¿Es más peligrosa la variante ómicron para niños y bebés? Esto es lo que se sabe hasta ahora

Un bebé, ingresado en un hospital por COVID-19

Kirill Braga/Reuters

  • La ciencia se mide en una carrera con ómicron, que sigue extendiéndose por el mundo, intentando conocer más sobre esta variante de preocupación.
  • Una de las cuestiones que quedan pendientes es la de si la variante ómicron es más peligrosa contra bebés y niños pequeños, parte de la población no vacunada.
  • Esto es lo que se sabe sobre el riesgo que supone la variante ómicron para los bebés y niños, a partir de los datos del sistema de salud de Sudáfrica.
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Ómicron, la nueva variante del coronavirus, sigue propagándose por el mundo en una carrera contra la ciencia, que busca acumular toda la información posible para irla conociendo mejor y saber con más detalle cómo afrontarla.

Así, con varias dudas aún por resolver, se ha ido conociendo su expansión por más de una veintena de países, entre los que se encuentra España, o algunos síntomas que presentan los contagiados por esta cepa.

Recientemente, un nuevo estudio no revisado por pares ha sugerido que ómicron triplica el riesgo de reinfección por COVID-19 de cualquier otra variante, aunque podría no ser tan eficaz para la infección primaria, y no ha encontrado pruebas de que se salte la protección de las vacunas contra enfermedades graves y la muerte.

Una de las cuestiones que quedan pendientes es la de si la variante ómicron es más peligrosa contra bebés y niños pequeños, parte de la población para la que por ahora no están autorizadas las vacunas contra el coronavirus.

A ese respecto, nuevos datos de una zona de Sudáfrica (país que identificó a ómicron, y que presenta el mayor número de casos, superando los 200, según la plataforma de seguimiento Gisaid) intentan aportar algo de luz, pero dejan también huecos por rellenar.

Estos han mostrado un elevado número de ingresos hospitalarios de bebés menores de 2 años, pero los científicos sudafricanos han matizado que aún no se puede confirmar una relación entre dicho aumento y ómicron.

Esto es lo que se sabe sobre el riesgo que supone la variante ómicron para los bebés y niños, según recoge Reuters en un análisis.

Uno de cada 10 ingresados, menor de 2 años (pero con matices)

El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles (NICD, por sus siglas en inglés) de Sudáfrica ha publicado que 452 personas han sido ingresadas en Tshwane —el área metropolitana de la provincia de Gauteng, castigada por ómicron, y que incluye la capital, Pretoria— entre el 14 y el 28 de noviembre.

Entre estos pacientes se encuentran 52 lactantes menores de 2 años (11,5%), una cifra superior a la de cualquier otro grupo de edad, si bien el riesgo de ingreso fue superior para los mayores de 60 años, informa la agencia de noticias.

Sin embargo, hay varios aspectos importantes que aún no se han podido confirmar: no se sabe con seguridad si los bebés infectados lo están por la variante ómicron, ya que solo una pequeña parte de las muestras positivas en Sudáfrica se están sometiendo a la secuenciación genómica que lo aclararía; ni se conoce siquiera si están infectados por COVID-19, pues no todos han sido sometidos a la prueba.

Uno de cada 3 niños con 0-4 años, con enfermedad grave

Además, los datos muestran que el 29% de los ingresos por COVID-19 en el grupo de 0 a 4 años presentaban una enfermedad grave, lo que supone casi uno de cada 3: se trata de una proporción similar a la de otros grupos de edad, y "significativamente inferior" a la de los mayores de 60 años, compara Reuters.

Las cifras presentadas también hablan de que un 1% de los ingresos con 4 años o menos acabaron en fallecimiento, pero aún no están del todo claras, explica.

¿Debe haber preocupación por los ingresos de bebés y menores por ómicron?

"Todavía no", responde Anne von Gottberg, microbióloga clínica del NICD, a Reuters.

"Parece que, de hecho, algunos de esos ingresos podrían haber comenzado antes de la aparición de ómicron", aclara. 

"Estamos lo suficientemente preocupados como para examinar los datos con mucho, mucho cuidado, pero por el momento no estoy demasiado segura de que podamos relacionarlo definitivamente con ómicron", añade la científica.

"Tenemos que estar muy atentos a las demás infecciones y enfermedades respiratorias para averiguar por qué se ingresaba a los niños. ¿Se les hizo la prueba al ingresar o fue por precaución?", plantea Von Gottberg, en un contexto en el que esa área sudafricana ha experimentado también un aumento de casos de gripe.

Además, hay que tener en cuenta que los niños y menores son los pacientes a los que antes se ha llevado al hospital en cuanto se los ha visto enfermos, puntualizan desde el sistema de salud sudafricano.

Los próximos días y semanas aportarán más luz sobre ómicron y su impacto en los menores y el resto de la población: el NICD ha dicho que publicará un nuevo informe sobre los ingresos pediátricos a finales de esta semana, mientras que el resto del mundo continúa con el seguimiento y la preparación ante ómicron, desde la OMS y científicos hasta las farmacéuticas.

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