4 claves para entender qué pasará en Castilla y León y en el resto de España tras el 13-F: el posible primer gobierno con Vox, la fuerza de la España Vaciada o el jaque a la izquierda

Ayuso, Mañueco y Casado en el mitin de cierre de campaña del PP.
Ayuso, Mañueco y Casado en el mitin de cierre de campaña del PP.

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Análisis Faldón

Vox tiene “el derecho y el deber de formar Gobierno en Castilla y León". Lo dijo el propio Santiago Abascal en la noche de este domingo, con el escrutinio de las elecciones a Cortes de Castilla y León al 95%. Los resultados son claros. El PP logra ganar, pero se queda lejos de la mayoría absoluta. Los populares, con 31 procuradores, dependerán de los 13 escaños de los de Abascal.

Desde hacía meses se venía escribiendo de dos posibles adelantos electorales. Uno en Castilla y León y otro en Andalucía. El primero lo acabó confirmando el popular Alfonso Fernández Mañueco a pocos días de Navidad. El motivo: la sospecha de que Ciudadanos, junto con Por Ávila y el PSOE, trabajaban para tumbar los presupuestos que su Gobierno acababa de proponer.

A tenor de los resultados, el segundo de los posibles anticipos probablemente no se produzca. Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente andaluz, toma buena cuenta de lo sucedido en Castilla y León. El PP confió que con el adelanto podría, por un lado, darle la estocada final a Cs. La organización naranja ha resistido, con un escaño en las Cortes castellanoleonesas (en 2019 lograron 12).

El PP gana las elecciones en Castilla y León aunque no logra la mayoría absoluta: dependerá de Vox, que entrará así en su primer gobierno autonómico

Por el otro, frenar el auge de los partidos que reivindican los pueblos de la España vaciada. Por Ávila ha cosechado su escaño, el mismo que en 2019. Pero Unión por el Pueblo Leonés ha crecido en dos escaños hasta tres, y Soria ¡Ya! ha irrumpido en el parlamento con tres parlamentarios. En total, son siete los procuradores que defenderán los intereses de sus respectivas provincias.

De la misma manera, los populares también confiaban en atenuar el auge de Vox. Una convocatoria electoral a tiempo daría un buen resultado al PP que no tendría que depender de nadie para garantizarse el Gobierno regional para los próximos cuatro años. No ha sido así. Si en 2019 Mañueco llegó al poder con el apoyo de Cs, sin estos entrar en el Ejecutivo, ahora la cosa cambia.

Vox ya ha avisado. Exigirán, como mínimo, una vicepresidencia. Por su parte, el propio Mañueco aseguró en la noche electoral que el Gobierno saliente de las urnas sería un Gobierno del PP. Dialogante, pero del PP.

Quizá de todas las cartas que el PP ha jugado este domingo 13 de febrero solo una mano le haya salido bien. En 2019 el PSOE ganó las elecciones en Castilla y León tras 32 años sin hacerlo, aunque no logró formar Gobierno. Con el adelanto electoral, el PSOE ha caído en procuradores y Unidas Podemos ha perdido uno de los dos escaños que obtuvo en las últimas autonómicas, a las que se presentó en coalición con Equo.

Estas elecciones autonómicas se han leído en clave nacional por ser la primera vez que dichos comicios no coincidían con municipales y por ser la primera cita electoral de 2022 (en 2021 concurrieron en elecciones las comunidades de Cataluña y Madrid, por un adelanto electoral que también impulsó el PP de Díaz Ayuso).

También porque debates nacionales, como el de las macrogranjas (impulsado a raíz de unas declaraciones del ministro de Consumo en un periódico británico) o el de la reforma laboral (después de que un diputado del PP se equivocase al votar no a la convalidación del decreto ley que había sacado la ministra de Trabajo) han tenido especial protagonismo en campaña.

Aquí van unas cuantas claves para entender un poco mejor las repercusiones del resultado de este domingo en las elecciones a Cortes de Castilla y León.

Vox exigirá estar en su primer gobierno autonómico

Santiago Abascal, ante sus simpatizantes, ha asegurado que al candidato de su organización para la Presidencia de Castilla y León se le estaba "poniendo cara de vicepresidente". De esta manera, Abascal ha avanzado que Vox exigirá formar parte del Ejecutivo saliente de las urnas. Tienen "el derecho y el deber" a ello, reivindicaba.

Lo cierto es que, aunque por el momento tanto el propio Mañueco como el secretario general del PP han evitado hacer concesiones o reconocer que buscarán abiertamente ese Gobierno de coalición, parece probable que sea esto lo que suceda. Los populares, no obstante, tienen opciones de apoyarse en los procuradores socialistas si quisieran hacer el famoso cordón sanitario a los de Abascal.

