A las puertas de la recesión: estos son los países que podrían sufrir una contracción económica en los próximos meses

ilustración deuda barco naufragio

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La economía mundial está a las puertas de una recesión. Si en los próximos meses la situación no mejora, son varios los países en riesgo de contracción.

La primera advertencia llegó en abril, de la mano del Fondo Monetario Internacional. Pero en las últimas semanas las luces de alarma se han multiplicado, con sendos avisos de parte del Banco Mundial, de la OCDE y también de agencias de ráting como Fitch y banca de inversión.

"Para muchos países, la recesión será difícil de evitar", alertó el presidente del Banco Mundial, David Malpass, a principios de junio.

"Todas las grandes economías europeas salvo España tendrán un crecimiento cero o inferior en la segunda mitad de 2022 y hay riesgo de que algunas entren en recesión técnica", dijo también el director del Fondo Monetario Internacional para Europa, Alfred Kammer. 

Si los actuales shocks se mantienen, coincidió la OCDE en su último informe de perspectivas globales, "podría dejar a muchos países cerca de la recesión o en recesión en 2023".

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Estados Unidos: ¿Un aterrizaje forzoso?

Trader desolado ante el último desplome de Wall Street.

En EEUU, el pasado mes de mayo el IPC se disparó un 8,6%, lo que supone un máximo en 41 años. Y los salarios también están aumentando con fuerza, por lo que existe el riesgo de caer en una espiral inflacionaria: como precios suben, los empleados reclaman subidas salariales para mantener el poder adquisitivo, y las empresas tienen que subir precios para asumir el coste del aumento salarial.

"La economía estadounidense estaba muy recalentada: había pleno empleo, salarios creciendo a un ritmo fuerte, y también la inflación. La única forma de frenarlo era haciendo lo que la Fed ha hecho", explica José Emilio Boscá, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad de Valencia e investigador asociado de Fedea.

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El problema, apunta Boscá, es que "es muy probable que no acierten con el aterrizaje suave, y EEUU caiga en crecimiento negativo o nulo el año que viene".

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De hecho, Wall Street ya descuenta que habrá recesión. El caos de las últimas semanas ha hecho mella en los mercados, y los inversores parecen convencidos de que la crisis es inevitable.

"Los riesgos de recesión aumentaron tras el testimonio de (Jerome) Powell en el Congreso para frenar la inflación y las malas cifras de los PMI mundiales. Como resultado, los mercados han visto la mayor venta desde el crash del Covid de 2020", dice el portavoz en España de eToro, Javier Molina.

Si EEUU no logra solventar los cuellos de botella ni contener la espiral de salarios, la inflación seguirá subiendo, y eso llevaría a la Fed a subir tipos con más fuerza. "Si esto sucede, el freno de la actividad será mayor y haría recular el crecimiento, con lo que en el cuarto trimestre o primero de 2023, EEUU podría entrar en terreno negativo", apunta María Romero, socia directora de Economía de Analistas Financieros Internacionales (Afi).

"Un escenario de "inflación persistente" obligaría a un endurecimiento monetario aún mayor, lo que daría lugar a una recesión significativa en 2023", coincide Gilles Moëc, economista jefe en AXA Investment Managers.

Europa: un invierno a las puertas de la recesión

Coche se sale de la carretera por culpa de la nieve

En Europa, la amenaza más inmediata no es un subidón de tipos que fuera a frenar en seco el crecimiento, como ocurre en EEUU. En ese sentido, el BCE se ha mostrado más cauto que la Fed, anunciando subidas, pero moderadas.

Los temores que se concentran en el horizonte europeo tienen que ver con la guerra y, más concretamente, con el riesgo de un corte en el suministro de gas por parte de Rusia.

"La probabilidad de racionamiento de gas en Europa ha aumentado significativamente tras la reciente interrupción del suministro de gas natural ruso a través del gasoducto Nord Stream 1. Una recesión técnica en la eurozona es ahora una posibilidad cada vez mayor, dice Fitch Ratings", avisó la agencia de rating Fitch la semana pasada.

Con sólo 2 meses de conflicto, el FMI ya avisó del riesgo de que varios países europeos entraran en recesión en la segunda mitad del año. Entre ellos, Alemania es el que tiene más papeletas, pero en las últimas semanas también hay otros, como Francia, que dan señales de agotamiento de actividad.

"Aunque es probable que el crecimiento este trimestre y el próximo se vea amortiguado por el repunte de la actividad turística, el racionamiento de la gasolina y los precios más altos podrían llevar fácilmente a 2 trimestres seguidos de contracción económica en el cuarto trimestre de 2022 y el primero de 2023, cuando la demanda de energía es particularmente elevada", avisa Fitch.

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Alemania: la amenaza de un corte de gas ruso

Gaseoducto propiedad de Gazprom en Svobodny (Rusia).

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Después de una contracción del 0,7% en el último trimestre de 2021, Alemania arrancó el año a medio gas, lastrada por el impacto de la variante ómicron en la actividad, y también por los parones en China, de la que depende enormemente. 

Finalmente, Berlín se libró por los pelos: el PIB creció un 0,2% entre enero y marzo. Pero eso fue antes de que estallara la guerra en Ucrania y sus consecuencias económicas se extendieran como una onda expansiva.

