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Qué se esconde detrás del histórico descalabro del petróleo en Estados Unidos: desequilibrio entre la oferta y la demanda, falta de almacenamiento para excedentes y parálisis económica

El presidente de Rusia, Vladimir Putin y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump en el encuentro del G20 en Osaka.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump en el encuentro del G20 en Osaka. Reuters
  • El West Texas Intermediate, la referencia del crudo estadounidense, coge algo de aire tras un lunes en el que se desplomó un 305% y marcó precios negativos por primera vez en su historia.
  • Esto implica que los productores de crudo estadounidenses llegaron a pagar 37 dólares por barril para deshacerse de su producción.
  • El descalabro refleja la situación que atraviesa el sector petrolero, azotado por la parálisis económica, la reducción de la demanda y lastrado por la guerra de precios a la que recientemente pusieron fin Rusia y Arabia Saudí.
  • Mientras para unos productores de petróleo será más rentable, a largo plazo, cerrar su producción o encontrar un lugar donde almacenar sus excedentes, a otros les preocupa que tales cierres puedan dañarles de forma permanente.
  • La caída de un día no provocará daños significativos en el sector energético estadounidense, pero sí la causa que subyace detrás: el desequilibrio entre la oferta y la demanda en Estados Unidos.
  • Hace tan solo una semana Arabia Saudí y Rusia pusieron fin a su guerra de precios de petróleo suscribiendo un acuerdo para recortar la producción en 9,7 millones de barriles diarios y presionados por la Administración Trump.
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El precio del petróleo estadounidense recupera cifras positivas este martes. El West Texas Intermediate, la referencia del crudo estadounidense, coge algo de aire tras un lunes en el que marcó precios negativos por primera vez en su historia por la falta de demanda los mercados mundiales y la acumulación de excedentes. 

El petróleo estadounidense marcó mínimos históricos este lunes tras desplomarse un 305%. Esto implica que los productores de crudo estaban pagando a los inversores para desprenderse del petróleo ante el escaso margen de almacenamiento en Estados Unidos, una situación sin precedentes. Los productores estadounidenses llegaron a pagar 37 dólares por barril para deshacerse de su producción.

Estos precios negativos reflejan la situación que atraviesa el sector petrolero, azotado por la parálisis económica para contener la pandemia del coronavirus y la consecuente reducción de la demanda y lastrado por la guerra de precios a la que recientemente pusieron fin Rusia y Arabia Saudí. Sobre el sector se cierne, también, el temor a una recesión económica en todo el mundo por el COVID-19 en un contexto en el que la demanda ya ha descendido un tercio en todo el mundo.

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El precio del Brent, la referencia en Europa, sufrió pero en menor medida. Su cotización cayó un 8% hasta los 25,8 dólares el barril, lejos de las cifras marcadas por el petróleo de Estados Unidos. El país norteamericano se convirtió en el primer país productor de crudo del mundo, al calor de una agresiva estrategia apoyada en el frácking, y debe gestionar ahora un mercado desbordado.

Mientras para unos productores de petróleo será más rentable, a largo plazo, cerrar su producción o encontrar un lugar donde almacenar sus excedentes, a otros les preocupa que tales cierres puedan dañarles de forma permanente. En el juego entran inversores que utilizan los futuros del petróleo como una forma de especulación pero que no tienen intención de gestionar la producción que se pueden ver afectados por estas caídas de precios.

Sin espacio de almacenamiento

El petróleo estadounidense marca mínimos históricos y lo hace poco antes de que venza la entrega de mayo, cuando se espera que aumente la demanda de crudo en una vuelta progresiva a la normalidad. Cada mes, los futuros contratos del petróleo, en este caso del West Texas Intermediate, que cotizan en la bolsa de Nueva York, se resuelven con la entrega física de petróleo. 

El crudo estadounidense sufre ante la escasa capacidad de almacenamiento y es que se espera que las instalaciones estén llenas en unas semanas. Pero también se está viendo castigado por el exceso de oferta mundial de petróleo. Los futuros del crudo estadounidense de junio todavía cotizan por encima de los 20 dólares el barril pese a que arrancaron el año a 60 dólares.

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La situación afectará duramente a los productores de petróleo de la industria estadounidense. Y es que parece que el acuerdo para reducir la producción alcanzado por la OPEP+ no ha sido capaz de evitar el descalabro de precios. La caída de un día no causará daños significativos en el sector energético estadounidense, pero si la causa que subyace detrás: el desequilibrio entre la oferta y la demanda en Estados Unidos. 

De hecho, hasta que se vislumbre una solución a este desequilibrio, los precios del crudo estadounidense seguirán siendo bajos y volátiles y el sector se encontrará paralizado.  Cabe recordar que hace tan sólo una semana Arabia Saudí y Rusia pusieron fin a su guerra de precios de petróleo. Lo hicieron suscribiendo un acuerdo para recortar la producción en 9,7 millones de barriles diarios y presionados por la administración Trump. Tampoco el acuerdo alcanzado por la OPEP+ para reducir la producción de crudo liberará la capacidad de almacenamiento estadounidense mientras la administración Trump analiza las medidas para minimizar el daño.

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