Los perros podrían ser el origen de la variante británica del nuevo coronavirus, según un estudio preliminar

Un hombre abraza un perro en la calle en medio de la pandemia.

REUTERS/Remo Casilli

  • Un nuevo estudio no revisado por pares señala a los perros como los posibles huéspedes de la variante B.1.1.7 originada en Reino Unido. 
  • Los investigadores con sede en Shanghai, China, han rastreado medio millón de muestras para dar con el antecesor de la variante. 
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Los perros podrían haber sido los primeros huéspedes de la variante B.1.1.7 detectada por primera vez en Reino Unido, según un estudio no revisado por pares publicado en el repositorio bioRxiv.

Los virus, que tienen como principal objetivo sobrevivir, mutan mientras se propagan entre diferentes huéspedes para hacerse más resistentes, contagiosos y virales. Y eso es lo que ha conseguido la nueva variante. También las originadas en Sudáfrica (B.1.351) y Brasil (P.1).

B.1.1.7 se identificó por primera vez en 2 pacientes de Kent y Londres (Reino Unido), pero su origen sigue siendo una incógnita. 

Aunque, informa Nius Diario, las hipótesis apuntan que pudo haberse originado en un individuo con un sistema inmunitario débil o por el contacto con antivirales que pusieron al patógeno bajo presión y estimularon las mutaciones del mismo. 

Sin embargo, la investigación de los expertos con sede en Shanghai, China, apunta a que B.1.1.7 pudo haber llegado a los humanos a través de los perros

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Los investigadores han analizado casi medio millón de muestras del patógeno para dar con el antecesor de la variante británica —454.443, para ser exactos y 14.427 secuencias del genoma completo—.

Primero, siguiendo pistas de los primeros contagios viales en humanos. Entonces, se dieron cuenta que ninguno de los positivos en COVID-19 registraba suficientes mutaciones como para ser considerado antecesor de la variante británica. 

Después, ampliaron la búsqueda a los posibles repositorios de animales. En perros, visones, tigres y gatos detectaron algunas de las que parecían ejemplares tempranos de la variante B.1.1.7 del SARS-CoV-2. 

"Demostramos que la variante temprana B.1.1.7 puede no haber evolucionado espontáneamente en Reino Unido o dentro de las poblaciones humanas. Nuestro extenso análisis sugiere que Canidae, Mustelidae o Felidae podrían ser un posibles huéspedes progenitores directos de la variante B.1.1.7", resumen los autores del estudio, resaltando entre la familia de los cánidos a los perros. 

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Pero, a pesar de subrayar su extenso análisis, los expertos contemplan como "hipótesis alternativa" que la variante podría no haber sido muestreada. Y reconocen que las alteraciones identificadas en los perros no son idénticas a las de los 2 primeros casos que se registraron en Reino Unido.  

Además, con anterioridad no se habían recabado pruebas suficientes sobre que los perros callejeros fuesen el origen del SARs-CoV-2, a pesar de que un estudio de la Universidad de Ottawa (Canadá) señalase a los canes como candidatos a repositorios del virus. 

Aunque sí que se ha demostrado que los perros pueden contagiarse con el SARS-CoV-2 pero no que puedan propagarlo a los humanos. Es decir, la única vía posible para el salto de la variante a los humanos sería entrar en contacto con las heces del animal y luego tocar las membranas de la nariz o la boca. 

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