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El otro negocio del cannabis: por qué empresas como Coca-Cola o Heineken coquetean con el cannabidiol

Sede de The Coca-Cola Company
Europa Press

The Coca-Cola Company, la matriz de la famosa bebida azucarada, está pensando en incluir uno de los componentes del cannabis, el CBD o cannabidiol, en algunas de sus bebidas. En este sentido, la compañía está "observando de cerca" los avances en otras bebidas que ya lo incluyen.

"Junto con muchos otros en la industria, estamos observando de cerca el crecimiento del CBD no psicoactivo como un ingrediente para las bebidas", ha explicado la compañía a través de un comunicado, en el que también se precisa que no están "interesados en el cannabis o la marihuana" como tal, a pesar de reconocer que se trata de un mercado que está "evolucionando rápido".

El anuncio de Coca-Cola ha sido bien recibido por los mercados, después de que las acciones en Bolsa de la compañía de bebidas subieran ayer lunes un 1,10%, hasta situarse en los 46,50 dólares por título. Mientras, Aurora Cannabis, la empresa canadiense con la que se encuentra en conversaciones para fabricar el nuevo producto, se disparaba un 18% en la Bolsa de Toronto.

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En cualquier caso, el CBD —a diferencia del THC (tetrahidrocannabinol)— es un principio no psicoactivo presente en el cannabis que es legal en muchos países del globo, aunque no lo es EE.UU., según la DEA —Administración para el Control de Drogas del país norteamericano—.

El principal escollo, pues, para Coca-Cola, es que actualmente el CBD se equipara a la heroína, el ácido lisérgico (LSD), el peyote, el éxtasis o la propia marihuana como una sustancia que "no tiene un uso médico actualmente aceptado en EE.UU." debido a su "alto potencial de abuso". El motivo es que, por definición, el CBD contiene un máximo de un 0,3% de THC, una cantidad sin efecto alguno para el consumidor, pero que la DEA cataloga como igual de peligrosa que el tetrahidrocannabidiol.

Cada vez más productos contienen CBD

Sin embargo, existen cada vez más productos en EE.UU. que contienen CBD. Y, aunque Katherine Pfaff, portavoz de la DEA, ha manifestado en varias ocasiones que esos productos son ilegales, en aquellos estados en los que la marihuana terapéutica o de uso recreativo es legal, el uso del CBD está empezando a expandirse.

Así, en 2017 el negocio de la marihuana movió cerca de 9.000 millones de dólares en ventas. Un dato que hace referencia a la situación antes de que el pasado 1 de enero California se sumase a la lista de excepciones a la norma: para 2021, los expertos calculan que llegará hasta los 21.000 millones.

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Un negocio que no sólo se mueve en tiendas físicas y dispensarios, sino que empieza a tomar fuerza a través de internet. Incluso a través de Amazon se puede adquirir CBD medicinal sin THC. Como en España, existe una amplia variedad de productos con CBD: cremas, champús, golosinas o aceite para vapeadores.

En la mayoría de los casos, este tipo de productos se venden como saludables y con efectos terapéuticos, incluso analgésicos. Algo que hasta la DEA reconoció implícitamente el pasado mes de junio al aprobar un medicamento basado en el CBD para tratar dos formas de epilepsia infantil. Y esas son precisamente las propiedades que buscan incorporar las empresas de bebidas a sus productos.

De Corona a Coca-Cola: el interés creciente en el CBD

El plan de Coca-Cola podría pasar por utilizar este compuesto para preparar algún tipo de infusiones, al estilo de la gama de productos de su marca Nestea. Así, se incluiría el CBD en bebidas no sólo refrescantes, sino también relajantes o teóricamente terapéuticos.

Un mercado muy concreto en el que Coca-Cola aún no ha entrado —a pesar de haber anunciado el pasado marzo en Japón que está preparando la primera bebida alcohólica de su historia— y en el que ya hay otras compañías dando los primeros pasos.

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Constellation Brands —propietario de la cerveza Corona en EE.UU—, invirtió el pasado agosto casi 3.300 millones de euros en el productor de marihuana Canopy Growth, con la que sacará una infusión sin calorías para combatir la depresión. Por su parte, Heineken ha llegado a lanzar un agua con gas llamada Lagunitas que contiene 5 miligramos de CBD, aunque también contiene la misma cantidad de THC, por lo que es psicoactiva y no podría venderse en EE.UU. ni en muchos otros países.

Sea como fuere, Coca-Cola tendría que producir y comercializar su hipotética bebida con CBD en aquellos estados en los que sea legal. O bien, esperar hasta el próximo mes de junio, cuando el proyecto de ley aprobado en el Senado para legalizar la producción de cáñamo —un modo alternativo de obtener CBD— entre en vigor.

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