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Alemania está en primera línea de impacto por la guerra en Ucrania. La razón: su elevada dependencia de la energía rusa: el 60% del gas de Alemania se lo compra a Rusia, frente a un 30% de media en la eurozona.

Tanto las sanciones europeas a Rusia en respuesta por la invasión, y que penalizan las compras energéticas, como la amenaza de un corte de gas por parte del Kremlin, pesan más sobre la economía alemana.

"Un corte de gas por parte de Rusia afectaría especialmente a los países que usan gas de manera más intensiva y que tienen una mayor dependencia de las importaciones de gas natural ruso", aclara el FMI, que cita a Alemania, Italia, República Checa, Hungría, Letonia y Eslovaquia.

"En Alemania hay una incertidumbre brutal sobre qué pasará con el suministro del gas. Si se corta el grifo, la crisis sería inevitable. Pero incluso aunque no se corte, tiene pinta de que el crecimiento irá a 0 a finales de este año, y en el que viene estaremos en una situación cercana a entrar en ciclo negativo", apunta Boscá.

Paralelamente, Alemania tendrá que seguir lidiando con problemas de suministro, con sectores como el automóvil significativamente afectados. En esta ocasión, la amenaza proviene de China, otro país del que depende enormemente a nivel comercial, y que en los últimos meses se ha desacelerado como consecuencia de las restricciones para contener olas del virus.

"A Alemania se le ha caído el mundo. Estaba orientada a exportaciones, y ahora va a exportar un comino a Rusia ni a Europa del este. Por otro lado, la globalización con China se ha acabado. Veremos cómo le va", zanja Gonzalo Bernardos, profesor Titular de Economía de la Universidad de Barcelona.

¿Qué pasará en el resto de la eurozona?

Se dice que, cuando Alemania se constipa, el resto de Europa estornuda. Esta es la gran amenaza que se cierne sobre el resto de socios comunitarios, por su elevada dependencia de la llamada locomotora de Europa.

La segunda gran economía del euro, Francia, también podría tambalearse. La prueba son los últimos datos de actividad del sector privado. Los índices manufactureros PMI registraron en junio la mayor caída de actividad desde noviembre de 2020. Y se espera una situación parecida para el sector servicios. 

Este índice es conocido por ser un termómetro de la economía, anticipando posibles cambios de ciclo. Cuando el índice baja por debajo de los 50 puntos básicos, significa que la economía ha alcanzado niveles de contracción. En junio, Francia hacía funambulismo en los 52,8 puntos (Alemania en 51,3 puntos).

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"Francia es uno de los países que todavía no tiene la inflación tan alta. Sin embargo, está negociando subidas salariales por encima de la inflación, y eso en algunos casos puede terminar con peor crecimiento", añade Boscá.

En el caso de Italia, la economía transalpina también se ve afectada por una mayor dependencia energética de Rusia. 

Mientras, España es una de las pocas economías que, según el FMI, se salva del riesgo de recesión. En parte por la perspectiva de un verano histórico que salvará la economía del segundo y tercer trimestre. "Nos va a servir para capear un vendaval que nos viene, pero una vez pase el verano tendremos que ver", apunta Romero.

Ucrania: un desplome del 35% este año

Protestas contra la agresión de Rusia a Ucrania

El conflicto bélico provocará en Ucrania un desplome del PIB del orden del 35% este año, según cálculos del FMI y, en el caso de la economía rusa, las sanciones impuestas por Occidente como castigo provocarán un ajuste del 11,3% en 2022. 

E incluso si la guerra terminara pronto, la pérdida de vidas, la destrucción del capital físico y la huida de ciudadanos impedirán gravemente la actividad económica durante muchos años por venir.

Bielorrusia y Moldavia son las siguientes economías en primera línea de impacto, señala el informe, pero no las únicas. 

En países bálticos y Europa del Este, la demanda externa disminuirá junto con la contracción de la economía de Rusia. "Se espera que la afluencia de refugiados ejerza una presión inmediata significativa sobre los servicios sociales", añade el FMI.

Rusia: una economía asfixiada por las sanciones

Vladímir Putin, presidente de Rusia.

Rusia caerá este año en recesión, y continuará el que viene. El FMI pronostica una caída del PIB ruso del 8,5% este año y del 2,3% el que viene.

"Las estrictas sanciones comerciales y financieras tendrán un impacto severo en la economía rusa", avisa el FMI. El castigo de Occidente contra Rusia se ha traducido en embargo de petróleo y gas, congelación de activos del banco central ruso, y restricciones en transacciones y transferencias con el país. Por no hablar del embargo de activos de oligarcas rusos.

La retirada de empresas extranjeras ha afectado a muchas industrias, incluidas la aviación, las finanzas, el software y la agricultura. Como resultado, el panorama sigue siendo sombrío. 

Además, la desintermediación financiera y la pérdida de confianza de los inversores provocarán una caída significativa de la inversión y el consumo privados, solo parcialmente compensada por el gasto fiscal.

Estas sanciones no sólo están estrangulando la economía del país, donde además la inflación se disparará este año un 20%; también ha hecho que el Kremlin incurra en impago con el extranjero por primera vez desde la Revolución rusa.

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