En los socialistas e incluso en los otros partidos, como los siete escaños de los partidos regionalistas y el diputado de Ciudadanos. Mañueco necesitará mayoría absoluta en primera votación, pero solo requiere de mayoría simple para comenzar a gobernar en las sucesivas votaciones.

De entrar Vox en su primer Gobierno autonómico, en clave nacional podría darse una consecuencia: que la organización de Santiago Abascal acuse el desgaste electoral propio de quien gobierna. No es lo mismo protagonizar grandilocuentes discursos en la oposición que pasar a la gestión del día a día.

Los planes del resto de barones del PP, en duda

En los últimos compases de la campaña electoral, Mañueco contó con Díaz Ayuso. La opción no es baladí, teniendo en cuenta cómo se han venido sucediendo los constantes conflictos internos dentro de la casa popular. El PP de Castilla y León consideró que Casado no era un valor electoral en comparación con la presidenta madrileña.

Sin embargo, el efecto Ayuso no se ha reflejado en el escrutinio de las papeletas. Génova manejaba en los últimos días sondeos que ampliaban la preocupación de los populares por contar con un buen resultado. No se ha discutido en ningún momento que el PP ganaría, pero sí se ha alejado el anhelo buscado de gobernar solos.

A pesar del adelanto electoral de Madrid en mayo del año pasado, la legislatura termina en la Comunidad el año que viene. Al mismo tiempo, el popular Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, estuvo sopesando plantear un escenario similar al castellanoleonés. Andalucía es la primera comunidad en la que Vox llegó a las instituciones, en las autonómicas de 2018.

El golpe de realidad que ha supuesto estas elecciones para los populares podría postergar los planes andaluces así como tratar de encontrar una salida a la enquistada situación de conflictos que se dan en Madrid por el poder del PP. La batalla se escenificaba hace tan solo unas semanas entre la propia Ayuso y el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida.

La izquierda, fuera de combate

Una de las primeras conclusiones que han arrojado las urnas este domingo es que la izquierda ha quedado fuera de combate. No por menos previsible, menor ha sido el golpe. Unidas Podemos ha salvado el barco en términos de porcentaje de voto, pero ha perdido uno de los dos procuradores que logró en 2019. Los socialistas, por su parte, lograron ganar las elecciones en 2019 tras 32 años.

Esta vez no ha sido así. El descenso que ha protagonizado el Partido Socialista ha obligado incluso a su candidato, Luis Tudanca, ha sugerir que "otros vendrán". El líder del socialismo castellanoleonés ha encajado el golpe electoral sin paliativos. "Me he vaciado. Pero no ha sido suficiente", ha reconocido.

Lo esperable es que los socialistas muevan ficha pronto. No obstante, es imposible extrapolar los resultados de Castilla y León al cómputo de la política nacional. De la misma manera que Mañueco no ha logrado reproducir el efecto Ayuso en Castilla y León, es difícil plantear un escenario en el que estos resultados debiliten al Gobierno nacional.

Si bien es cierto que los ciudadanos de la comunidad consumen medios nacionales, lo que dificulta que la región cuente en muchos casos con un debate y discursos propios, esto se contradice al mismo tiempo con el auge de fuerzas regionales. Lo único que queda claro es que la oposición de Casado puede respirar un poco, a pesar de que Vox sigue comiéndole su espacio.

La España vaciada se revuelve

Estas elecciones también se han vivido como un pulso a un movimiento que ya irrumpió en las Cortes Generales en noviembre de 2019, con la llegada de un diputado de Teruel Existe al Congreso. Se trata del movimiento de la España Vaciada, que ha cristalizado con la llegada de Soria ¡Ya! al parlamento autonómico con tres procuradores.

Más allá de las corrientes que reivindican la entidad política leonesa, lo cierto es que la Revuelta de la España Vaciada no se limita ni se circunscribe a esta comunidad autónoma. El giro sorpresa es que, más allá del nombre de esa revuelta, Castilla y León es una de las comunidades con más municipios de toda España (2.248). Y la mayoría de su población se concentra en ciudades.

Como detallaba LaSexta en este reportaje, más de la mitad de la población se concentra en 13 urbes (las capitales, Miranda de Ebro, Aranda de Duero, San Andrés del Rabanedo y Ponferrada).

Así las cosas, si la emergente plataforma continúa su trabajo de base, la irrupción en el Congreso de los Diputados podrá ser todavía más notable en las elecciones generales del año que viene, en 2023.

A ese hito también tendrá que llegar Ciudadanos, al que muchos daban por muerto. La organización de Inés Arrimadas, no obstante, ha logrado mantener un procurador en Castilla y León (dejándose once por el camino). 

Esto se transforma en un balón de oxígeno con el que la organización podrá seguir trabajando por enmendar sus errores, que los ha sacado de parlamentos autonómicos como el madrileño.

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