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Las partículas finas pueden contener coronavirus: todas las investigaciones que vinculan la contaminación con la pandemia

La "boina" de contaminación sobre la ciudad de Madrid
Reuters
  • Investigaciones de universidades de Italia y Estados Unidos demuestran que las partículas finas PM2,5, que son restos microscópicos de contaminación y productos químicos que están suspendidos en la atmósfera, pueden contener coronavirus
  • Sus conclusiones señalan la influencia de la baja calidad del aire en el riesgo de fallecimiento entre infectados por coronavirus.
  • Estas son las 3 investigaciones científicas que vinculan la contaminación con la expansión de la pandemia.
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La primera investigación que vincula el coronavirus con la contaminación apareció al comienzo de la epidemia y estaba respaldada por las opiniones de muchos científicos. Sin embargo, muchos no querían creerlo y continuaron argumentando que no se ha demostrado científicamente que el coronavirus se ha expandido con más fuerza en las áreas más contaminadas del planeta.

Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Bolonia han descubierto que el virus se queda retenido en las partículas finas que están presentes en el aire contaminado, confirmando así una investigación china que afirma que esas partículas finas albergan diferentes tipos de microbios. Los investigadores sostienen que el análisis de esta presencia puede ser un posible indicador temprano de futuras recaídas del coronavirus, que podría desplazarse a distancias más largas, por lo que no sería suficiente con guardar una distancia de un metro.

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Estos científicos no son los únicos que han vinculado la contaminación y la pandemia. Otro estudio, en este caso publicado por la Universidad de Harvard, podría poner fin a cualquier duda, al confirmar que existe un vínculo estrecho entre la calidad del aire y el riesgo de muerte por coronavirus. Y esto podría explicar por qué la región de Lombardía, y en particular el área de Brescia, ha sufrido un número claramente más de víctimas que otras partes del país.

Este estudio de Harvard se ha realizado en suelo estadounidense. Existen pruebas estadísticas de que cada aumento de 1 gramo por metro cúbico de partículas finas, y en particular de PM2,5, pese a ser una subida muy pequeña, se corresponde con un incremento de la mortalidad del 15%.

Como ya sabíamos, este componente de la atmósfera, producido por la quema de combustibles fósiles, por la agricultura intensiva y por el sector de la construcción, también causa nacimientos prematuros, ataques cardíacos, daño pulmonar y cáncer. Los investigadores creen que la causa de este efecto radica precisamente en el hecho de que las partículas PM2.5 afectan los sistemas respiratorio y cardiovascular.

Anteriormente, el mismo equipo de investigación había llevado a cabo un estudio en 60 millones de estadounidenses mayores de 65 años, en el que concluyeron que el mismo factor de aumento de esas partículas provocaba el 0,73% de todos los casos de mortalidad. El resultado es claro: la exposición a largo plazo a contaminantes aumenta la vulnerabilidad, un fenómeno que se agrava cuando estalla una epidemia.

Por otro lado, otro estudio realizado por el Departamento de Epidemiología de la Universidad de California y por las Universidades de Beijing y Shanghái acerca del SARS, una enfermedad estrechamente relacionada con el coronavirus, ya había demostrado que la tasa de mortalidad de los pacientes que viven en áreas contaminadas era el doble que el de los demás.

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Para confirmar que ya podemos estar científicamente seguros de que existe una correlación entre el coronavirus y la contaminación, también hay otra investigación, en este caso de la Universidad Martin Luther en Halle-Wittenberg (Alemania), que ha estudiado otro contaminante, el dióxido de nitrógeno, un fuerte irritante pulmonar que se genera en todos los procesos de combustión a alta temperatura, como sistemas de calefacción, motores de vehículos o en la combustión industrial, por oxidación de nitrógeno atmosférico.

Este compuesto también está relacionado con una mayor tasa de mortalidad en la pandemia. En este caso, gracias a la monitorización vía satélite, se ha comprobado la distribución del dióxido de nitrógeno en Europa en los últimos 2 meses, comparándolo con el número de muertes en 66 regiones de Italia, España, Francia y Alemania.

Su resultado señala que, de las 4,443 muertes por coronavirus que se habían producido a fecha del 19 de marzo, el 78% habían ocurrido en solo 5 regiones, concentradas entre el norte de Italia y el centro de España. Pero todavía no es suficiente.

Además, un grupo de investigadores de la Universidad de Siena (Italia) y de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) también han encontrado la correlación entre la contaminación y la alta letalidad del coronavirus registrada en las áreas de Lombardía y Emilia-Romagna, en el norte de Italia. Según los datos de Protección Civil, comprobaron que la mortalidad registrada en Lombardía y Emilia-Romagna fue del 12%, mientras que en el resto de Italia se situó en torno al 4,5%.

Según el índice de calidad del aire desarrollado por la Agencia Europea del Medio Ambiente, esas son precisamente las 2 regiones más contaminadas de Italia y están entre las peores de Europa.

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