La pandemia empuja a las autoescuelas a una situación límite: una de cada seis podría tener que cerrar en los próximos meses, reflejo de su escasa digitalización

Libro de autoescuela

REUTERS/Gus Ruelas

  • Las autoescuelas, al igual que otros sectores, se han visto obligadas a reinventarse y a migrar a lo digital como consecuencia de la pandemia.
  • Business Insider España ha hablado con autoescuelas tradicionales grandes y pequeñas y con Dribo, una startup del sector.
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La digitalización ha aumentado en todos los ámbitos como consecuencia del coronavirus, acelerando hasta 5 años la tendencia en algunos sectores. 

Incluso las autoescuelas se han tenido que adaptar a este nuevo contexto.

Las clases teóricas presenciales fueron sustituidas por las aulas virtuales y muchas aún no han vuelto al modelo anterior. La parte práctica vio reducido su aforo en un primer momento, pero ahora ya pueden impartirse a 3 alumnos a la vez.

El coronavirus ha impactado económicamente drásticamente al negocio de las autoescuelas, hasta el punto de que el 15% podrían no volver a abrir nunca las puertas. Según datos de la autoescuela digital Dribo, 1.300 de las 8.000 autoescuelas que hay en España se verán obligadas a cerrar en los próximos meses.

Asimismo, las que no están digitalizadas pierden entre 2.500 y 3.000 euros al mes, de acuerdo con la misma fuente.

Business Insider España ha hablado con varias compañías del sector, como Autoescuelas Laviana, con sede en un pueblo de 10.000 habitantes de la cuenca minera asturiana; con Autoescuelas Gala, una cadena con sedes repartidas por la Comunidad de Madrid, y con la startup Dribo, nativa digital desde sus comienzos en 2017.

Las autoescuelas tradicionales, obligadas a reinventarse

Muchas autoescuelas se están planteando seguir con las clases online cuando todo vuelva a la normalidad. "Raramente volveremos a lo de antes", explica Juan Pablo Martínez, profesor de Autoescuelas Laviana, una compañía con casi 40 años de recorrido en el sector. "Tengo mucho más control sobre los alumnos de esta manera, accesible desde el ordenador, y más contacto con ellos (....). La gente está muy a gusto trabajando así".

Martínez cuenta a Business Insider España que el cambio a un canal digital no fue duro para él, pero que sí lo es para otros compañeros que no son capaces de adaptarse. "Es un sector en el que no se quiere, sobre todo en pueblos pequeños, pero hay que ofrecer un mínimo", comenta Martínez.

Autoescuelas Laviana

Autoescuelas Laviana implementó durante el confinamiento un aula virtual en el que Martínez subía vídeos, tests y hacía correcciones. También hacían uso de la plataforma de videollamadas Zoom, con el objetivo de mantener el contacto con los estudiantes y resolver dudas.

La puesta en marcha de estas medidas ha permitido a Autoescuelas Laviana aceptar alumnos de otras partes de Asturias, a los que no hubieran podido acceder debido a la distancia.

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Martínez añade que, además, hay empresas que venden el material en el caso de que no pueda prepararlo la autoescuela y señala que hay múltiples plataformas, como Zoom o WhatsApp, con las que se pueden organizar para estas clases sin necesidad de un aula virtual.

Si bien el bajón ha sido importante en el sector, Martínez no considera que sea similar al de otros sectores como la hostelería o el turismo y añade que ya se venía notando una bajada de cifras desde hace unos años debido a los cambios en los hábitos de consumo de los más jóvenes.

Autoescuelas Gala, por su parte, solicitó el ERTE para sus trabajadores y volvieron a la actividad cuando Madrid entró en fase 2. La cadena ya ofrecía clases online antes del confinamiento, pero fuentes de Gala explican que las plataformas se han reforzado durante estos meses.

Autoescuelas Gala

No obstante, y pese al incremento de la digitalización en el sector, los alumnos de Gala siguen demandando cursos presenciales, explica la compañía.

"El sector de las autoescuelas aún no había tenido una disrupción tecnológica"

Dribo es una autoescuela digital nacida en Barcelona con la vista puesta en aquellos que están pensando en sacarse el carnet pero no quieren ir a clase presencial. 

"El sector de las autoescuelas aún no había tenido una disrupción tecnológica, como las agencias de viajes en su momento, las de lotería o los taxis", explica su CEO, Enric Romero, en una entrevista con Business Insider España.

La startup nació en 2017 y aún no tiene competencia directa, más allá de las autoescuelas tradicionales, no tan digitalizadas. Una de las ventajas de este modelo es el abaratamiento del precio del carnet, ya que según explica Enric Romero, carecen de costes de estructura.

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El perfil de cliente de Dribo es una mujer de entre 30 y 35 años "que no quiere ir a clase con adolescentes" y que tampoco tien el tiempo para hacerlo, explica su fundador, aunque explica que hay estudiantes desde los 17 hasta los 60 años.

El mayor reto de la compañía es, además de acelerar la transformación digital del sector, ampliar la oferta de servicios relacionados con la movilidad: seguros, asistencia, mantenimiento del vehículo, acuerdos con empresas de sharing... Asimismo, aunque por el momento solo ofrecen el carnet de coche, Romero asegura que dentro de poco estará disponible el de moto.

Dribo

El tratamiento de los datos también es uno de los desafíos de la compañía, que espera poder aprovecharlos (anonimizados) "para incidir en el comportamiento de perfiles de conductores/as con potencial de riesgo, así como todo aquello que pueda ser útil para la elaboración de políticas públicas que vayan en pro de la movilidad sostenible y responsable".

La autoescuela digital detectó un aumento del 170% de nuevos usuarios durante el confinamiento, así como un incremento del tiempo de uso de la app del 40%. El resto de sus datos también es optimista en este entorno de incertidumbre: aprueban el examen teórico a la primera entre el 90% y el 95% de los alumnos que han completado la formación en la app.

Dribo, que ya tiene presencia en 37 ciudades españolas, se financió en un primer momento con una ronda de financiación FFF (las siglas en inglés de familia, amigos y conocidos) de 250.000 euros y, posteriormente, levantaron otros 465.000. Ahora siguen desarrollando su negocio en Lanzadera, la aceleradora de startups de Juan Roig.

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La parte teórica es uno de los puntos en las que las startups pueden ofrecer una diferencia cualitativa. "Imagina que tienes que aprender sobre velocidades. En lugar de meterte 300 preguntas de tres sobre velocidades, te las explicamos", explica Romero. "Te vamos dando en pequeñas cápsulas y luego llegas al examen y lo validas".

Dribo

Martínez coincide en la dejadez de muchos centros en este aspecto y explica que la Dirección General de Tráfico (DGT) se está planteando obligar de alguna manera a prestarle más atención.

No obstante, no cree que la irrupción de startups como Dribo en el sector vayan a afectar a su negocio, si bien señala que habrá más impacto en las ciudades que en los pueblos. "Las ciudades ya están alimentando estas plataformas. Podrían verse en los pueblos, no digo que no, pero va a tardar mucho".

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Autoescuelas Gala, por su parte, incide en que la competencia es buena, ya que les hace mantener el nivel de exigencia con los estudiantes. Fuentes de la compañía explican que la ventaja de las startups es la flexibilidad, a la que también se han adaptado las autoescuelas tradicionales por el confinamiento pero, además, con ventajas offline como tener siempre al mismo docente o la posibilidad del cambio de sedes, entre otras.

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