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El plan secreto de Amazon para convertir a Alexa en el robot doméstico de futuro

Un robot doméstico en Japón
Reuters

A pesar de los chistes que les dedica recurrentemente el humorista David Broncano, la llegada en 2002 de los Roomba ─aspiradoras semiautónomas capaces de cubrir grandes superficies del hogar─ supuso una auténtica revolución en la domótica. Por primera vez, el ser humano podía descansar mientras un aparato se dedicaba a la limpieza del suelo.

Una tarea que, gracias a los avances en inteligencia artificial, en un futuro no muy lejano podría estar reservada exclusivamente a robots, como atestigua el último proyecto que Amazon ya está desarrollando en secreto: un robot doméstico que mezcla la interconectividad de Alexa y la autonomía de un coche sin conductor, tal y como apunta Bloomberg.

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Según fuentes cercanas al proyecto secreto de Amazon y citadas por el medio, el nombre del prototipo es Vesta ─en honor a la diosa romana del hogar y la familia─ y su impulsor en Gregg Zehr, jefe de la sección de investigación y desarrollo de hardware en Lab126. Un departamento que, desde su cuartel general en California, supervisa la creación de dispositivos como los altavoces inteligentes Alexa, las smartTV y las tablets de Amazon.

Vesta es un proyecto que se originó hace cuatro años, pero no ha sido hasta ahora cuando Amazon ha decidido poner toda la carne en el asador contratando a centenares de personas especializadas en áreas como ingeniería robótica o sensores, tal y como se puede apreciar en la sección de ofertas de empleo de la web de Lab 126.

Comercializar Vesta en 2019

El proyecto está tan avanzado que, según las mismas fuentes, la compañía espera que los primeros robots domésticos estén operativos en los hogares de los propios empleados durante este mismo año, a modo de prueba, y que para 2019 se puedan comercializar. Dos extremos que la compañía ha omitido confirmar, pero no desmiente, según Bloomberg.

Eso sí, las tareas que podría llevar a cabo el robot de Amazon son una incógnita. Las fuentes cercanas al proyecto creen que el droide podría ser una mezcla de Alexa, capaz de interactuar con el usuario mientras está interconectada a otros dispositivos y a la red, con la tecnología de un coche autónomo para poder desplazarse por la casa a través de un sofisticado entramado de cámaras y sensores. Para este último campo, la compañía ha contratado a Max Paley, un antiguo miembro de Apple experto en los sistemas de visión de las máquinas.

En cualquier caso, se trata de un proyecto paralelo e independiente de los desarrollados por Amazon Robotics, la cual crea robots con un objetivo preferentemente logístico y que se suelen usar más en entornos industriales, como el célebre Kiva, capaz de autogestionar el proceso de etiquetado y empaquetamiento en los propios almacenes de la compañía de Jeff Bezos.

El viejo sueño de crear asistentes del hogar robóticos

Sin embargo, este no es el primer intento de crear asistentes robóticos. Desde los años 80, decenas de empresas han tratado de crear droides capaces de sustituir al ser humano en las tareas del hogar, aunque todas ellas sin éxito: desde el Topo Robot de Atari, capaz de ser controlado desde un Apple II, hasta los robots creados por compañías chinas y japonesas con manos prensiles avanzadas pero sin autonomía real.

Quizás faltaba una IA tan sofisticada. Volviendo al Roomba, su éxito no se basa en una inteligencia avanzada, sino en el ensayo y error ─y en centenares de porrazos contra puertas, paredes y patas de sillas y mesas─, por lo que hasta el último lustro, coincidiendo con un mayor desarrollo de la IA, no se han emprendido proyectos realmente innovadores en la robótica doméstica, más allá de cubrir necesidades específicas como cocinar, educar o, incluso, hacer mera compañía.

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Pero, más allá de brazos articulados capaces de repetir al dedillo las recetas de cualquier chef o de animales cibernéticos de compañía, la robótica doméstica ─entendida como una asistencia en el hogar─ ofrece un vacío importante en el sector. Es por ello que Amazon quiere tomar la delantera a otras compañías con proyectos en este sentido, como LG o Sony.

Y es que, en los próximos cinco años, el mercado de la robótica moverá en torno a 15.000 millones de dólares en los próximos cinco años, según Research and Markets, una cifra que podría triplicará los 5.400 millones previstos para 2018. No es descabellado, por tanto, pensar que en un futuro próximo podamos sentarnos en el sofá mientras delegamos en nuestro asistente robótico las tareas del hogar. 

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