Con la cantidad de microplásticos que comes a la semana se podría hacer una tarjeta de crédito, pero la ciencia aún desconoce cómo estos afectan a la salud

microplásticos

Si bien los efectos de los plásticos en la salud humana aún no se conocen con certeza. Cada vez son más las zonas del cuerpo en la que estas micropartículas están apareciendo.

Recientemente investigadores  de la Universidad de Amsterdam localizaban por primera vez microplásticos en la sangre humana. 

Los microplásticos son partículas de este material de un tamaño de 0,001 a 5 milímetros. Cuando su tamaño es inferior a 0.001 milímetros se denominan nanoplásticos. Estos pasan al organismo a través de la cadena alimentaria ("ocultos" en el agua, la sal de mesa o el marisco que comes) o indirectamente a través de la ingestión de partículas inhaladas.

Ambas partículas, reconocidas ya como contaminantes emergentes, no solo están en el medioambiente. También han aparecido en placentas humanas y en el cerebro de ratones.

Bajo este escenario, una investigación reciente pone el foco en cómo, a pesar de estos hallazgos, a día de hoy no hay datos exactos sobre los efectos de los microplásticos en la salud y sus potenciales riesgos en el desarrollo de enfermedades graves. 

Según sus datos, publicados en la revista Exposure and Health, el ser humano está consumiendo cantidades elevadas de plásticos. Semanalmente la masa equivaldría a la de una tarjeta de crédito. Siendo el intestino uno de los más afectados.

5 gramos de microplásticos ingeridos a la semana, el equivalente a una tarjeta de crédito

El análisis, elaborado por investigadores de la Universidad de Medicina de Viena, estima que semanalmente una persona está consumiendo 5 gramos de microplásticos (MP). Se ingieren entre 106 y 142 MP/día con los alimentos, 174-349 MP/día vía agua embotellada.

"Traducido a números más imaginables, en promedio ingerimos 5 gramos de MP por semana por persona (que corresponde aproximadamente a la masa de una tarjeta de crédito)", afirman los autores. Aunque esto varía según la región en la que se vive, el estilo de vida y la dieta. 

La vía usual de acceso de estas partículas a tu organismo es algo similar a esto:  las prendas de fibras sintéticas (poliéster, poliéster-algodón y acrílicas) liberan carga de plástico al ser lavadas, esta pasa al mar y de allí entra en la cadena alimentaria a través de la ingestión por parte de la vida marina (pescado o marisco), a través de la sal marina  y/o el agua que bebes.

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Según un ejemplo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el consumo de 225 gramos de mejillones da como resultado una exposición a 7 µg de plástico. 

Sin embargo, los modelos de células humanas in vitro y de mamíferos in vivo realizados hasta ahora sugieren que el cuerpo humano absorberá solo una fracción limitada de las partículas plásticas más pequeñas. Aún así, esto puede tener consecuencias en la salud a largo plazo, siendo el tracto gastrointestinal "el órgano más expuesto a las partículas plásticas".

Posibles consecuencias de los microplásticos en la salud

Al ingerirse en la dieta, estos diminutos desechos plásticos se mueven a través del tracto gastrointestinal donde interactúan con el microbioma.

Por un lado, son degradados por microbios mientras que las propias partículas de plástico inducen cambios en la composición del microbioma intestinal.

Por ejemplo, citan los autores, la exposición a MNP en la dieta se ha asociado con una disminución en la diversidad del microbioma intestinal, en ratones. Asimismo se demostró un aumento de la permeabilidad intestinal (función por la que tu intestino evita el paso de ciertas partículas potencialmente dañinas al organismo) y cambios en el metabolismo de los aminoácidos y de los lípidos hepáticos. 

Todos estos factores se han vinculado a enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes o la enfermedad hepática crónica.

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Los microplásticos pueden afectar a la salud de otras maneras. Por ejemplo a causa de los contaminantes químicos a los que se unen en el medio ambiente.  Los cuales pueden tener una variedad de efectos tóxicos, incluidos "efectos cancerígenos y epigenotóxicos potenciales". 

El BPA usado en producción de plásticos y resinas sintéticas es un ejemplo de ello. Causa una amplia gama de efectos disruptivos en el cuerpo, ya que interfiere con ciertas hormonas. Se ha demostrado que los ftalatos tienen efectos adversos similares.

Las posibles "consecuencias catastróficas" sobre la salud humana llevan a los autores a exigir el desarrollo de "un enfoque diferente del plástico" al tiempo que se anima a reconsiderar la “cultura del consumismo”.

"Se necesita con urgencia una investigación más detallada sobre cómo los MNP afectan las estructuras y los procesos del cuerpo humano, y si los MNP pueden transformar las células e inducir la carcinogénesis", afirman en sus conclusiones.

¿Qué cantidades de MNP se liberan de los envases de alimentos y bebidas, ropa sintética u otros artículos de plástico? ¿Qué fracciones de MNP ingeridos se excretan? ¿Estas partículas cambian la composición del microbioma humano o alteran la barrera intestinal? ¿Se acumulan en el intestino o en tejidos distantes y en qué medida? Son algunas de las preguntas que aún están por responder.

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