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El huracán Katrina destruyó el 90% de las embarcaciones del delta del Mississippi, pero propició un repunte en la población marina de la zona

  • Los peces y las demás criaturas marinas se enfrentan a situaciones mortales durante un huracán, en ocasiones, este desastre es capaz de desplazarles kilómetros de sus territorios.
  • Los huracanes generan enormes olas, de modo que la mayor parte de las criaturas marinas evitan la superficie para adentrase a aguas más tranquilas.
  • En algunos casos, esas condiciones extreman les ayuda a prosperar.

Esta es la transcripción del vídeo

Normalmente, cuando un huracán se dirige hacia nosotros, corremos hacia el otro lado. Pero no Isla. Es una tortuga laúd que vagaba por la costa de Virginia cuando accidentalmente nadó directamente hacia el huracán Florence. Los científicos estaban preocupados de que quedara atrapada en lo peor de la tormenta, pero Isla logró sobrevivir nadando hacia a aguas más profundas. Resulta que hay una parte de los huracanes en la que no pensamos mucho: lo que pasa bajo la superficie. E Isla es un buen ejemplo.

En el mar, los peces que viven cerca de la superficie pueden sentir las turbulencias al paso de una tormenta. Pero la mayoría de las criaturas marinas, incluyendo delfines, ballenas y tiburones, evitan las aguas superficiales escarpadas y nadan hacia mares más tranquilos. Pero lo que ocurre en la orilla es muy diferente.

Los cambios en la temperatura y en la salinidad del agua pueden ser catastróficos para la vida marina. Los huracanes pueden generar olas masivas que mezclan el agua caliente de la superficie con agua mucho más fría y salada por debajo de las corrientes generadas. Estas corrientes son tan fuertes que pueden arrastrar a los manatíes tierra adentro hacia canales y estanques o lejos de las aguas costeras de donde proceden, y hacia el mar abierto, donde pueden llegar a desorientarse e incluso morir.

Los huracanes también traen fuertes lluvias, por lo que el agua dulce suele inundar las regiones costeras. Y como el agua dulce es menos densa que la salada, se asienta sobre el agua de mar como aceite en vinagre. Allí puede impedir que el oxígeno llegue a la capa salina de abajo, y alterar los niveles de salinidad, lo que puede provocar a llagas, lesiones, y en último lugar, la muerte de ballenas, delfines y marsopas.

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Los huracanes también levantan tierra y arena en mares pocos profundos y pueden matar a peces obstruyendo sus branquias. Los expertos piensan que ese es, probablemente, uno de los factores que mayó a unos 9,4 millones de peces de agua salada en 1992, durante el huracán Andrew. El agua sucia y turbia también impide que la luz del sol llegue a los corales y pastos marinos. De hecho, los científicos descubrieron que la cobertura de coral en el Caribe disminuye en un 17% en un sólo año después del paso de un huracán. Y también es, además, por el estrés al que los corales ya se enfrentan por la interferencia humana.

Pero no siempre son tan malos para la vida marina. Después de que el huracán Katrina dañara o destruyera casi el 90% de las embarcaciones pesqueras en el Estrecho de Mississippi, los científicos observaron un enorme aumento en los nacimientos de delfines. Sin los botes de pesca, los delfines de repente se encontraron con más presas disponibles que ayudaron a que sus poblaciones prosperaran.

Y, por supuesto, los huracanes también afectan a los animales terrestres. A veces, cambian los ecosistemas por completo. Por ejemplo, la isla hawaiana de Kauai está lleva de pollos salvajes. Los lugareños dicen que son descendientes de lo pollos domesticados que escaparon cuando los huracanes abrieron los gallineros. Y en Carolina del Norte, las lluvias torrenciales del huracán Florence inundaron más de cien lagunas de desechos porcinos, lo que posiblemente liberó desechos de cerdos en el suministros de agua local. Desafortunadamente, las investigaciones indican que la intensas de los huracanes solo aumentará con el cambio climático, así que si no lo controlamos pronto, estaremos en un profundo… desperdicio de cerdo.

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