrió cuando alguien vio a una anciana acariciar un gato negro; gracias a los chismes y al juego del teléfono, esa escena tan simple pudo traducirse en "los gatos negros son los ayudantes de las brujas" o "las brujas se pueden convertir en gatos negros".

Por suerte, en otros países y culturas los gatos negros daban precisamente buena suerte. En Gran Bretaña desde hace siglos se dice que, si quieres que tu nuevo hogar prospere, debes comprar o adoptar un minino oscuro. Y otros países que en la Edad Media repudiaron a estos gatetes ahora han enmendado sus errores: en Italia por ejemplo se celebra el Día del Gato Negro para borrar la superstición.

2. Romper un espejo

Espejo roto
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"Si rompes un espejo, tendrás 7 años de mala suerte". ¿Qué hay de malo romper un espejo? ¿Y por qué 7 años en lugar de 6 u 8? La respuesta, por partes.

Como apunta Illuminated Mirrors, el espejo en la antigüedad se consideraba un reflejo literal del alma. Lo que veías era tu espíritu y este te observaba a ti. De modo que un espejo roto equivalía a una alma fracturada, ¡imagina el espanto que te hubieras llevado en esa época!

Pero hay más. Los primeros espejos utilizados por los antiguos egipcios o los griegos eran de bronce, latón, plata u oro. Por lo tanto eran prácticamente irrompibles. Si eras capaz de rasgar uno, significaba que debías ser una persona con muy mal augurio.

Finalmente, en la antigua Grecia algunas de las adivinaciones se hacían utilizando un espejo. Si durante la interpretación del vidente el objeto se caía y se hacía añicos, significaba que el cliente o moriría en breve o le esperaba un futuro funesto.

Si combinas estos diferentes elementos del pasado, se entiende perfectamente porque romper un espejo está fuertemente vinculado a la mala suerte. Ahora bien, ¿por qué 7 años de mala suerte?

Tal y como explica Murray Glass, la parte final de la superstición proviene de los antiguos romanos. Estos creían que la vida se renueva cada 7 años. Por lo tanto, si rompías un espejo no te liberabas de la maldición hasta tu próximo ciclo de vida.

3. Cruzar los dedos

Cruzar dedos
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Se cruzan los dedos por 2 motivos: para invocar a la buena suerte y para impedir cumplir una promesa. Ambos motivos comparten un mismo origen jurídico.

La ley mosaica o ley de Moisés (que provienen de los famosos mandamientos) dictaba que los jueves, cuando emitían veredictos, debían decir "Que Dios se apiade de tu alma" (seguro que te suena esta frase porque es muy peliculera).

Pues, la mayoría de los jueces, cuando dictaban sentencia de muerte, sentían que no tenían autoridad para aniquilar el alma del presunto culpable. Eso quedaba en manos de Dios. Así que se cruzaban los dedos como para imitar la Cruz de Cristo y pedir así a Dios que se encargara él del alma del reo.

Con el tiempo, este uso se popularizó. Sirve para intentar tener suerte (invocar a la gracia divina por así decirlo) y desdecir promesas (como los jueces mosaicos cuando querían dejar temporalmente su autoridad y pasar la sentencia final a Dios).

4. Sal derramada

Sal limpiar casa
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Muchas religiones consideran que derramar la sal es señal de mal augurio. Hay dos posibles orígenes detrás de esta superstición.

La primera explicación es muy efectista, pero se suele considerar errónea. Consiste en asegurar que Judas derramó la sal en la última cena tal y como se refleja en el famoso cuadro de Leonardo da Vinci. El problema es que esta superstición es más antigua que Judas, que ya es decir. Así que da Vinci lo que hizo con ese gesto fue insinuar su futura traición.

El posible origen real viene de tiempos antiguos. Según el manuscrito Hieroglyphica, escrito por el humanista Pierio Valeriano Bolzani en 1556, en la antigüedad la sal se vinculaba a amistad duradera. Al ser un condimento que preserva los alimentos, se creería que ofrecer la sal primero a los invitados era un gesto de querer que la amistad durara eternamente. De ahí que derramar la sal se considerara el fin simbólico de la amistad.

5. Empezar el día con el pie derecho

Empezar con el pie derecho

Seguro que, tras comprobar que un amigo o compañero de trabajo está de mal humor, le has dicho: "¿Te has levantado con el pie izquierdo o qué?".

Según explica el Instituto Cervantes, la superstición de empezar el día poniendo primero el pie derecho en el suelo para tener buena suerte (y al revés para tener mala suerte) tiene orígenes religiosos.

Cuando el sacerdote se disponía a celebrar la misa, subía las gradas del altar adelantando primero el pie derecho. Era un ritual sin más, pero el pueblo lo interpretó como un gesto imprescindible para empezar bien un nuevo proyecto, un nuevo día, un nuevo negocio…

6. Pasar debajo de una escalera

Escalera mecánica
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Quizás creas que pasar debajo de una escalera trae mala suerte por asuntos prácticos: quizás te cae un bote de pintura a la cabeza, quizás te tropiezas con la escalera y el que cae eres tú… Es una explicación aparentemente lógica, pero errónea.

