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Pasear y comprar pero nada de volar: así es el turismo de aeropuertos

Una mujer espera con sus maletas en un aeropuerto
Getty Images
  • Cada vez más aeropuertos abren sus puertas a personas que no piensan volar, sino que quieren aprovechar las propuestas gastronómicas y comerciales del lugar
  • Esta tendencia recuerda a las primeras décadas de la aviación comercial, cuando había cafeterías al borde de la pista donde cualquier persona podía tomar una copa
  • En un futuro cercano los aeropuertos serán más parecidos a micro ciudades antes que centros de transporte.
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Los aeropuertos pasarán de ser nodos de transporte a centros comerciales. La propuesta de gastronomía, ocio y comercial es cada vez más grande, y sus directivos comprueban que es más negocio si, además de los viajeros, también es aprovechado por los residentes. Así nace el turismo de aeropuertos.

Esta tendencia recuerda a las primeras décadas de la aviación comercial, cuando había cafeterías al borde de la pista donde cualquier persona podía tomar una copa mientras veía aterrizar y despegar los aviones.

Muchas personas apasionadas por la aeronáutica suelen armar campamentos improvisados en las afueras para fotografiar aviones, mientras que hay un número creciente de interesados en pasear por los comercios, probar la propuestas gastronómicas, disfrutar de un concierto o exprimir de las opciones de ocio sin las prisas de tener que tomar un vuelo.

Los aeropuertos que abren sus puertas

Varios aeropuertos de EEUU están seduciendo a estos públicos con la posibilidad de pasear por las terminales como quien va a un centro comercial del extrarradio. El pionero fue el de Pittsburgh, que desde 2017 otorga entre 50 y 150 “pases de no-viajero” a los interesados que quieran pasear durante el día.

En el de Tampa, Florida, cada sábado unas 100 personas son autorizadas a pasar por los filtros de seguridad y que pasen el tiempo que quieran entre los 69 restaurantes y comercios recientemente inaugurados.

Según informa Bloomberg el aeropuerto de Seattle-Tacoma está analizado los resultados de una prueba de seis semanas, mientras que el más concurrido del mundo, el de Harsfield-Jackson de Atlanta (con 104 millones de pasajeros anuales) puede lanzar un plan piloto en breve. Otras terminales como las de Detroit y Austin están analizando la idea.

Controles más flexibles

Para impulsar esta iniciativa el TSA, el organismo que controla la seguridad en los aeropuertos, está relajando los controles que se endurecieron a partir de los atentados del 11-S.

Los interesados en el turismo de aeropuertos tienen que pasar por los filtros como cualquier pasajero, y tampoco pueden ingresar con líquidos o elementos cortantes.

Toda clase de opciones gastronómicas y de diversión

Los aeropuertos ofrecen cada vez más opciones para matar el tiempo a los pasajeros que están en tránsito, a veces con varias horas de espera.

Además de las tradicionales opciones de restaurantes y comercios hay desde cines a salas de spa, pasando por piscinas, pistas de patinajes sobre hielo, bibliotecas o hasta una selva tropical con cascadas con juegos de luces, como el aeropuerto de Singapur.

En un principio esta multiplicidad de propuestas apuntaban a que el viajero pase el mayor tiempo posible en las terminales y potencie su consumo.

“Estas apuestas se destinan al pasajero que está en conexión, no al que llega a una terminal como destino final. Lo que se busca es que los pasajeros elijan en qué aeropuerto quieren conectar. Y que no estén allí por dos horas, sino varios días”, describió el experto Óscar Oliver, director general del Centre d'Estudis del Transport per a la Mediterrània Occidental, a Cerodosbé.

¿Aeropuertos o micro ciudades?

En un futuro cercano los aeropuertos serán más parecidos a micro ciudades antes que centros de transporte. En esta tendencia que lidera Asia se pueden citar el proyecto del aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, que proyecta construir un centro comercial para sus 45 millones de usuarios anuales, que tendrá 32.000 metros cuadrados de tiendas repartidas en cuatro niveles.

Una iniciativa similar es la que propone Dubái, con 88,2 millones de pasajeros y el mayor hub de pasajeros internacionales del mundo.

En el caso de Shenzhen, en China, su aeropuerto se reconvertirá en un centro promotor de negocios, con un proyecto para construir un centro de convenciones y ferias de 400.000 metros cuadrados, y en la segunda fase se agregarán otros 92.000 metros cuadrados junto con nuevos hoteles y oficinas.

 

 Artículo original de Cerodosbé.

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