Este ingeniero mecánico ha pasado de trabajar en marcas de coches de lujo como Ferrari y Alfa Romeo a hacer carrera en el mundo del capital riesgo

Silvio Memme, inversor en OMERS Ventures
Silvio Memme, inversor en OMERS Ventures

Silvio Memme

En 2017, Silvio Memme sintió que le faltaba algo a su carrera profesional.

Era un excelente ingeniero mecánico que diseñaba motores para la marca italiana de coches de lujo Alfa Romeo. Y de hecho, siempre había pensado que sería ingeniero, después de graduarse como el primero de su clase en la Universidad de Toronto y conseguir su primer empleo en Ferrari.

Pero conforme Memme pasaba tiempo trabajando como ingeniero, comenzó a sentir que podría perseguir otras metas.

"Me gustaba lo que hacía", explica. "Pero esperaba poder hacer algo más estratégico y no enfocarme sólo en un producto específico, sino en algo que pudiera impactar en varias tecnologías diferentes".

Además, comenzó a cansarse de los viajes constantes entre la sede de Alfa Romeo en Italia y la de la casa matriz Fiat Chrysler (hoy Stellantis) en Detroit, Estados Unidos. Y echaba de menos Toronto, su ciudad natal.

Cuando comenzó a buscar trabajo en casa, no pudo encontrar nada en la industria de la automoción que le interesara. Así que llamó a uno de sus mentores en Alfa Romeo, que le sugirió buscar programas de máster y MBA.

Parecía la manera más adecuada de buscar un nuevo rumbo profesional. Memme había sido siempre excelente en los estudios y no fue ninguna sorpresa cuando fue admitido en la prestigiosa Harvard Business School.

Después de graduarse en Harvard, fue aceptado en un programa de formación y empleo en OMERS Ventures, la firma de inversión del fondo de pensiones de Canadá. Aunque no estaba garantizado tener un empleo después, Memme tomó la oportunidad con ganas de probarse en el mundo de la inversión.

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Resultó que tenía una habilidad natural para ello. Memme asistió en proyectos especiales de inversión en áreas como tecnologías contra el cambio climático, energía, inteligencia artificial, y por supuesto, transportes, y descubrió que su experiencia y conocimientos se adaptaban de forma natural al nuevo puesto.

"Como ingeniero, habitualmente analizas datos, diseccionas problemas y tratas de romperlos en pequeñas piezas para encontrar la raíz, las causas", explica. "Creo que ese proceso de pensamiento se puede transferir a analizar problemas entre compañías o oportunidades. Es más, poder hablar el mismo lenguaje que quienes crean esas tecnologías ha sido de mucha ayuda", añade.

Después de unos meses trabajando por proyectos en OMERS Ventures, Memme pudo "convencer a suficientes personas dentro del equipo" para conseguir un puesto como inversor a tiempo completo a partir del pasado mes de noviembre.

Hasta el momento, considera que su combinación entre conocimiento técnico y su disposición a aprender nuevas cosas ha sido clave en su éxito en el capital riesgo.

Este sería su principal consejo a quien aspire a trabajar en el sector del capital riesgo sin venir del sector financiero. "Creo que con tiempo comienzas a darte cuenta de que incluso si tienes formación generalista, es importante ser un poco estratégico en cómo buscas acuerdos y con quién hablas", concluye.

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