El auténtico origen proviene de la creencia cristiana. Esta religión considera que todo lo que tiene forma de triángulo simboliza la Santísima Trinidad. Una escalera de mano apoyada en una pared representa la Trinidad, y atravesarla quiere decir que la estás profanando. Con ello, o declaras tu adhesión al demonio o lo acabarás invocando.

7. El número 13

Numero 13
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¿Sabías que hay hoteles que no tienen ni piso n.º 13 ni habitaciones que terminen en 13? Esta curiosa práctica se llevó a cabo para evitar que los clientes más supersticiosos huyeran del hotel. Pero eso no es todo: hospitales, asientos, portales, autobuses… fíjate bien de ahora en adelante a ver si descubre la ausencia del n.º 13 en el día a día.

Al igual que ocurre con derramar la sal, existe una explicación relacionada con la Última Cena. Como los comensales fueron 13, y se dice que el 13º era Judas, se cree que ese es el motivo por el que se teme este número.

El auténtico origen no obstante se oculta en la mitología nórdica. Según explica el historiador Donald Dossey, se invitaron a 12 dioses a un banquete en el Valhalla, el paraíso de Odin, Thor y compañía. Sin embargo, se autoinvitó una 13ª persona: Loki, dios de las mentiras y de los engaños. Cuando se intentó expulsar a Loki, acabó muriendo Balder, el favorito de los dioses. Fue un día muy funesto porque el final de Balder anunció el inicio del Ragnarök, el ocaso de los dioses.

Esta historia se considera la primera referencia a la mala suerte del número 13 (y una inspiración evidente para la posterior Última Cena).

8. "El novio no puede ver a la novia antes de la boda"

Si bien existen prácticas financieras que fomentan una vida feliz y saludable juntos, también hay muchas que se deben evitar.
Si bien existen prácticas financieras que fomentan una vida feliz y saludable juntos, también hay muchas que se deben evitar.
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Hoy en día se cree que si el novio ve a la novia antes de la boda, su matrimonio empezará con mal pie. Pero en la antigüedad ese gesto podía arruinar literalmente el enlace.

Y es que hasta hace relativamente poco, los matrimonios eran concertados. Solían formar parte de tratos cerrados por las familias. Quizás el novio daba buen estatus a la familia de la novia, y este daba una buena dote a la familia del marido.

Por lo tanto, era muy habitual que los prometidos no se hubieran visto jamás. Así que se evitaba que se conocieran antes de la boda (y por lo tanto antes de cerrar el trato) por si no se gustaban y decidían huir de la ceremonia. 

A modo de dato adicional, precisamente la costumbre de que la novia vaya con velo al altar viene de la necesidad de ocultar su posible edad o vejez para engañar al novio hasta que dijera "sí, quiero".

9. En martes 13, ni te cases....

El Titanic.
El Titanic.
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… ni te embarques, ni de tu casa te apartes. ¿Te lo sabías entero?

Lo que seguro que no sabías es que cada país o cultura tiene como su propio día prohibido. España comparte el martes 13 junto con Grecia. ¿Y por qué martes? Porque es el día dominado por Ares, dios de la Guerra. Por lo tanto, todo lo que empiece ese día (una boda, un negocio…) puede acabar de forma violenta. ¿Y por qué el día 13? Por la asociación de este número con la mala suerte, como ya has visto más arriba.

A modo de curiosidad, en Italia el día temido es viernes 17. Se cree que el origen se remonta al número romano XVII. Este puede retocar para convertirse en VIXI, una expresión romana que significa "viví" (y, por lo tanto, "estoy muerto"). 

En cuanto al gran temor general por el viernes 13 podría venir por el arresto de los Caballeros Templarios, que tuvo lugar el viernes 13 de octubre de 1307.

10. Tocar madera

árbol madera
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Cada vez que se comenta la posibilidad de que algo salga mal, inmediatamente se dice "pero toquemos madera" y se intenta acariciar este material.

El primer origen de este gesto parece sacado de una novela de fantasía. En algunas culturas de antaño se creía que el interior de los árboles servía de hogar a seres como hadas, duendes y compañía. Así que si querías que salieran a darte la buenaventura, debías golpear la madera como si de una puerta se tratara.

El segundo origen tiene más que ver con la religión y los dioses. En la creencia cristiana, palpar madera se vincula directamente a tocar la cruz de Jesucristo, así que es una forma de implorar su proyección y auxilio, tal y como apunta Touch Wood for Luck

Pero esta creencia también se encuentra en otras partes; los indios americanos por ejemplo creían que el roble era el hogar de los dioses y por lo tanto tener roble cerca del cuerpo equivalía a estar siempre protegido de todo mal.

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