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La economía alemana acaba de caer 'solo' un 0,1%, pero eso supone la mayor señal de alerta ante una posible inminente recesión en toda Europa

Una jugadora de la selección de fútbol de Alemania parece que se cae en un partido.
La caída de una décima del PIB de Alemania podría ser una muestra de lo que viene. Reuters
  • La oficina de estadísticas de Alemania ha publicado el dato del PIB del segundo trimestre, que cae un 0,1%. Alemania no entra en recesión, pero esta cifra es una señal de alarma más sobre la economía del país, y de la zona del euro.
  • La guerra comercial que libran Estados Unidos y China sería la principal razón por la que la economía alemana se haya durante el segundo trimestre del año. 
  • La producción industrial de Alemania en junio cayó un 5,2% respecto del mismo mes del año anterior, empeorando el descenso interanual del 4,4% observado el mes anterior. El peor dato desde 2009, en plena Gran Recesión. 
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¿Se ha parado ya la locomotora alemana? La oficina de estadísticas del país ha publicado que el PIB del país ha caído una décima en el segundo trimestre del año. Alemania no entra en recesión, pero esta cifra es una nueva señal de alarma sobre la mayor economía de la zona del euro. 

El retroceso del 0,1% del PIB alemán no hace que el país entre en una recesión técnica, que se establece cuando se produce una caída en la economía durante dos trimestres consecutivos, pero sí es una señal de alerta más que se suma a las señales de recesión que se están produciendo en los últimos tiempos. 

La guerra comercial que libran Estados Unidos y China sería la principal razón por la que la economía alemana se haya frenado durante el segundo trimestre del año. Este país tiene una fuerte dependencia del exterior, por lo que una caída de las exportaciones tiene un fuerte impacto en el desempeño de su economía. 

El dato no pilla por sorpresa, si no que se suma a una serie de estadísticas que han ido apareciendo a lo largo de los últimos tiempos avivando los fantasmas de crisis pasadas. El último fue ayer, cuando se publicó el indicador de confianza económica de Alemania que se situaba en el mínimo desde 2011. El indicador de expectativas del Zew cayó en agosto hasta los -44,1 puntos, lo que supone un retroceso de 19,6 puntos frente a los datos del mes anterior. 

Estas cifras muestran las dudas existentes respecto a que la situación vaya a mejorar y no hace más que añadir más leña al fuego. El presidente del Zew, Achim Wambach, aseguraba que “lo más probable es que esto suponga una presión adicional a las exportaciones y a la producción industrial”. 

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Precisamente los datos de producción industrial son otro de los indicadores que han hecho saltar las alarmas sobre hacia dónde se dirige la economía alemana. Hace una semana, el dato que se publicaba mostraba una cifra que no se veía desde 2009, en plena Gran Recesión. La producción industrial de Alemania en junio cayó un 5,2% respecto del mismo mes del año anterior, empeorando el descenso interanual del 4,4% observado el mes precedente.

Una cifra que dejaba poco espacio para el optimismo, según algunos analistas. "Calificaríamos el informe de producción industrial como devastador, sin un lado positivo", señalaba Carsten Brzeski, economista jefe de ING Alemania, para quien los datos muestran la necesidad de prepararse "para la contracción de la economía alemana en el segundo trimestre, a menos que las exportaciones traigan una sorpresa inesperada". 

Ahora, el dato del PIB aunque muestre todavía una ligera caída de la economía es una cifra más que se suma a esta serie de avisos sobre lo que podría venir. Y eso que hay expertos que señalan que hay que tener en cuenta que la economía alemana está saneada y cuenta con unas bajas cifras de desempleo. 

Por el momento, esta ralentización ya se nota en los últimos datos publicados del PIB de la zona del euro que muestra que el crecimiento de la economía de la moneda única se frenó hasta el 0,2% frente al 0,5% registrado en el periodo anterior. 

Aunque no hace falta morir por la décima, como decía el anterior ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, sí que parece que la acumulación de datos muestra que la temida recesión podría estar ya más cerca. Aunque habrá que ver si el retraso del presidente de Estados Unidos de crear nuevos aranceles a los productos chinos que quedaban sin añadir se convierte en un balón de oxígeno para la economía mundial. 

Frente a esto, habrá también qué ver cómo acaba la salida de Reino de la Unión Europea, otro de los factores que tiene un importante impacto sobre la economía mundial y, sobre todo, europea. La posibilidad de un Brexit sin acuerdo sigue estando sobre la mesa, lo que desestabilizaría aún más los cimientos económicos europeos todavía débiles tras la dura crisis vivida. 

Alemania ya sorteó la recesión el año pasado

Hay que recordar que Alemania ya rozó la recesión durante la segunda mitad de año de 2018 cuando vivió una caída del 0,2% en el tercer trimestre y el PIB del país acabó el año plano. 

Respecto a la situación actual, el ministro de Economía, Peter Altmaier lo ha calificado como “señal de alerta”, en declaraciones al diario Bild que recoge El País. Aunque ha apuntado que la recesión es “evitable” si se toman las medidas adecuadas. 

Analizando las razones de la caída de la economía, Altmaier ha explicado que la principal debilidad actual es la caída de la demanda exterior pero que la economía tiene buenos cimientos. 

“El mercado laboral es todavía fuerte y el consumo interno y la inversión en construcción siguen siendo elevados”, añadió. De hecho, los últimos datos muestran que Alemania tiene la tasa de desempleo más baja desde que se reunificara a principios de la década de los noventa. 

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