La pandemia abre una encrucijada ante la brecha de desigualdad: la mitad de la población mundial no tiene atención médica, ingresos estables o plan de jubilación, según un informe de la OIT

Manifestantes exigiendo alivio económico durante la pandemia de coronavirus en la ciudad de Nueva York el 5 de agosto de 2020.
Manifestantes exigiendo alivio económico durante la pandemia de coronavirus en la ciudad de Nueva York el 5 de agosto de 2020.

Angela Weiss/AFP via Getty Images

  • Un nuevo informe de la OIT descubre que únicamente la mitad de la población mundial tiene acceso a protecciones sociales como la atención médica o el seguro de desempleo.
  • La pandemia ha hecho más evidente la brecha de desigualdad existente en el mundo.
  • El documento sostiene que la actualidad dibuja una encrucijada para los países, que pueden retroceder o crear programas de protección social más robustos.
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La pandemia de coronavirus ha tenido un impacto devastador en la economía mundial, sacando a flote la desigualdad de muchos países antes de la crisis, y exacerbándola en muchos casos. 

No obstante, la actualidad puede ser un punto de inflexión crucial para implementar protecciones económicas más sólidas para millones de personas en todo el mundo, según un nuevo informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo.

El organismo descubrió que en 2020 alrededor del 47% de la población mundial tenía acceso a al menos un beneficio de protección social, incluyendo atención médica, beneficios por desempleo, ayudas para tener hijos o planes de jubilación. 

Según el documento, 4.000 millones de personas tienen una cobertura parcial o se encuentran completamente desprotegidas. Menos de un tercio (30,6%) de la población en edad de trabajar tiene acceso a un sistema integral de protección social. 

Además, un 8% menos de mujeres que de hombres tienen acceso a esa cobertura. La brecha también es notable según el continente y su grado de desarrollo: en Europa y Asia Central, el 83,9% de las personas están cubiertas por al menos un beneficio, mientras que en África solamente un 17,4% de la población está protegido. 

"Esta crisis ha subrayado el papel vital de la protección social como respuesta política de primera línea", apunta el informe de la OIT. "Fundamentalmente, ha hecho que los argumentos a favor de la protección social universal sean irrefutables".

El impacto de la pandemia fue desigual incluso en potencias económicas como Estados Unidos, donde también temieron que la curva de recuperación tuviese forma de K, la cual sucede cuando tras una recesión la recuperación se produce a diferentes ritmos y magnitudes. En este contexto, las personas de ingresos más elevados se enriquecen y las de sueldos más bajos, se empobrecen aún más. 

El problema del incremento de la desigualdad precede a la pandemia: estos gráficos compartidos en Business Insider por el periodista Andy Kiersz en 2019 plasman cómo en Estados Unidos el auge económico estaba ayudando desproporcionadamente a los que estaban en la cima.

El paro o subsidio por desempleo es la cobertura menos extendida en todo el mundo. En realidad, solamente se benefician de él un 18,6% de los trabajadores en situación de desempleo. En Estados Unidos pelean por reformar este seguro después de que 7,5 millones de estadounidenses desempleados perdiesen sus beneficios federales.

A nivel mundial, las personas desempleadas, los niños y las madres con recién nacidos son los segmentos de población con menos probabilidades de estar cubiertos por protecciones sociales. 

También abundan más trabajadores en la economía sumergida en los países en vías de desarrollo, donde desempeñan funciones temporales y carecen de derecho a protección. El documento destaca que en los países de ingresos altos se invierte una mayor proporción del PIB en protección social.

"El aforismo de que la verdadera medida de una sociedad se muestra por lo bien que trata a sus miembros más vulnerables gana fuerza particular en el contexto de la COVID-19. Si se comparan con este criterio, muchas sociedades se quedan cortas", explican desde la OIT.

Las medidas temporales de socorro fueron esenciales en países como Estados Unidos, donde la Ley CARES logró que la pobreza disminuyese en abril y mayo de 2020 con medidas como cheques de estímulo fiscal ampliados o ampliación de los beneficios de desempleo. Cuando finalizaron esas medidas, 8 millones de estadounidenses se despeñaron por debajo del umbral de la pobreza.

"Las crisis, ya sean relacionadas con la salud, los choques económicos, el cambio climático o los desastres y los conflictos, siempre han subrayado la necesidad de ampliar la protección social como una herramienta clave para combatir la pobreza y las desigualdades y fortalecer la cohesión social", señala el nuevo estudio.

La conclusión del análisis de la OIT es que hoy en día los países se encuentran en una encrucijada: o bien pueden reducir el gasto y financiar programas que excluyen a los posibles beneficiarios, o canalizar los fondos para crear programas de protección social más duraderos y sólidos.

"Los países pueden utilizar la ventana de políticas abierta por la pandemia y aprovechar sus medidas de respuesta a la crisis para fortalecer sus sistemas de protección social y cerrar progresivamente las brechas de protección con el fin de garantizar que todos estén protegidos contra los impactos sistémicos y los riesgos del ciclo de vida ordinario", recomienda el informe. 

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