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Por qué el enfriamiento económico mundial puede hacer que suba el precio del oro

Empleada indonesia con un lingote de oro
Reuters
  • La desaceleración en la subida de tipos de interés podría estar generando la "tormenta perfecta" para el oro.
  • El debilitamiento del dólar también podría afectar de manera favorable al metal dorado en los mercados.
  • Los fondos cotizados en bolsa respaldados por oro han sumado alrededor de 4 millones de onzas.

Los temores por el crecimiento global y una posible pausa en el ajuste monetario de Estados Unidos se espera que generen una afectación sobre algunas clases de activos. En particular, un último sondeo realizado por la agencia Reuters establece que el metal puede tener recorrido al alza, aunque tendría “dificultades para superar los máximos recientes”.

Esta encuesta realizada a 36 analistas e inversores arrojó un pronóstico medio para el metal dorado 1.305 dólares la onza para este año, lo cual supone un 3% que el promedio del pasado ejercicio y un avance sobre la estimación del consenso hace tres meses. 

El consenso prevé que el oro se mueva hacia los 1.350 dólares en 2020, justo por debajo de los picos de 1.374 dólares en 2016 y 1.366 dólares el año pasado, pero por encima de la cotización actual.

En 2018, el oro experimentó su primera caída anual en tres años, con los mercados en alza y los tipos de interés más altos en Estados Unidos, que ofrecieron a los inversores mejores rendimientos en otros lugares, mientras que el dólar más fuerte hizo que el metal precioso fuera más caro para los compradores.

Sin embargo, el oro ha logrado una trayectoria más firme en lo que va de año, alcanzando máximos de siete meses y rondando el importante nivel técnico de los 1.300 dólares la onza.

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Razones que pueden incrementar su precio

Según Frederic Panizzutti, director de MKS PAM Group, una desaceleración en los aumentos de los intereses (tipos) de la Fed, junto con la posible debilidad del dólar o al menos no tan fuerte, además de otras correcciones a futuro en la renta variable estadounidense con la inestabilidad geopolítica en curso, estarían construyendo “la tormenta perfecta (a favor del oro)”.

El marcado crecimiento en China y en otros lugares y la disputa comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático han derribado a los bolsas mundiales desde los máximos históricos del año pasado y han aumentado los temores de una desaceleración global más amplia, lo que reaviva el interés en el metal dorado como un activo refugio.

Mientras tanto, hay muchas voces que dicen que la Reserva Federal desacelerará el ritmo de los aumentos de tipos, y el consenso cree que el repunte del dólar ha terminado en gran medida. Además del ánimo optimista, los fondos cotizados en bolsa respaldados por oro han sumado alrededor de 4 millones de onzas, o un 7,6% más desde principios de octubre.

Los especuladores también se volvieron positivos, ya que las apuestas hacia precios más altos en el intercambio Comex superaron a las caídas de precios a mediados de diciembre, aunque después de esa fecha no se conocen cifras debido al cierre parcial del gobierno de Estados Unidos.

Para Carsten Menke, analista de Julius Baer, el oro tiene potencial para plasmar una recuperación “a más largo plazo”. La primera fase, explica, estaría impulsada por “la normalización de la confianza en el mercado de futuros”. Algo que parece “haberse completado”. En este sentido, parece parece probable, concreta, “una consolidación a corto plazo”.

La segunda fase, desvela el analista, estaría caracterizada por el “debilitamiento del dólar”, que “debería comenzar a mediados de este año”. Después llegaría una tercera fase de recuperación de la demanda una vez que las preocupaciones de crecimiento e inflación “se introduzcan en los mercados financieros a principios de la próxima década”.

El oro a menudo se mantiene como protección contra la inflación, lo que erosiona el valor de otros activos.

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